Pensando en plata, soñando en oro

El Mundial de Baloncesto de España enfrenta desde este la de tarde de hoy, martes, el tramo decisivo de la competición. La fase de grupos y una primera eliminatoria, los octavos de final, son ya historia. Llega el momento de la verdad, de los enfrentamientos entre los ocho equipos que se disputarán en la cancha el título de mejor selección del planeta. Sea como fuere tan solo tres partidos separan a los combinados de: España, Serbia, Brasil, Estados Unidos, Francia, Eslovenia, Turquía y Lituania de alzarse con el cetro universal.

Y es aquí donde aparecen las quinielas. Casi desde el mismo momento en el que produjo el sorteo se especuló con una final España-Estados Unidos como plato fuerte del campeonato. Un especie de revanch de las derrotas sufridas por el combinado nacional en las dos últimas finales de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 y Londres 2012. Y el destino parece estar de su parte, el devenir del campeonato parece discurrir hacía ese guión soñado por prensa, afición, televisión y prácticamente cualquier aficionado medio al deporte en España. Y es que la ocasión puede ser casi irrepetible. Ambos han solventado su primeros compromisos sin grandes sobresaltos con rentas nunca inferiores a 16 puntos para los españoles y 21 tantos para los estadounidenses.

Una oportunidad de oro

La mejor generación de la historia del baloncesto español parece que llega en plena forma. Pau Gasol y Juan Carlos Navarro, los dos grandes referentes de su historia, llegan a esta cita internacional en su mejor condición física de los últimos años. Gasol ha sido el referente en todos y cada uno de los compromisos disputados hasta el momento, su facilidad para anotar resulta casi pasmosa, ya sea en ataque estático, tras pick and roll, en contraataque o tras rebote ofensivo. El de Sant Boi ha dejado claro que en baloncesto FIBA resulta casi imparable y parece que lo mejor de su repertorio está aún intacto. Por su parte “La Bomba” parece haber dejado atrás sus problemas de lesiones y aunque hasta el momento no ha sido necesario que mostrara su mejor versión, siempre aparece en los momentos candentes y su aportación siempre es clave en partidos apretados.

5958e6307dad

La selección antes de su partido contra Senegal. Sacada de fiba.com

Y no están solos. Marc Gasol e Ibaka completan la mejor batería interior de todas las selecciones, a la que se añade Felipe Reyes como comodín. Las posiciones exteriores están a un buen nivel, pero como para lógico, un escalón por detrás de sus compañeros en la pintura. La calidad de Rubio y Rudy están dando un buen rendimiento como titulares. Llull y Calderón han ido cogiendo ritmo y han sumado desde la segunda unidad. Sergio Rodríguez no termina de adaptarse a su rol, mientras que Claver y Abrines han tenido un papel testimonial, y no parece que su situación vaya a cambiar. Solo preocupa las lagunas en el rebote, especialmente ofensivo y la falta de un “3″ capaz de defender a jugadores como Gay o Batum, por otra parte ambos problemas no son nada nuevo y parece difícil encontrar una solución definitiva para ellos.

Incluso Orenga parece haber la tecla para que sus pupilos disfruten en la cancha. Que corran al contraataque, que encuentren a sus hombres altos en el poste y que la defensa sirva para ganar partidos como antaño. A pesar de un pequeño caos en las rotaciones, los engranajes parecen estar perfectamente dispuestos para pelear por la medalla de color dorado.

La gran amenaza

Como no puede ser de otra manera el otro gran favorito es el “Team U.S.A.”. EL roster dirigido por Mike Krzyzewski es un equipazo, pero las bajas de jugadores como LeBron James, Kevin Durant, Chris Paul, Dwight Howard, Kevin Love, Carmelo Anthony o Paul George parecen humanizar a un conjunto virtualmente invencible cuando logra reunir a todas sus estrellas. No es menos cierto que los Curry, Harden, Davis o Cousins suponen un escollo durísimo, pero es imposible que no se note la ausencia de varios de los mejores jugadores del momento, haciéndose muy acusada la bajada de nivel en el puesto de alero, ya que el nivel de Rudy Gay es lejano al de las grandes estrellas de la NBA.

El verdadero peligro es el buen rendimiento colectivo que los americanos han alcanzado. Con el mejor ataque de toda la competición, 99,5 puntos por partido, unos registros fuera del alcance de cualquier otro combinado. A pesar de no necesitado mostrar todo su poderío, apenas han tenido que aplicarse a fondo en ninguno de sus enfrentamientos, salvo en los tres primeros cuartos ante Turquía. Otra de sus fortalezas es el reparto de responsabilidades, el peso ofensivo del equipo está muy repartido, lo que complica la labor defensiva de sus adversarios. El máximo anotador es Anthony Davis con 13,8 puntos por partido, seguido de Kenneth Faried (12,8) y James Harden (12,5), números poco espectaculares que solo pueden apuntar a una cosa, que lo importante no es el rendimiento individual sino buen hacer colectivo. Debido a un reparto consistente de responsabilidades y bastante equilibrio entre el juego interior y exterior, una gran labor defensiva que facilita los contraataques y la superioridad física de un bloque construido a imagen y semejanza de su preparador. Un muro de hormigón en defensa y una metralleta en ataque.

La siempre temible selección norteamericana. Sacada de fiba.com

Es cierto que ambos colosos deben superar dos duros enfrentamientos antes de que puedan verse las caras este domingo en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Pero en este momento todo lo que rodea a la mejor selección española de baloncesto de la historia parece contemplar solo dos escenarios, que su equipo piense en alcanzar la gran final. Pero por encima de todo que sueñe con ganarla.

Imagen destacada sacada de fiba.com