La mayor historia africana en los mundiales: Senegal 2002 (y III)

Podéis leer la primera parte del artículo aquí y la segunda parte en este otro link. Si ya lo habéis leído o no os apetece hacerlo, la historia terminaba con Senegal clasificada para cuartos de final del Mundial. Así continúa:

(…)

Allí, el rival sería Turquía. El gran juego de Senegal ya no pasaba desapercibido, y con Italia, Argentina y Francia eliminadas, no eran pocos los que ponían a Senegal como la nueva Croacia, una selección que sin nada que perder aspiraba a todo. Los días de descanso entre octavos y cuartos de final sirvieron a los medios para tratar a Senegal como la mejor selección africana de la historia, algo que visto lo visto no le quedaría lejos.

Pero en los sueños felices siempre termina sonando el despertador, o eso dicen. Pocos casos como los de Grecia en el pasado 2004 se han dado a lo largo de la historia. Y a Senegal le tocó el peor día posible. Se enfrentó a un bloque compacto, que prevalecía la defensa sobre el ataque, y donde las salidas rápidas hacia los hombres de arriba era su forma más efectiva de crear peligro. Senegal se enfrentó a un equipo que jugaba a lo mismo que ellos. Y tomó de su propia medicina. Un contraataque en la prórroga. Un error de Coly. Una carrera de Hasan Sas. Un centro. Una volea de Ilhan Mansiz. Un país eliminado. Veinte minutos fue lo que duró el oxígeno a la selección senegalesa. Desde ese momento, Turquía pudo haber marcado en cualquier instante. Sólo el desacierto de Sükur y Sas, junto al gran partido de Sylva, posibilitó que el partido se fuese a la prórroga. Rüstü atrapó los pocos remates senegaleses, Fatih, Bulent y Alpay inutilizaron a Diouf, Camara y Fadiga, Tugay se bastó para barrer el medio del campo, Emre cocinó y Bastürk colocó los platos. Sas y Sükur, sin hambre, no marcaron. Pero Ilhan sí lo hizo.

Emre Belozoglou y El Hadji Diouf disputan un balón en el fatídico Turquía-Senegal | Fuente: Getty Images

Emre Belozoglou y El Hadji Diouf disputan un balón en el fatídico Turquía-Senegal | Fuente: Getty Images

De la manera más amarga, Senegal se iba del Mundial, una competición a la que nunca había accedido y a la que nunca ha vuelto a acceder. Al menos, muchos de sus jugadores acabaron fichando por clubes más grandes y salieron del anonimato. Diouf y Diao ficharon por el Liverpool, Bouba Diop se fue al Fulham, Diatta al Lyon, Cissé al Birmingham, Henri Camara al Wolverhampton. La mayoría fracasaron, demostrando que posiblemente su nivel individual no estaba por encima del nivel de los modestos clubes franceses en los que jugaban. Pero ya da igual. Porque demostraron que la unión, el coraje, la disciplina y el descaro puede hacer de unos jugadores limitados un bloque potente.

En los años siguientes al Mundial, los cambios de seleccionador, la crisis institucional y en último momento la retirada de los buques insignia de aquella selección, han llevado a Senegal a fracasar de nuevo en sus intentos por entrar al Mundial y alcanzar las rondas finales de la Copa África. Sin embargo, es en la actualidad cuando la selección tiene la mejor oportunidad para remontar el vuelo. Ha contratado a un nuevo técnico francés, Alain Giresse, y cuenta con la mejor hornada de jóvenes de su historia.

Quizás el Mundial 2014 fuera un poco pronto para ellos (cayeron en la ronda final de clasificación africana ante Costa de Marfil), pero Senegal debe volver si las cosas siguen su camino para 2018. Con tan sólo el punto débil de Coundoul en la portería, la prometedora defensa formada por Gassama, Kouyaté, Sané y Souaré, junto a otros como M’Bengué o Armand Traoré debe convertirse en su baluarte en los próximos años. En el centro del campo, los Diao, Cissé y Bouba Diop se ven reflejados en unos Diamé, Papakouli Diop y Gueye que por su proyección pueden aún alcanzar un nivel superior a los primeros. Mané, Rémi Gomis o Sougou son otros hombres que Giresse puede tener en cuenta. Pero si hay una línea que sin duda mejora lo visto en el Mundial 2002 es sin duda la delantera: Papiss Cissé, Demba Ba, Henry Saivet, Moussa Sow, Ibrahima Baldé, Mame Biram Diouf, M’Baye Niang, Dame N’Doye e Issiar Dia componen una lista de nombres de primera orden mundial. Simplemente es cosa de Giresse hacerlos jugar y llevar a Senegal a ese lugar al que un día subió pero al siguiente bajó. Quizás para esto el seleccionador deba recuperar el estilo y los métodos del gran Bruno Metsu, un hombre que desde el cielo aún espera ver otra vez a su selección triunfando.

