De maestros y aprendices

La temporada tenística toca a su fin. Lo hace en Londres, el hogar del último y más selecto torneo del año. En él, los ocho mejores tenistas de la temporada (a excepción del lesionado Rafael Nadal) se dieron cita para batirse, sin reservas, en una serie de enfrentamientos cara a cara que dilucidarían quién ha sido el mejor jugador de este 2014. El resultado ha sido preclaro y sin concesiones. La regularidad ha premiado al jugador que más consistente ha permanecido a lo largo de los últimos doce meses. El serbio Novak Djokovic ha conseguido hacerse con su tercera Copa de Maestros consecutiva, y ha logrado hacerlo sin necesidad de disputar la misma final.

La temporada 2014 ha estado plagada de cambios. Muestra de ello es que dos tenistas como el suizo Stanislas Wawrinka (en Australia) y el croata Marin Cilic (en Estados Unidos) lograron en este curso sus respectivos primeros Grand Slams de sus carreras. El cupo de grandes torneos lo completaron Rafael Nadal en París con su noveno Roland Garros y el propio Novak Djokovic en Londres, al derrotar a Roger Federer en una épica final de Wimbledon. La misma ciudad ha servido al serbio para obtener su reconocimiento como número uno mundial, beneficiado en parte por los problemas físicos de Nadal y Murray.

De una temporada para enmarcar

El presente curso comenzó de forma algo titubeante para Djokovic. En los dos primeros meses de competición sólo presentó sus credenciales en dos torneos, cayendo en cuartos de Australia ante un imponente Wawrinka y en semifinales de Dubai ante el posterior campeón Roger Federer. Sin embargo, marzo marcaría un nuevo horizonte para el tenista serbio. Djokovic venció en Indian Wells con sufrimiento, tras dejar en el camino a tenistas del calibre de Marin Cilic o John Isner y tomarse la revancha en la final ante Federer. Dos semanas después hizo lo propio en Miami, en esta ocasión arrasando y aplastando a Rafael Nadal en una final incontestable.

El año de Djokovic se cierra de la mejor manera (Foto: Clive Brunskill / Getty Images).

El año de Djokovic se cierra de la mejor manera (Foto: Clive Brunskill / Getty Images).

Tras ello, los problemas físicos lo castigaron en las semifinales de Montecarlo y le impidieron participar en el Masters de Madrid, para volver en Roma con las fuerzas necesarias para imponer su ley. En el foro itálico Djokovic sufrió más de la cuenta, ganando partidos in extremis desde la segunda ronda, pero alcanzando finalmente su objetivo al derrotar de nuevo a Nadal en la final. En el segundo Grand Slam de la temporada, disputado en París, el manacorí se vengó del serbio y logró alejarlo de su torneo más anhelado. Sin embargo, su redención llegaría pronto, con un trabajadísimo triunfo en Wimbledon que lo devolvía a lo más alto del tenis mundial. Era su cuarto título de la temporada.

Djokovic vivió una particular crisis tenística en el mes de agosto. En Toronto se despidió en octavos ante Tsonga, y en Cincinnati hizo lo propio ante Robredo en un partido soberbio del gerundense. Además, no lograría cuajar su mejor tenis en un US Open en el que se despediría en semifinales ante Kei Nishikori. Los cuatro grandes se cerraban con un título, una final y dos semifinales para Djokovic. Y a partir de ahí cogió carrerilla hasta el final. Un soberbio título en Pekín fue seguido por una nueva derrota ante Federer (sufrió tres a lo largo de la temporada) en Shanghai y otra absoluta exhibición en París. Todo ello para cerrar el año como número uno venciendo en el O2 Arena de Londres. Djokovic sigue siendo el Maestro. Con siete títulos en su bolsillo, sigue siendo el número uno de la ATP.

De resurrecciones y recaídas

Al término del 2013, muchos daban a Roger Federer por acabado. Su edad (33 años) comenzaba a pesar y su tenis había perdido algo de frescura. Pese a todo, el tenista suizo ha demostrado en este 2014 que su raqueta todavía tiene recorrido para rato. Sus cinco títulos le han devuelto la sonrisa tras un año en el que tan sólo pudo sumar un triunfo (la marca más baja de su carrera deportiva desde su año de debut). Sin embargo, la temporada de Federer ha adolecido de la presencia de un Grand Slam que se le escapó entre las yemas de los dedos en Wimbledon. El tenista de Basilea, jugador con más grandes torneos en su palmarés de la historia, no consigue llevarse uno a sus vitrinas desde 2012.

