La efervescencia de Andy Schleck

El pasado 9 de febrero me encontré, de forma casual, con un tweet de Andy Schleck, exciclista profesional y vencedor del Tour de Francia en 2010, en el cual anunciaba que el próximo año formaría parte del Trek Travel. Me llamó la atención, así que indagué un poco para ver cómo le va la vida al bueno de Andy una vez alejado del panorama ciclista internacional tras su retirada en el mes de octubre.

A pesar de que yo y las bicicletas nunca nos hemos llevado excesivamente bien, siempre me ha gustado seguir el ciclismo, especialmente las Grandes Vueltas. La primera vez que oí hablar de Andy fue por ser hermano de quien es: de Frank Schleck. El mayor de los hermanos luxemburgueses describía al menor como un ciclista con mucha proyección debido a sus grandes cualidades en la montaña, un joven con desparpajo y más explosivo que el propio Frank.

La aparición de Andy Schleck hizo prever un futuro prometedor y esperanzador para un ciclismo que por aquellos años (2007) se había quedado sin un dominador claro tras la retirada de Lance Armstrong

Por aquél entonces, Andy tenía 20 años. Con tan solo uno más, debutó en el Giro de Italia logrando una meritoria segunda posición en su primera Gran Vuelta. Pocos podían augurar que su primer Giro sería también el último que correría. Un futuro prometedor y esperanzador para un ciclismo que por aquellos años (2007) se había quedado sin un dominador claro tras la retirada de Lance Armstrong. Seamos claros: Andy parecía el elegido. Sin ser todavía uno de los más fuertes del pelotón, parecía que el joven luxemburgués ya tenía algo que ilusionaba. Al año siguiente decidió preparar el Tour de Francia, con la intención de ir tomando contacto con la ronda gala, sin más objetivo que aprender y curtirse. Finalizó en duodécima posición, desempeñando un buen papel en algunas etapas con final en alto, demostrando que era uno de los escaladores más destacados del pelotón.

Ese mismo año, en los JJOO, el propio Andy estuvo cerca de conseguir una medalla para su país, colándose en la fuga final de seis escapados que llegar a meta en cabeza. Sin embargo, en el sprint se vio superado por varios de sus compañeros, acabando en quinta posición.

Andy, a la derecha, tras ser segundo en el Giro de Italia | La Gazzetta dello Sport

Andy, a la derecha, tras ser segundo en el Giro de Italia | La Gazzetta dello Sport

Fue 2009 el año de su eclosión final y el comienzo de su época más exitosa como deportista. En este año realizó un buen papel en las clásicas de primavera, venciendo en la Lieja-Bastogne-Lieja, y la buena preparación le permitió llegar en un gran estado al Tour de Francia, donde se consagró con una segunda posición, sólo superado por Alberto Contador. Al año siguiente se repitió la historia con un subcampeonato en la ronda gala tras el pinteño, en lo que parecían los albores de un duelo que se repetiría en tierras francesas los años siguientes.

La progresión de Andy en estos años fue evidente, estando cerca de conseguir la victoria en la ronda gala en dos ocasiones, demostrando un gran nivel en la montaña que sin embargo se vio descompensado por el bajo nivel del pequeños de los Schleck en la modalidad contrarreloj, donde se mostraba inferior al resto de los ciclistas fuertes del pelotón. 2011, sin embargo, parecía ser el año en el que, por fin, podría conseguirlo. Con un Alberto Contador por debajo de su nivel, Andy estaba ante su oportunidad, a pesar de que tampoco estaba en su mejor momento de forma. Una vibrante etapa en la que se escapó en solitario a 70 kilómetros de meta dinamitó la carrera y le dio un liderato que perdió el último día en pos del australiano Cadel Evans. Una vez más, la contrarreloj volvía a decantar un Tour de Francia a favor de su rival. Estuvo más cerca que nunca de conseguirlo. Fue su punto álgido, quizás su derrota más amarga.

Precisamente en ese 2011 se confirmó el positivo por clembuterol de Contador en el Tour de 2010, lo que le otorgaba a Andy la victoria en dicha ronda gala, una victoria que llegó un año después de cuando debía haberlo hecho y que por tanto no tuvo el sabor eufórico y pasional de las grandes victorias.

2009-2011, la época más exitosa de la carrera de Andy Schleck | RTVE

2009-2011, la época más exitosa de la carrera de Andy Schleck | RTVE

A partir de ahí, la carrera del luxemburgués fue cuesta abajo. A pesar de sus 26 años, una edad muy joven para este deporte, Andy no consiguió volver a rendir al mismo nivel. Afrontó 2012 con el objetivo de cumplir, al fin, su sueño de ganar un Tour de Francia en la carretera, pero una caída en la Dauphiné Libéré le impidió ser de la partida en La Grande Boucle. La recuperación de su lesión fue más lenta de lo que se pensaba en un principio y en todo el año participó en muy pocas carreras, en las que los resultados no fueron para nada alentadores. Tanto tiempo parado le había pasado factura, y se encontraba muy lejos del nivel de los años anteriores. Arrancó 2013 y era evidente que sus registros distaban mucho del joven luxemburgués que poco tiempo atrás lograra tres pódiums consecutivos en el Tour de Francia. Su papel en la ronda gala, esta vez, fue decepcionante, finalizando en una vigésima posición que significó su peor resultado en el Tour.

La fortuna tampoco se alió con Andy en 2014, tercer año consecutivo en blanco (con la única excepción de la tercera posición en el campeonato de Luxemburgo) que provocó una profunda desilusión en el más joven de los Schleck. Ya no figuraba, obviamente, entre los máximos favoritos para alzarse con el Tour, pero su periplo fue más corto que nunca: una caída en la tercera etapa provocó que abandonase poco después.

Fue en octubre, así, cuando Andy Schleck anunció su retirada del ciclismo profesional debido a que la recuperación de su rodilla (con lesiones graves en ligamentos, menisco y cartílago) no estaba siendo la idónea. En cierto modo, una mezcla entre la dolorosa lesión y el desencanto por verse tan lejos del nivel que un día le llevó a ganar el Tour de Francia fueron las causas que le hicieron tomar la decisión de dejar el ciclismo con sólo 29 años. Aquél joven que ocho años atrás parecía uno de los ciclistas con más futuro del planeta se veía obligado a colgar la bici con demasiada antelación.

Una mezcla entre la dolorosa lesión y el desencanto por verse tan lejos del nivel que un día le llevó a ganar el Tour de Francia fueron las causas que le hicieron tomar la decisión de dejar el ciclismo con sólo 29 años

Lo cierto es que ahora no queda ni rastro de aquél chico que hace no mucho ocupó portadas. Por su foto de perfil en Twitter, cualquiera que no le conozca pensaría que es un humilde campesino luxemburgués. Tampoco en su biografía de esta red social hace alusión alguna a su pasado ciclista ni a su palmarés. Borrón y cuenta nueva para un chico que quizás necesitaba alejarse de los focos y de la presión de la élite deportiva para encontrarse a sí mismo, para darse cuenta de que hay vida más allá del deporte.