Ciberactivismo, ¿una nueva oportunidad?

¿Es el ciberactivismo una posibilidad real de cambiar la sociedad? Se trata de un conjunto de nuevas maneras de hacer activismo que nos ofrecen las tecnologías de la información y comunicación. Las opciones para protestar y organizarnos por Internet son diversas. El debate radica en si la red ha mejorado la calidad de la discusión pública o si, por el contrario, supone un perjuicio. Lo cierto es que la variedad de acciones se ha ampliado con la llegada de Internet y debemos conocerlas para comprobar si son efectivas:

  • Visibilizar un problema: podemos compartir artículos de medios, convencionales o alternativos, sobre temas que nos preocupan. De esta manera difundimos información sobre el caso que nos ocupa a gente que quizá no conozca la causa. También incluimos aquí las réplicas a políticos u otros personajes públicos y los foros de debate público. Con Internet se dificulta la censura de temas incómodos.
  • Organizar acciones: a través de la red podemos organizarnos de una manera fácil y sencilla para hacer lluvia de ideas, reunirnos o convocar actos. Gracias a Internet los movimientos sociales pueden crecer más rápido y no necesitan una sede física. En muchos casos esta forma de organización da lugar a las llamadas multitudes inteligentes.
  • Acciones sólo vía Internet: hay protestas en las que Internet desempeña el papel de campo de batalla. Las sentadas virtuales o el denominado hacktivismo, implican el sabotaje a páginas web contrarias a la causa. También las peticiones de firmas en Change.org u otras plataformas son acciones con recorrido en la red.
©datuopinion.com

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Es evidente que Internet ha abierto un nuevo panorama. La sociedad dispone de más herramientas para hacer ver sus opiniones y de mayores fuentes de información para consultar, pero, ¿es esto suficiente para despertar una mayor conciencia política? En el abanico de nuevas opciones hay dos posicionamientos posibles: el de los ciberoptimistas y el de los ciberpesimistas.

Los ciberoptimistas aplauden las ventajas que proporciona la red. Para ellos, la conciencia política se irá desarrollando al tener más información disponible y visibilizar las protestas. Consideran que esta nueva oportunidad eliminará la abulia de la sociedad y la invitará a la acción. De esta manera, la ciudadanía en sí y no sólo los medios, podrán ser fiscalizadores de la actividad política. También creen que más protestas triunfarían ante la puerta abierta para una mejor organización y visualización.

Por su parte, los ciberpesimistas piensan de manera diametralmente opuesta. Para ellos, las acciones en la red suponen un nivel bajo de compromiso y contribuyen a banalizar el activismo reduciéndolo a una maraña de likes sin ninguna otra acción que los acompañe. Además, la sobreinformación haría que se pierda el interés por las causas defendidas e incluso tergiversaría su significado. Por ello, consideran que Internet nos lleva por el camino de un activismo de salón y poco eficaz.

Como en todo lo más probable es que la solución a la cuestión no sea ni el blanco ni el negro, in media veritasMuchas veces nos preguntamos de qué sirve un “me gusta” en Facebook. Lo cierto es que con ese tipo de acciones sucede lo mismo que con las cremas reafirmantes: si no van acompañadas de ejercicio y dieta sana de nada sirve aplicar el producto. Con las redes sociales pasa algo similar: publicar, comentar o dar a like acerca de una causa determinada no sirve de mucho si no hay una acción posterior. Internet nos ofrece las herramientas para cambiar las cosas de forma más fácil e implicando a más gente. Tenemos todas las facilidades, pero despertar nuestra conciencia política es cosa de cada uno.

Fotografía de portada: ©driverlayer.com