Mujeres científicas (I): Emmy Noether, entre números y talento

“No veo por qué el sexo de un candidato tiene que ser un argumento en contra de su admisión como Privatdozent. A fin de cuentas, la junta directiva no es un baño público.”

David Hilbert

Esas palabras pronunciadas por el profesor Hilbert formaban parte de su argumento en defensa de Emmy Noether, una de las mujeres más destacadas y que mayor reconocimiento recibió en el ámbito de las matemáticas. La época que le tocó vivir a esta gran científica fue el mayor de los obstáculos a los que tuvo que enfrentarse: la sociedad alemana de finales del siglo XIX no se lo puso nada fácil. A pesar de esto, su empeño y dedicación dieron sus frutos con el tiempo, convirtiéndola en una de las matemáticas más importantes de la historia.

En un principio, Noether cursó estudios destinados al aprendizaje de idiomas, pero sus genes contenían la curiosidad matemática que había heredado de su padre, un afamado profesor de la Universidad de Erlangen. Aprovechando que él mismo impartía clases en la universidad comenzó a asistir a ellas formándose en esta rama científica. Su condición de mujer resultó ser un enorme impedimento pues, a principios del XIX, las universidades alemanas todavía no toleraban tener a mujeres entre sus filas de alumnos. Gracias all permiso de su padre y a sus ganas de aprender, consiguió hacer un examen de admisión que le permitió acudir como oyente a algunas clases impartidas por destacados profesionales en Göttingen. Cabe añadir que, por supuesto, no tenía derecho a examinarse.

Su condición de mujer resultó ser un enorme impedimento pues, a principios del XIX, las universidades alemanas todavía no toleraban tener a mujeres entre sus filas de alumnos

Cuando se permitió que las mujeres se matriculasen en la universidad, Noether logró doctorarse en matemáticas. Mientras elaboraba su tesis, trabajó en el Instituto de Matemáticas de Erlangen sin recibir ningún salario durante varios años. De nuevo, el ser mujer suponía un obstáculo insalvable, un estigma social que la perseguiría durante toda su vida, a pesar de recibir el reconocimiento de muchos de sus compañeros de profesión.

© poramoralaciencia.comEmmy Noether era hija de una familia de judíos alemanes

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Emmy Noether era hija de una familia de judíos alemanes

Ilustres matemáticos que sabían apreciar el talento de aquella joven promesa le ofrecieron impartir clases en la Universidad de Göttingen, pero la oposición por parte de diferentes sectores docentes impidió que Emmy Noether pudiese formar parte de la plantilla. Ejerció durante años como profesora a la que ni siquiera se le reconocía su oficialidad, recibiendo un escaso salario por su trabajo. Con el tiempo, y después de muchos esfuerzos, acabó siendo reconocida como una verdadera profesional.

Pasó años dando clases como profesora a la que ni siquiera se le reconocía su oficialidad, recibiendo un salario escaso por su trabajo

Pero la historia volvió a jugar en su contra: El ascenso de Hitler al poder, la obligó a irse del país casi de inmediato. Consiguió huir a América donde trabajó en el estado de Pensilvania, en el Bryn Mawr College. Poco después, en el año 1935, murió a causa de una infección postoperatoria.

Emmy Noether nos dejó enormes avances en física y álgebra, elaborando teoremas y desarrollando sus propias teorías. Incluyó novedades a lo que se conocía sobre anillos y cuerpos e incluso asentó las bases del álgebra moderna y la geométrica. Fue talentosa y constante, consiguiendo que sus logros fuesen reconocidos aun por encima de la mayor de las dificultades que se encontró por el camino: ser mujer.

Imagen destacada: modelwomenblog.wordpress.com