Larga vida al logo

La identidad corporativa de las casas de moda es uno de sus aspectos más mimados y cuidados. Si bien en cualquier empresa es un elemento indispensable, en el campo de la creación textil cobra mayor importancia. Incluso más que los propios diseños. Las prendas son las herederas de la imagen y de los valores de una marca. Así, al tratarse de un ámbito en que las creaciones e ideas no están amparadas por ninguna ley de propiedad, los elementos distintivos adquieren mayor relevancia. En un principio puede parecer que las prendas de Zara, H&M y similares son exclusivamente fruto de sus diseñadores. Sin embargo, si indagamos un poco, vemos que la mayoría de ropa y accesorios que nos ofrecen están, digamos, en gran parte inspirados en creaciones de grandes nombres como Isabel Marant o Prada. ¿Y cómo se descubre? Gracias a esos detalles diferenciadores de los que hablaba antes. El mítico tweed de Chanel, los cuadros de Burberry, el rojo Valentino, los estampados imposibles de Versace… A través de tejidos, dibujos, formas o colores, las prendas se hacen a sí mismas inconfundibles. Y poco importa si las compramos en una selecta boutique de la Rue Cambon, en un Zara de cuatro plantas o en el mercadillo semanal de cualquier pueblo.

Tienda Chanel. Rue Cambon, 31. | luxurystylemagazine.com

Los logos hacen reconocibles a los imperios textiles a lo largo del tiempo y del espacio

Los valores de una marca se conjugan en sus prendas, y todas las prendas se cobijan bajo un pequeño símbolo que acompaña a la entidad de generación en generación. Me refiero al logo. ¿Acaso podemos pensar en Chanel sin que se nos venga a la mente las dos ces cruzadas que forman su símbolo? ¿O hablamos de Yves Saint Laurent sin pensar en las iniciales YSL entrelazadas? Estos logos y muchos otros han hecho reconocibles grandes imperios textiles a lo largo del tiempo y del espacio. Y muchos de ellos esconden detalles curiosos bajo sus formas.

Uno de los logos por excelencia es el de Chanel. Gabrielle Chanel fue la fundadora de esta casa de modas. Sin embargo, nadie la llamaba por su nombre real. Coco era el apodo con el que todos se referían a ella. La primera en utilizarlo fue una de sus tías, quien utilizaba este término para referirse de forma cariñosa a su sobrina. Y es de aquí de donde nace el logo. Fue una creación de la mismísima Coco, quien en 1919 empleó su sobrenombre y apellido para crear este emblemático símbolo. En la actualidad y ya desde hace años, las dos ces han estado presentes en cantidad de prendas que las hacen reconocibles allá donde se exhiban. Los colores corporativos, como no podía ser de otra manera, son el blanco y el negro. Y no es que los hayan dejado a un lado, precisamente. Siguen siendo los colores clave año tras año en todas sus colecciones. Aparte, hay algunas voces que defienden que Coco también podría haberse inspirado en el Château de Cremat, un famoso castillo en Niza para la creación del logotipo original.

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Otro logo muy reconocible es el de la firma francesa Hermès. A pesar de que una de sus señas de identidad en la actualidad sean los bolsos que llevan por nombre a grandes mujeres de la historia como Jane Birkin o Grace Kelly, en sus inicios, en 1837, su producción estaba centrada en la equitación, especialmente para nobles. Y es de aquí de donde sale su logo. Fue creado e implementado en 1950 y está formado por un carruaje tirado por un caballo.

Su producción se centraba en la equitación

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El mundo clásico está más presente que nunca en la actualidad. Y las maisons no iban a ser una excepción. Medusa, el monstruo que era capaz de convertir en piedra a todo aquel que osase mirarle fijamente a los ojos, es la cara visible de Versace. Gianni Versace era un apasionado de la mitología grecolatina. Por eso, ¿qué mejor idea que plasmar este fanatismo en su firma? En los años 90 adaptó el rostro del monstruo marino como logotipo, aunque en este caso decidió dejar a un lado las serpientes que conformaban su cabellera. Tradicionalmente Medusa fue utilizada también como símbolo de las reivindicaciones feministas en el siglo XX. Y como no podía ser de otra forma, para Versace también simboliza a una mujer poderosa con autoridad absoluta, rasgos que se plasman en todas las colecciones de la firma.

Medusa fue utilizada como símbolo de las reivindicaciones feministas

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Los monogramas suelen ser una de las soluciones más recurridas a la hora de crear los logotipos. O si no que se lo pregunten a Louis Vuitton. O más bien a su hijo. Georges Vuitton inventó el símbolo mediante la impresión de las iniciales de la firma que hizo su padre sobre un lienzo. El logo, formado únicamente por la letra ‘L’ y la letra ‘V’ superpuestas, fue presentado por primera vez en 1896 con el objetivo de prevenir las falsificaciones de sus diseños. Este hecho es, cuanto menos, irónico, ya que la mayor parte de las copias hechas a esta casa se basan en reproducir el monograma, el cual es característico de bolsos, carteras, maletas, etc. de la firma.

Por útlimo, el logotipo de Yves Saint Laurent. Fue creado por Adolph Jean-Marie Mouron, más conocido como Cassandre, uno de los cartelistas franceses más importantes de la época de entreguerras. El logotipo se compone de las tres iniciales superpuestas del nombre del diseñador en posición vertical.

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Hace dos años, y con la llegada de Heidi Slimane a la maison, la firma volvió a su esencia original dándole el nombre de Saint Laurent Paris a su línea de prêt-à-porter. Anunciaron a través de su cuenta de Facebook que con el cambio quería “revivir el espíritu y las intenciones que existieron durante la creación de Saint Laurent Rive Gauche en el 1966″. A pesar de este cambio, las líneas de alta costura mantienen su nombre y logo original. Las prendas cambian, los logos son eternos.