Hatred y el eterno debate

El mercado de los videojuegos es probablemente uno de los más variados en cuanto a contenido. Cualquier cosa puede ser producida con un ordenador, la suficiente disposición y los fondos necesarios. Desde sencillas aplicaciones móviles que, siguiendo la misma mecánica de un juego de mesa, consiguen mantenernos enganchados durante horas; hasta lo que para muchos han sido auténticas obras de arte del diseño como, por ejemplo, Ico.

Lo bonito de encontrarnos en un mercado tan abierto es que nuestros gustos, sean cuales sean, siempre se verán satisfechos. Podremos tardar más o menos, pero a fin de cuentas, siempre encontraremos lo que buscamos. Sin embargo, este mundo lleno de posibilidades de consumo puede volverse particularmente complejo por las dudas que suscita sobre sus efectos en la salud mental de los consumidores. Especialmente de aquellos más jóvenes. Si bien, un simulador de cabras como el Goat Simulator, con un toque de humor absurdo y desenfado, es un ejemplo de esta amplia oferta; no le es de aquella que genera más reticencia en la audiencia. O mejor dicho, en los reguladores del mercado.

El mercado de los videojuegos es probablemente uno de los más variados en cuanto a contenido.

Sagas como Grand Theft Auto nunca han estado exentas de polémica sobre su violencia, lenguaje o la finalidad de sus misiones. Incluso el propio Call Of Dudy: Modern Warfare 2, un clásico del mercado, estuvo salpicado de intensas polémicas por una misión cuya finalidad era acabar con todo inocente presente en un aeropuerto ruso. No hace falta añadir que en Rusia no hizo mucha gracia como una de las más grandes sagas de videojuegos se permitía el lujo de perpetrar una matanza en uno de sus aeropuertos.

Sin embargo, lo que os traemos aquí es, probablemente, una de las joyas de la corona en cuanto a polémica se refiere. Tradicionalmente gran parte de la polémica del mundo de los videojuegos está relacionada con el contenido sexual de los mismos y también con el soterrado machismo que esconden muchos títulos. En este caso hablamos de uno de los tres videojuegos que han gozado de ostentar con orgullo la etiqueta “Adults Only”, en los EEUU sin tener contenido sexual.

Hatred es un shooter isométrico en blanco y negro donde prácticamente el único color que veremos a mayores será el rojo de la sangre de nuestras víctimas. Un título desarrollado por los polacos Destructive Creations cuya finalidad es ponernos en la piel de un psicópata homicida que decide emprender una cruzada contra un mundo que odia. Nuestra única finalidad es sencilla, morir en una espiral de sangre y destrucción en la que nos llevaremos a todo inocente que se interponga en nuestro camino. Desarrollado con el motor Unreal Engine 4, sigue los pasos de otra famosa y controvertida saga de los videojuegos que comenzó en los años 90’, Postal.

Hatred

¿Quién va a limpiar después todo este desastre? | Fuente: destructivecreations.pl

Los propios desarrolladores de Hatred, afirman en su página web que querían desarrollar una pieza en contra del contenido colorista y políticamente correcto que prevalece actualmente en los videojuegos. Un juego creado únicamente por el placer de jugar, donde nosotros seremos un villano enfermo gracias al cual deberíamos preguntarnos qué puede forzar a un ser humano a cometer tal atrocidad. Al margen de esta pregunta acerca de la existencia de nuestro enfermizo antagonista, el juego es pura acción. Las afueras del estado de Nueva York se verán arrasadas por un torrente de violencia distribuido en siete niveles, donde podremos obtener una fantástica vista de nuestras matanzas gracias a una kill cam, y una perspectiva bastante flexible, que nos permitirá hacer frente de forma más eficaz a las fuerzas del orden que traten de detenernos.

El lanzamiento de Hatred se prevé para el año 2015, probablemente solo en PC, ya que debido a su reciente adquirida calificación será complicado que las grandes compañías como Sony o Nintendo decidan comercializarlo en sus plataformas. El PC será el medio perfecto para un título que gracias a la polémica generada en los medios de comunicación está gozando de una muy buena publicidad. Es más, el juego llegó a ser retirado de Steam Greenlight, un sistema de apoyo a desarrolladores y selección de futuros productos de Steam, al poco de aparecer debido a las quejas suscitadas por su contenido violento. Sin embargo, el propio Gabe Newell, CEO de Valve, se disculpó públicamente con los desarrolladores y el juego fue puesto de nuevo en Steam Greenlight y gracias al apoyo de la comunidad tras su vuelta en escena, Hatred estará disponible en Steam.

Será complicado que las grandes compañías como Sony o Nintendo decidan comercializarlo en sus plataformas.

La polémica levantada por títulos como Hatred trae de nuevo el debate sobre el contenido de los videojuegos. Las críticas que ha recibido Destructive Creations han sido de todo tipo, pero tampoco convendría olvidar que otras producciones como Manhunt, del importante estudio Rockstar Games, o Postal se encuentran disponibles en el mercado. Ahora bien, para muchos este lanzamiento no es más que una muestra de un mundo, el de los videojuegos, que es capaz de mostrar en producciones como esta su insensibilidad y falta de preocupación por las consecuencias de producir un simulador de masacres. A pesar de que no está demostrada la causalidad entre los videojuegos y las conductas violentas y su censura podría resultar un ataque injustificado a la libertad de los creadores, muchos siguen considerando estos títulos como peligrosos e irresponsables. Si además tenemos en cuenta como se envuelven estos títulos con episodios tan lamentables como la persecución a la que son sometidas algunas activistas del sector como Anita Sarkeesian, conocida por la denuncia del machismo en el mundo de los videojuegos, quien tuvo que cancelar una conferencia en la universidad de Utah por las amenazas de muerte recibidas y el peligro de que se produjera un tiroteo en la propia universidad.

Hechos como estos y otros muchos se ven siempre relacionados con polémicas piezas como Hatred. Probablemente lo que falta en este debate sea la capacidad de aislar y analizar por separado tanto los títulos producidos como las conductas violentas de algunos individuos que pueden refugiarse en ellos. Sin embargo, la violencia es algo que, por desgracia, siempre planea sobre el mundo de los videojuegos, dispuesta a atacar e incluso a descalificar buenas producciones. A fin de cuentas solo podemos afirmar lo mismo que escriben los desarrolladores de Destructive Creations sobre Hatred en su página: no intentes hacer esto en casa y no te lo tomes muy en serio, solo es un juego.