Pese a no conseguir ningún Grand Slam, la temporada de Roger Federer ha sido más que meritoria. Con dos Masters 1000 en su cuenta particular, logrados en Cincinnati y Shanghai, el suizo ha dejado detalles de su asombrosa calidad y recuperado en gran medida su condición física, disputando partidos de larga duración al más intenso nivel. Además, logró imponerse en Dubai a principios de año; en su paraíso personal de Halle y en su casa, Basilea, en un torneo que llevaba escapándose durante las últimas dos temporadas.

La dolorosa derrota de Nadal en Basilea ante Borna Coric cerró su temporada (Foto: Chris Hyde / Getty Images).

La dolorosa derrota de Nadal en Basilea ante Borna Coric cerró su temporada (Foto: Chris Hyde / Getty Images).

En el otro lado de la balanza se ha vuelto a encontrar el español Rafael Nadal. El manacorí, tras un 2013 titánico y difícilmente repetible, volvió a toparse de bruces con los problemas de espalda en el mes de julio, dejándole prácticamente inactivo hasta final de temporada. Sin embargo, su primer semestre no tuvo nada que envidiar al de sus más directos competidores. Con cuatro títulos en su cuenta particular, Nadal venció en Doha y Rio de Janeiro sin excesivas complicaciones, además de hacerlo en el Masters de Madrid y de romper todos los registros en Roland Garros, donde, con su noveno título, se convirtió en el tenista que más veces ha ganado un Grand Slam concreto. Además, Rafa alcanzó sendas finales en los Masters de Miami y Roma, cayendo en ambas ante Djokovic, y también en el Australian Open, donde sucumbió ante Stanislas Wawrinka.

De una segunda línea creciente

Si por algo se ha caracterizado este 2014 ha sido por la explosión de los jugadores de segunda línea del circuito. Jóvenes talentos, tardías reivindicaciones y clásicos enrabietados han puesto el picante a una temporada marcada por la volatilidad, las sorpresas y una relativa preponderancia de los davides frente a los goliats. El máximo exponente de esta característica ha sido el japonés Kei Nishikori, quien, en base a su regularidad, ha logrado terminar el año en la quinta posición del ránking y con cuatro títulos a sus espaldas (Memphis, Barcelona, Kuala Lumpur y Tokio), además de cosechar su primera final de Grand Slam en Nueva York, donde caería ante Marin Cilic.

Más irregular ha sido el curso de Stanislas Wawrinka, suizo que comenzó el año de forma pletórica venciendo en Australia y Montecarlo y que, desde entonces, no ha encontrado continuidad. Su buen rendimiento en la Copa de Maestros puede haber maquillado, sin embargo, su mala segunda mitad de temporada. Similar ha sido el caso de la brillante promesa búlgara Grigor Dimitrov, quien logró tres títulos en los seis primeros meses de competición (Acapulco, Bucarest y Queen’s), además de unas excelentes semifinales en Wimbledon, para posteriormente diluirse hasta quedar fuera de los puestos de acceso a Londres. En la otra cara de la moneda se encuentra el británico Andy Murray, quien, tras perderse la primera parte de la temporada por arrastrar problemas físicos, se ha desperezado de forma brutal en su recta final, sumando tres títulos casi en tiempo récord. El 2015 parece que será un buen año para el retorno de Murray por sus fueros.

El búlgaro Dimitrov logró en este 2014 una mayor estabilidad en su juego (Foto: Feng Li / Getty Images).

El búlgaro Dimitrov logró en este 2014 una mayor estabilidad en su juego (Foto: Feng Li / Getty Images).

Como regular pero poco exitosa se define la temporada de Milos Raonic, quien únicamente ha conseguido hacerse con un título en este 2014, descendiendo así la cifra de los dos años previos. Pese a todo, sus semifinales en Roma, Wimbledon y Cincinnati y sus finales en Tokio y París le han permitido finalizar el curso en un meritorio octavo puesto. Algo similar le ha ocurrido al checo Tomas Berdych, un tenista más veterano que ha logrado mantenerse a base de constancia entre los mejores de la clasificación mundial, venciendo además en Estocolmo y Rotterdam.

Algo decepcionante ha sido el año de David Ferrer, quien sólo ha logrado un título (en el ATP 250 de Buenos Aires) y firmó su mejor actuación del año en Cincinnati, donde cayó en la final ante Federer. En los cuartos de final se ha encontrado su límite en los grandes torneos. Finalmente, como dos sorpresas momentáneas se encontraron Marin Cilic, quien logró cuatro títulos, incluido el US Open, para entrar por sorpresa en la Copa de Maestros y Jo-Wilfried Tsonga, tenista galo que maquilló su mala temporada con un espectacular torneo realizado en Toronto, en el cual logró su único título de la temporada.

