Hielo en Burdeos: en conquista del Bompard

Eric Bompard. Probablemente no les suene este nombre, no se culpen, no es ningún personaje histórico de las páginas de los libros del instituto. Es el creador y director de una empresa francesa especializada en la confección de productos con la tela cachemira. La empresa Eric Bompard tiene su localización geográfica en Neuilly-Sur-Seine, una comuna francesa que se encuentra en Île-de-France, la misma región a la que pertenece París. Ahora que ya están ubicados, se preguntarán qué relación tiene la tela cachemira y la marca Bompard con el deporte. La compañía francesa patrocina el trofeo anual de patinaje sobre hielo que lleva el mismo nombre, antes conocido como Trofeo Lalique debido a la empresa de cristales. La mayor parte de las ediciones desde su origen en 1987 se celebraron en París, excepto la de 1991 celebrada en Albertville, la de 1994 en Lyon. La de 1995 así como la última se desplazaron a Burdeos.

El 21, 22 y 23 de noviembre Burdeos acogió este trofeo que forma parte del Grand Prix. Este circuito de competiciones está formado por seis fechas claves para llegar a la final. Además de Francia, los otros países que acogen torneos del Grand Prix son Estados Unidos, Canadá, China, Rusia y Japón. La única representación española fue la pareja olímpica formada por Adrià Díaz y Sara Hurtado, cuartos en el programa de danza.

Cartel oficial del trofeo | Fuente: Federation Française des Sports de Glace

Cartel oficial del trofeo | Fuente: Federation Française des Sports de Glace

La gala de exhibición marcó el comienzo. Estuvo formada por los patinadores clasificados y no clasificados, así como por otros ya retirados. La Federación Francesa invitó al debut a algunas de las parejas más relevantes en la historia reciente del patinaje sobre hielo nacional. John Legend y su All of me pusieron el ritmo inicial de la gala, acompañados de los patines de Laurine Lecavelier. Ese primer día pudimos ver a algunos de los favoritos y mejores patinadores actuales. Es el caso de Julia Lipnitskaia que realizó un ángel con una elasticidad no al alcance de todos. Diversidad es la mejor palabra para resumir una gala de presentación protagonizada por melodías lentas, animadas y hasta por un monoplaza invadiendo el hielo.

Adrià Díaz y Sara Hurtado son actualmente la pareja que está poniendo la bandera española por todo lo alto en el patinaje sobre hielo. De promesas a profesionales. Les queda mucho que mejorar pero su talento es incuestionable. Realizaron un programa corto acompañados de movimientos muy marcados favorecidos por el pasodoble que sonaba por los altavoces. Consiguieron los aplausos del público en las secuencias en línea recta, las cuales realizaron equilibradamente. Su ejecución es intachable pero les queda alcanzar la brillantez que distingue a los ganadores del resto. Mención especial al cuidado y detallado vestido de Sara, con un delicado bordado negro por la espalda y el pecho. En los resultados tuvieron algunos puntos arriba en la parte técnica con respecto a la presentación. El programa libre fue más lento y fluido. La secuencia de giros twizzles estuvo bien hecha, como el resto de la parte técnica. Los elementos coreográficos del final fueron los que obtuvieron la puntuación más baja. Finalmente, superaron su mejor nota hasta la fecha y se colocaron cuartos en la clasificación final. Resultado que no les llega para estar en la gran final que se celebrará en Barcelona.

