Los esmarguoches

Apple ha anunciado que va a introducirse en un nuevo mercado: los smartwatchs. Relojes inteligentes. No voy a hacer un análisis del producto de la compañía de la manzana, ni hacer comparativa con otros productos similares de la competencia. Os voy a contar mi experiencia personal con uno de estos artilugios y al final haré una previsión de futuro, mi particular análisis de mercado con mi bolita astral.

Corría el año 2006 y mi afición diaria de hacer footing (sí, por aquel entonces era un estudiante de bachillerato sano, con un cuerpo atlético y hasta abdominales marcados) había hecho que estropease varios móviles. Los usaba para escuchar música mientras corría, y de vez en cuando, en alguna roca o bache, me caían del bolsillo y se iban “escachuflando”. Así que, después de investigar por Ebay, aquel invierno decidí pedirles a mis padres, perdón, a Papá Noel, un reloj mp4.

Me compré el de la siguiente fotografía. Me gustaría poder mencionar su marca o modelo, pero “no tiene”:

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Me duró hasta mediados de 2008, cuando dejé de ir a correr. Porque lo que es funcionar, aún funciona a día de hoy. No he tenido la necesidad de un artilugio similar en todo el tiempo que ha pasado desde entonces. Y si en su momento lo compré, en vez de adquirir un reproductor mp3 corriente, fue por una mezcla de curiosidad y frikismo.

Veamos ahora el de Apple:

Mi experiencia con el reloj mp4 de marca china desconocida fue grata. En una escala de 0 a 10, me quedaría más o menos en un 8,254. Le di un uso profundo, pues el reloj siempre acababa húmedo, ya fuese por mi sudor o por la lluvia (algo frecuente en Galicia). Esto no sirvió de estocada mortal a su sistema de chips y circuitos. Tenía 1 GB de capacidad, en donde podía copiar toda mi música mp3 y establecerla en carpetas. Listas de reproducción, vídeo en varios formatos… Todo un centro de entretenimiento. Además, era ligero y de tamaño reducido. No parecía un bloque de hormigón pegado a la mano, ni un ladrillo con correa. Y por si queda alguna duda: sí, también daba la hora. Había que tocar cualquier botón para que se iluminase el reloj digital (que simulaba uno analógico), pero podía saber si era la hora de la comida o de la merienda.

Como vemos, para haber sido diseñado hace casi 10 años, su grosor era similar al de un bolígrafo de Compostimes:

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Además, en la mano quedaba relativamente elegante para ser un trozo de chatarra en plástico en vez de un Rolex:

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Y también en la muñeca de mi perra:

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Mi experiencia con el reloj mp4 de marca china desconocida fue grata. En una escala de 0 a 10, me quedaría más o menos en un 8,254

Mi opinión es clara: ahora mismo, en la actualidad, estos artilugios van a ser demandados por un porcentaje bastante pequeño de la población: un target definido por el amor a la tecnología, el frikismo por probar todo tipo de gadget, la necesidad de ir a la última… Pero no es funcional. Eso no quita que, cuando consigan que realmente sea útil y cómodo, no vaya a triunfar. Me explico mejor en el siguiente párrafo.

Actualmente, no es aceptable un reloj como el Applewatch: tan “gordo”, que haya que estar recargando la batería con frecuencia alta, que tenga que estar conectado vía bluetooth al iPhone, etc. Actualmente, ningún reloj inteligente, sea de Samsung, de Apple o de marca china desconocida, cumple los requisitos para ser atractivo a un gran porcentaje de potenciales clientes. Pero esto no quiere decir que el concepto no valga. Cuando consigan (y probablemente Apple, si siguen por este camino de inversión y apuesta por el reloj, lo hará de primera) que sea realmente delgado, que la batería dure semanas, que nos de la hora sin tener que apretar botones o hacer gestos con el brazo… Entonces empezará a venderse, porque por fin sustituirá a los que ahora mandan en el mercado, a los relojes que conquistan las muñecas y que ahora mismo me acompañan en el día a día: los de toda la vida.