Desayuno con tirantes

Tráfico, café y bochorno. A Coruña amanece en hora punta de nueve y media, con los ejecutivos tomando el primero en los Cantones y sus parejas en el atasco a la entrada de los colegios. “Aquí nadie madruga”, me dicen los de fuera cuando ven la parsimonia con la que empieza el día en Marineda. Siempre les intento explicar que somos una ciudad de servicios, pero al final no me queda otra que reconocer la verdadera idiosincrasia de los coruñeses: “vivimos del cuento”.

Quizá por eso, desde  hace algún tiempo la Asociación de la Prensa organiza un foro de debate entre periodistas locales y destacados representantes del mundo cultural, político o económico, con el que se pretende mantener viva la tradición cívica e intelectual que, frente a otras más industriales, siempre ha caracterizado a la urbe herculina.

No establezcan comparaciones: Darío nunca excluiría a Jiří de la foto de nuestro 25 aniversario

Esta vez el invitado viene de fuera, aunque se siente tan cómodo en los círculos coruñeses como exige su amistad con Paco Vázquez, que el lunes lo presentó en sociedad ante un Casino abarrotado. Para curar la resaca, nada mejor que un desayuno íntimo junto a una docena de periodistas, con la estampa costera de la ciudad, glamour provinciano, ante sus ojos. Y, créanme, nada tiene que envidiar a Tiffany´s. El ágape corre a cuenta del Finisterre, que los tirantes ya los pone Pedro J.

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Lo que España ha unido, que no lo separe El Mundo / Yahoo

El ex director de El Mundo tiene ganas de confesarse, pero no lo hace hasta que Compostimes entra en escena. La comedia es íntima, quizá un tanto pornográfica, aunque el humor parece más inteligente de lo habitual y de romántica tiene poco. A medida que pasan los minutos se va acelerando la trama, que alcanza su clímax con el striptease de Pedro José, al que, después de haber desnudado a tantos políticos, ya no le queda pudor para quedarse en pelotas.

El primer billete lo mete otro ex director, un tal Jorge Pan –no establezcan comparaciones: Darío nunca excluiría a Jiří de la foto de nuestro 25 aniversario–. Le pregunta por la ranciedad de las editores españoles, llevando el speech político del riojano al terreno del periodismo patrio. De fango a fango y tiro porque me toca.

Durante su discurso, Pedro J. ya había adelantado algunas de las secuencias más lujuriosas, a modo de premier excluyente para los que llegamos tarde y no tenemos Orbyt. La metáfora, certera, aunque muy lejana del sueño erótico del españolito medio: una sociedad de rodillas ante la copulocracia “cupulocracia” de Rajoy y Rubalcaba, que no dudaron en hacerlo –aunque fuera involuntariamente– para engendrar a ese hijo rebelde llamado Pablo Iglesias. Pero es ahora, en el turno de preguntas, cuando decide dar un paso más y participar activamente del inesperado festival hot.

Casi sin quererlo, Pedro J. ha elegido Compostimes para poner fin a una etapa y no estamos dispuestos a desaprovecharlo

Lo primero que se quita es el cinturón –en realidad nunca se lo ha llegado a poner–, para azotar a la prensa con la misma virulencia con la que siempre se lo ha hecho a la clase política: “no hay un solo editor que esté apostando por el desarrollo de los nuevos soportes, aunque todos digan que lo hacen”. De cara al futuro, el ex director de El Mundo no duda en reclamar valentía para seguir cambiando de piel, con El Confidencial y Mediapart a modo de ejemplos.

La mañana avanza y A Coruña ya está trabajando –deben de ser las diez y media–, pero el striptease continúa en la barra de desayuno, para desnudar la intimidad de quien ya no tiene ataduras en rectificar sus propios errores. “Con la tasa Google el remedio es peor que la enfermedad; estaba equivocado cuando la defendí”, reconoce, tras una pausa dramática que le sirve para anunciar, tono grave, que es la primera vez que lo hace.

Algunos quisieron quitárselos, pero él siempre ha mantenido los tirantes / Deia

Algunos quisieron quitárselos, pero ha sido capaz de mantener los tirantes / Deia

Sabemos que ya hemos conseguido una exclusiva, miro a Pan y nos ponemos a tuitearla. Pero vosotros, los lectores, os merecéis mucho más que un par de graduados conformistas. Casi sin quererlo, Pedro J. ha elegido Compostimes para poner fin a una etapa y no estamos dispuestos a desaprovecharlo. Los preliminares han ayudado a calentar el encuentro, así que solo queda consumarlo.

Ya no dirige un periódico, pero es más periodista que nunca

Le preguntamos por El Universal y nos responde con El Mundo. Se acabó el postureo: toca desahogarse. No sabemos si esta vez habrá robado, pero lo cierto es que la escena no tiene desperdicio. Confiesa haberse sentido humillado por su antiguo amigo y mano derecha, Casimiro García Abadillo, y por el consejero delegado de RCS, denuncia que Unidad Editorial no ha cumplido con los términos que acordaron tras su relevo y anuncia que estudia acciones legales contra el grupo. El desnudo es integral si no fuera por los tirantes. Aunque sin pantalón para aguantar, estos siguen sobre sus hombros; ya no dirige un periódico, pero es más periodista que nunca.

“Mi futuro no pasa por El Mundo”, me dice para concluir. Unos minutos después, me llega un tuit de nuestro director con una buena oferta: “Pedro, con nós xa tes dominio, equipo e historia. Vente”. En tus manos está hacerlo o no, querido amigo. Solo te pido una cosa: sea donde sea, nunca te los quites, por favor.

We are waiting for you, Pedro.

We are waiting for you, Pedro 😉 / Twitter