CAROLINE BLUMBERG (EFE)

Adrià Díaz y Sara Hurtado en el programa corto del trofeo Bompard | Fuente: Caroline Blumberg / Efe

La categoría de danza en la que participó la pareja española estuvo plagada de pasodobles y flamenco. El primer puesto se lo adjudicaron los franceses Gabriella Papadakis y Guillaume Cizeron que llegaron a Burdeos tras haber ganado la Copa de China. En el programa corto realizaron muy bien las elevaciones, eso sí, algo prolongadas ya que obtuvieron una penalización de dos puntos. La puesta en escena del programa libre fue totalmente diferente: más elegante, simple y clásica. Una coreografía, vestuario y música delicados, mezclados con la agilidad que demostraron en el ejercicio. Obtuvieron un 166’66 en el cómputo final, a bastante distancia de los segundos (157’58). Esa plata se marchó a Canadá con Piper Gilles y Paul Poirier. Se vistieron con temática taurina en el programa corto, él con traje de torero y ella con una falda que recordaba a un capote. Piper es muy enérgica y expresiva, lo cual se refleja en la pista, especialmente en el programa libre. Por detrás, ocupando el tercer lugar, los estadounidenses Madison Hubbel y Zachary Donohue. Bailaron flamenco sobre la pista con palmas incluidas, un pasodoble muy trabajado y simétrico, finalizando con fuerza. Muy sutiles en el libre con un comienzo que daba la sensación de flotar en la pista, con bonitos movimientos de brazos y elevaciones complejas.

Y de la danza a los programas de parejas más tradicionales, en los que se valora más la técnica que los pasos coreográficos o los factores rítmicos. Rusia tiene una pareja ganadora, Ksenia Stolbova y Fedor Klimov, que demuestran maestría en los saltos como en los twists o toe loops. Nadie les pudo arrebatar el número uno. China se llevó las otras dos posiciones. Wenjing Sui y Cong Han quedaron catorce puntos por encima de su marca personal y la parte técnica los situó por encima de sus compatriotas. Xuehan Wang y Lei Wang completaron el podio con una impresionante elevación por la cintura en el programa corto.

Los programas femeninos tuvieron nombre ruso. La campeona fue Elena Radionova que, con quince años, es la gran triunfadora del trofeo Eric Bompard. Sorprendió en el programa corto con su rapidez, sus giros clavados sin desviaciones, todo bien enlazado y con elaboración en las entradas a cada secuencia. Transmite confianza, es segura de sí misma. Tras sus actuaciones quizás sepa a poco ver al resto de patinadoras, lo cual no les resta calidad. Julia Lipnitskaia quedó segunda. La rusa es la actual campeona de Europa y subcampeona del Mundo, además de una de las sensaciones en los Juegos de Sochi. Necesita tiempo pero no tiene nada que envidiar a Radionova, especialmente en los giros. Falló en el programa libre con una caída. El mismo error cometió la estadounidense Ashley Wagner, quien finalizó tercera. Es más corpulenta que las rusas lo que también dificulta la ejecución. Acabó el programa libre mejor que empezó. Wagner tiene a su favor la interpretación de sus coreografías, sin duda, su punto fuerte.

La campeona fue Elena Radionova que, con quince años, es la gran triunfadora del trofeo Eric Bompard

La categoría masculina trajo diferencias notables entre los dos programas. El ruso Maxim Kovtun acabó primero escalando cinco posiciones con respecto al resultado del programa corto, en el que se cayó dos veces. Parecía otro patinador en el libre, con gran acierto en los saltos. Tatsuki Machida, japonés, estuvo peor que el kazajo Denis Ten en la técnica del programa corto, sin embargo, lo superó en el libre. Denis Ten, que arrebató el bronce en Sochi a Javier Fernández, realizó un ejercicio con una música y una composición maravillosas en el programa corto pero se cayó en el libre.

Eric Bompard es la penúltima cita antes de la final. Falta el Trofeo NHK de Japón que comienza el próximo viernes 28 de noviembre. La final del Grand Prix será del 11 al 14 de diciembre en Barcelona, una ocasión perfecta para generar afición al patinaje sobre hielo en España. Allí estarán los seis mejores de cada modalidad del Grand Prix. Veremos a Javier Fernández, al contrario que en el Eric Bompard, ya que el patinador madrileño ya había competido en las dos pruebas autorizadas en el Grand Prix. Toca esperar, el hielo llegará pronto a España.