De una Armada titubeante

El rendimiento del tenis español ha decaído ligeramente en este 2014. Los problemas físicos de Nadal y el bajón de Ferrer han jugado un papel fundamental en ello, mientras que la grave lesión que ha mantenido fuera de las pistas a Nicolás Almagro desde el mes de mayo también se ha hecho notar. En la otra cara de la moneda, la mejor noticia de la temporada ha sido Roberto Bautista Agut, quien ha logrado finalizar el año en el puesto decimoquinto del ránking y, además, ha abierto su palmarés con dos triunfos en ‘s-Hertogenbosch y Stuttgart.

Verdasco estuvo lejos de alcanzar la regularidad (Foto: Julian Finney / Getty Images).

Verdasco estuvo lejos de alcanzar la regularidad (Foto: Julian Finney / Getty Images).

Otros dos tenistas que han mostrado un excelente nivel a lo largo de todo el año han sido Feliciano López y Tommy Robredo, dos veteranos que suman ya más de una década en el circuito. El toledano logró imponerse en Eastbourne y alcanzar las semifinales en el Masters de Shanghai, mientras Robredo vio como la fortuna le arrancaba de las manos los títulos de Shenzhen y Valencia, ambos ante Andy Murray. Además, el tenista de Hostalric ha rendido bien en los Grand Slam, alcanzando los octavos en Australia, Wimbledon y US Open.

Más irregular ha sido el curso de Fernando Verdasco, quien dejó destellos como su título en Houston o sus octavos de final en Roland Garros, para luego evaporarse durante largos tramos de la temporada. Como outsiders han brillado Guillermo García López y Pablo Andújar, ambos con un trofeo más en sus vitrinas, mientras que otros tenistas como Marcel Granollers o el joven y prometedor Pablo Carreño no han conseguido saborear las mieles del éxito.

De sorpresas y decepciones

Además de todo el revuelo de los éxitos y los fracasos entre los grandes, el 2014 nos ha dejado detalles merecedores de mención. En primer lugar, ha sido el bautizo de cinco tenistas como campeones ATP: el ya mencionado Roberto Bautista, el uruguayo Pablo Cuevas y el belga David Goffin, todos ellos en dos ocasiones; y los argentinos Leonardo Mayer y Federico Delbonis, quienes consiguieron sus respectivos títulos en Hamburgo y Sao Paulo. Cabe destacar el papel de Goffin, quien encadenó 25 encuentros sin perder al imponerse en tres Challenger y el ATP 250 de Kitzbühel de forma consecutiva. Además, posteriormente se impondría en Metz y en otro torneo Challenger, cerrando con una final en Basilea en la que nada pudo hacer ante el anfitrión Roger Federer. Goffin pasó de encontrarse en el puesto 106 del ránking en el mes de julio a copar la 22ª posición apenas cuatro meses más tarde.

El legendario Lleyton Hewitt amplió a 30 su nómina de títulos en este 2014 (Foto: Rob Carr / Getty Images).

El legendario Lleyton Hewitt amplió a 30 su nómina de títulos en este 2014 (Foto: Rob Carr / Getty Images).

Otros tenistas como Ernests Gulbis, John Isner o Gael Monfils no han encontrado la regularidad necesaria para estar entre los mejores, pese a ofrecer un gran rendimiento en ciertos tramos de la temporada. Curioso es el caso del francés Julien Benneteau, quien alcanzó y perdió en Kuala Lumpur la décima final ATP de su carrera. También extraño es el caso del veterano y exnúmero uno ATP Lleyton Hewitt, quien sumó dos títulos en este 2014, en Brisbane y Newport, cosechando en ellos 500 de los 875 puntos que suma en el ránking.

En el lado triste de la balanza se encuentra el argentino Juan Martín del Potro, quien, tras volver a encontrar el tan esperado ritmo de competición, volvió a sufrir una gravísima lesión en el mes de marzo que lo mantuvo apartado de las pistas durante todo el año. Tampoco fue la mejor temporada de los franceses Gilles Simon y Richard Gasquet. El primero, finalista en Shanghai, se quedó sin conseguir ningún título por primera vez desde 2006, mientras que Gasquet dejó atrás un grandioso 2013 para volver a encontrarse con su irregularidad. Además, 2014 ha sido testigo de la explosión del jovencísimo austriaco Dominic Thiem y del regreso al top 100 del serbio Viktor Troicki, sancionado de forma polémica en el verano de 2013 con doce meses de inhabilitación por no presentarse a un control antidoping.