CD Ourense, dos títulos y el principio del fin

Club Deportivo Ourense parece que afronta sus últimas horas tras un año que se ha complicado a medida que han pasado las semanas. De la ilusión inicial en Agosto tras ver como se había confeccionado una plantilla competitiva se ha pasado al drama y a la amenaza de liquidación si nadie se hace cargo del club y afronta las deudas económicas. El club navega a la deriva y por lo que parece, la solución está lejos de llegar.

Yebra y Luisito con la Copa Federación. Foto: CD Ourense

Yebra y Luisito con la Copa Federación. Foto: CD Ourense

Los fichajes de gente como Iker Alegre, Javi Hernández o Dani Pinillos mostraban la intención de un club que buscaba pelear por ocupar uno de los puestos del Play Off de ascenso y clasificarse para la Copa del Rey. Era la temporada de asentarse en la categoría y las ilusiones crecieron viendo el desempeño del equipo en las primeras jornadas. Incluso el conjunto rojillo logró situarse líder de la categoría tras derrotar al Tropezón.

El liderato como reflejo del buen momento deportivo del club, pero que tapaba los problemas que estaban a punto de vivirse en el ámbito económico. Tras varios meses sin percibir las mensualidades los jugadores y cuerpo técnico no aguantaron más y decidieron actuar. Primero denunciaron en una comparecencia el retraso en los pagos y luego decidieron plantarse durante 30 segundos en el inicio del partido que les enfrentó al Noja. Los intentos por parte de la plantilla no surtieron efecto. Al final, el presidente Alejandro Estévez y compañeros de junta directiva decidieron dimitir por la presión ejercida por los miembros del club y el respaldo de los aficionados a estos.

Tras 62 años de historia, el club camina hacía su fin

Por el camino, los jugadores, con 5 mensualidades sin cobrar, lograron un triunfo vital, la Copa Federación, sobre todo, porque lograban conseguir un dinero más que necesario pero  también reforzaba la imagen de un equipo que no se rinde ni en los momentos malos. A pesar de las complicaciones que pasaban muchos jugadores, tanto del primer equipo como de su filial, los jugadores quisieron dar lo mejor de sí mismos y demostrar su profesionalidad. Al final de todo, todo esto acabó influyendo en la Liga, donde el equipo si se desinfló un poco pero que no desmerece lo dado por los jugadores a lo largo de la campaña.

No son los únicos que han padecido la situación del club. El segundo equipo del conjunto rojillo ha sufrido a lo largo de la temporada. Un buen equipo que se sitúo en las mejores posiciones de la Preferente Sur, gracias a un inicio de campaña casi perfecto. A pesar de su juventud, lograron poner las cosas muy difíciles a equipos muy experimentados en la categoría. Pero en la segunda vuelta se complicaron las cosas. Las lesiones en el primer equipo hicieron necesario que algunos de los jugadores importantes del filial subieran con el primer equipo, además de algunas bajas en la plantilla complicaron las cosas y el equipo entro en una dinámica negativa. Se coqueteó con el descenso pero los jugadores y cuerpo técnico reaccionaron a tiempo y en las últimas jornadas dieron sellada una más que merecida permanencia.

El Ourense B con el trofeo de campeones de la Copa Diputación. Foto: CD Ourense

El Ourense B con el trofeo de campeones de la Copa Diputación. Foto: CD Ourense

El sufrimiento del primer equipo y del filial es un reflejo de la agonía que desde hace meses vive el club

El filial, al igual que el primer equipo logró hacerse con un título, la Copa Diputación. A pesar del talento del filial rojillo dirigido por Manel Vázquez, los clubes con más experiencia y veteranía pusieron las cosas muy difíciles para un equipo que afrontó parte importante de la Copa con bajas importantes y luchando al mismo tiempo por la permanencia. En la final, en O Couto se alzó el título en los penaltis. Sufrimiento hasta el último segundo, pero un magnifico premio para una gran temporada.

El sufrimiento del primer equipo y del filial es un reflejo de la agonía que desde hace meses vive un club ya a la deriva y en el que si nadie lo remedia entrará en liquidación en las próximos días, teniendo en cuenta, que desde este lunes, el equipo está descendido administrativamente a la Tercera División, por no pagar las deudas con los jugadores.

Son horas de agonía para un club que empezó la temporada con mucha ilusión pero que los problemas extradeportivos empañaron todo lo referente a lo deportivo del club. Tras 62 años de historia, el club camina hacía su fin. Ourense se quedará sin su referente futbolístico, y muchos aficionados sin poder disfrutar de un equipo que tras las últimas temporadas daba motivos para la ilusión. Es el fin de uno de los equipos históricos de Galicia y de la Segunda División B. Un club que en su momento marcó un hito en la historia del fútbol español, ganar todos los partidos de Liga.