Oda al look de festival

Cada día, refrescabas el timeline de Twitter a la espera de nuevas confirmaciones. Sufrías entre rumores y apuestas, mientras el cartel se iba llenando de incomprensibles incorporaciones y ausencias de peso. Love of Lesbian y Vetusta Morla ya habían hecho su inevitable acto de presencia y la situación parecía bastante convincente. “Vamos a comprar el abono” –dijiste- “antes de que lo suban de precio” –dijiste- “vaya a ser que confirmen algo mejor y luego nos quedemos sin él”. Paypal/Reixa mediante, te hiciste con tu flamante papelillo y, previo filtro de Instagram, iluminaste al mundo con la elección de tan alternativo plan. Después twitteaste algo tipo “No puedo esperar”, seguido de un par de retweets a la cuenta oficial del evento en cuestión. Bien, correcto. Primera fase completada.

Inaugurado el calendario de festivales, probablemente hayan aparecido opciones mejores (¿Deberías haber esperado a la llegada de cierto cartel en portugués antes de emocionarte con las expectativas sobre un veinte aniversario? ¡Ay!). En todo caso, aquí estamos. Con el transporte decidido y la tienda de campaña empaquetada, sólo queda lo más importante. Sí, los tapones para los oídos que te ha dado tu madre son un recurso de supervivencia básico, pero aquí hemos venido a hablar de otra cosa: los modelitos de festival. La música es importante, pero ya has tenido todos estos meses para buscarte en youtube los vídeos con las letras de las canciones en inglés de los demás grupos. Toca centrarse en lo crucial. Un outfit inapropiado para tan importante evento sería el equivalente a marcharte a Teherán con tu tutú y tus mallas de ballet. A pesar de todo, tranquilidad. Las por todos queridas (y odiadas) it girls y sus primas pequeñas, las ocurrentes egobloggers centrarán todos sus esfuerzos en ponerte en bandeja los conjuntos más apropiados, es decir, los más #trendy.

Échate encima todo aquello que se podría cortar para trapos. |  Imagen: hola.com

Échate encima todo aquello que se podría cortar para trapos. | Imagen: hola.com

Como somos gente alternativa, empezaremos por los pies. Y es que, ¿cómo soportar mejor el calor sobre el asfalto/arena del recinto que con un buen par de botas camperas? (Para algo hemos venido al campo, lejos del mundanal ruido, no?) Lo que quita el frío, quita el calor, y es bien sabido por toda la gente de bien que la mejor opción para no dejar demasiado poco a imaginar es ir tapando algo de pierna desde la base. De todos modos, si eres atrevida y vives a tope, puedes decantarte por unas cangrejeras, unas romanas o esa maravillosa creación vintage rescatada directamente del Asís de 1182 (disponible en IndieTex y en las mejores ortopedias). La indefensión ante los pisotones que recibirás en medio de esa marea humana con música de fondo es clave para recordar ese momento durante mucho, mucho tiempo.

No importa el color, tampoco el estampado, pero si puede ser, que sea vintage. Del Bresca también vale, pero reviejo tiene otro encanto.

Solucionado el dilema de los pies (el de para qué los quieres no, el otro), habrá que pensar qué hacer con las piernas. Si el festival es a principio o final de temporada, la clave es un buen par de medias; no hay forma más fácil y rápida de tener una carrera. Pero si la cuestión te pilla en pleno verano, la máxima es clara: menos es más. Literalmente. Aquí entran en juego los coulottes (sí, ese pantaloncillo vaquero tan rematadamente corto para el que tu abuela encontraría un nombre bastante mejor). No importa el color, tampoco el estampado, pero si puede ser, que sea vintage. Del Bresca también vale, pero reviejo tiene otro encanto.

La originalidad está en parecer todas iguales. | Imagen: serendipity-universofemenino.blogspot.com

La originalidad está en parecer todas iguales. | Imagen: serendipity-universofemenino.blogspot.com

Existe una forma de saltarse el anterior y el siguiente paso, pero la tarea es dura. ¿Qué vestido compensa más? ¿El extremadamente boho ibicenco hasta los pies, ideal para generar tropezones imprevistos si lo combinas con el alcohol y el exceso de gente, o su versión en corto para poder sentarte cómodamente entre concierto y concierto sin ningún tipo de complejo? Largo o corto, de encaje blanco o con flores. Sin término medio. Tú eliges. Y si la elección del vestido no ha dado un buen resultado, deberás hacerte con una camiseta. Aquí la parte buena es que todo vale. Desde plumas a lo navajo hasta la de Bob Dylan que sacó Pulanbir hace unos meses. Aunque para garantizar el fashionismo ante la variedad de opciones, lo mejor es que le pegues un tajo. Sea en el cuello, el bajo o los laterales. De este modo, toda apuesta será acertada. La otra alternativa es un croptop. Como ya hemos dicho, menos es más, así que lo mejor será que te ahorres el dinero y reutilices aquel que usabas a principios de los 2000 para bailar la inolvidable Mueve el ombligo.

Abarrótate de pulseras hasta los codos, siempre en sintonía con la oficial para petarlo en Instagram a más no poder.

Elige el bolso más alternativo que tengas. La correa es ideal para que tu colega se agarre en los conciertos, así no os perdéis. Aunque podrían tirarte de él y robártelo, o engancharte sin querer en un pogo y hacerte caer, qué más da. Y, por favor, no te olvides de un buen chaleco de flecos (refuerza los posibles efectos secundarios del bolso) o vaquero (que te dará calor al sol y frío de noche). Abarrótate de pulseras hasta los codos, siempre en sintonía con la oficial para petarlo en Instagram a más no poder. Remata con una pamela (sí, se mantendrá quieta pese al viento y los saltos) o con una corona de flores. Esto último es top, sobre todo para esos momentos en los que sólo puedes rezar por que ese fluido amarillo con el que acaban de rociarte en medio del concierto sea cerveza.  No te mates demasiado con el maquillaje. Bastará una buena raya felina en los ojos para que con el sudor logres parecer todo un mapache. Deja el resto para los polvos y sprays fluorescentes con los que te rociarán en las sesiones DJ del chiringuito del patrocinador.

Combinar calzas con turbante. Un must. | Imagen: andreaabreina4.webnode.es

Combinar calzas con turbante. Un must. | Imagen: andreaabreina4.webnode.es

Recuerda que vas a dormir en una tienda de campaña. Si no espabilas jugando al tetris al colocar tu ropa en una maleta pequeña, tendrás que hacerlo una vez que llegues, para instalarte dentro de la tienda con ese maletón.  Llegados a este punto, sonríe. En cualquier momento podría pasar un fotógrafo oficial. Déjate timar en los puestos de merchandising, bebidas y carga de móviles, un festival es algo inolvidable. Y si la mezcla de la resaca, la arena y el salitre y los efectos de dormir en menos de un metro cuadrado de suelo causa estragos en tu cuerpo/cara/pelo, ¡mejor! Será el toque definitivo para tu divina estética Woodstock.