Captura

Fuente: sharemytactics.com

 11 titular (4-3-3)

  • Tony Sylva: Habitual suplente en el Mónaco, era el titular indiscutible en la selección ya que era el único de los guardametas que jugaba fuera de su país. Muy ágil y con reflejos felinos, hacía de su falta de seguridad una constante. Cuando mejoró esto, llegaron sus mejores años, siendo titular en Lille y Trabzonspor.
  • Ferdinand Coly: Lateral derecho con más oficio que clase, se ocupaba fundamentalmente de defender. Jugaba en el Lens y posteriormente lo hizo con éxito en Italia, en Parma y Perugia. En este último y jugando contra el Verona, gritos racistas de la hinchada contra su persona provocaron el primer cierre de un estadio por esta causa.
  • Lamine Diatta: El mejor de los defensores senegaleses. Era un central rápido al corte, destacado en el marcaje, expeditivo y correcto por arriba mientras le respetaron las lesiones. Jugaba en el Rennes y posteriormente lo haría en el gran Lyon de Diarra, Essien y Juninho, donde compartiendo zaga con Cris ganaría dos ligas francesas.
  • Pape Malick Diop: Sin ningún tipo de dudas, el jugador más limitado del once titular de Senegal. Sorprendió su titularidad en detrimento de Sarr, sin embargo, fue fijo en los cinco partidos disputados  por su selección. Excesivamente lento, destacaba en el juego aéreo gracias a su altura. Disputó la mayor parte de su carrera en la segunda división francesa.
  • Omar Daf: Actual segundo entrenador y mítico ex jugador del Sochaux, con el que disputó trece temporadas. En su club jugaba habitualmente como lateral derecho, pero su polivalencia hizo que jugase por la izquierda en la selección. Tenía más profundidad que Coly, lo que le llevaba a subir más habitualmente por la banda. Defensivamente era correcto.
  • Aliou Cissé: Era el capitán y el pulmón del equipo. Desde su posición de medio centro defensivo mantenía el orden y la disposición de los suyos. Cuando el equipo sufría se incrustaba entre los centrales dejando la batuta en las manos de Bouba Diop y Diao. Jugaba en el Montpellier, y a raíz de su Mundial jugó en varios equipos de la Premier.
  • Pape Bouba Diop: Posiblemente el mejor jugador de Senegal en el Mundial, por encima incluso de Diouf. Actuaba como volante derecho, y liberado de labores defensivas podía explotar tanto su potente disparo como su llegada desde segunda línea, como vimos con su gol ante Francia. Disputó sus mejores años futbolísticos con el Fulham.
  • Salif Diao: Volante izquierdo en la selección, destacaba por ser el hombre que hacía jugar al equipo. Ponía la pausa y ordenaba el ataque. Su gran Mundial le hizo fichar por el Liverpool, equipo en el que fracasó dado que siempre actuó como pivote defensivo. En el Stoke recuperó destellos de aquel Mundial, pero físicamente no era el mismo.
  • Henri Camara: Extremo derecho o delantero, este trotamundos del gol aún da sus últimas patadas en el Panetolikos griego. Destacado por su arrancada y latigazo, también hizo del regate una virtud como vimos en los octavos de final ante Suecia. Sus mejores temporadas pasaron entre el Sedan y el Wigan, aunque en su carrera ya ha jugado en 14 clubes.
  • El Hadji Diouf: Con tan sólo 21 años, fue la auténtica sensación del Mundial. Demostró liderazgo y clase, lo que unido a su capacidad de regate y velocidad endiablada lo convirtió en el objeto de deseo de los grandes clubes mundiales. Su falta de gol (cero goles en el Mundial) le condenaría durante toda su carrera.
  • Khalilou Fadiga: Habilidoso extremo zurdo que vivió sus mejores años en Brujas y Auxerre. Tras el Mundial fichó por el Inter, pero sus problemas cardíacos le impidieron debutar con los nerazurri. Fue operado cuando jugaba en el Bolton pero nunca recuperó su nivel. En la selección, su desborde, velocidad y lanzamientos a balón parado le hicieron clave.