Felipe VI en tonos de gris

Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia tiene el nombre de cuatro de sus antepasados y, en cada uno, parece llevar un mensaje implícito. Felipe en honor a Felipe V, primer Borbón que reinó en España, en un guiño a las profundas raíces de su estirpe. Juan, en honor a su abuelo, el eterno heredero al trono que nunca pudo ser rey. Pablo, por su abuelo materno, el rey Pablo I de Grecia, que volvió del exilio para reinar. Estos dos últimos nombres hacen referencia a dos hombres que creían en compatibilizar la Corona con la democracia. Por último, Alfonso, como su abuelo Alfonso XIII, que tuvo que marchar de España al proclamarse la II República, quizá una advertencia de lo que puede pasar cuando un rey se excede en sus funciones. Felipe VI “el preparado” le apodan algunos, pero quizá sería más pertinente “el enigmático” porque, a pesar de verlo continuamente en los medios poco sabemos del heredero a la Corona.

Felipe VI: “Reinar exige una prudencia muy atinada”

Cuando Felipe de Borbón y Grecia nació, el 30 de enero de 1968, su abuelo seguía luchando por sus derechos al trono de España y su padre todavía no había sido nombrado sucesor por Franco. Ajeno a todo ello, ese día de invierno abría los ojos el que estaría llamado a dar continuidad a la monarquía borbónica. Con apenas un año de edad vio como su padre aceptaba ser sucesor del dictador, inconsciente todavía de que ese gesto marcaba el futuro de España y el suyo propio. Teniendo tan sólo siete, estuvo presente en la coronación de Juan Carlos I. Desde pequeño tuvo presente que no era un niño cualquiera y pasó su vida preparándose para el cargo que algún día había de desempeñar. Con la aprobación de la Ley de Sucesión hace sólo unos días, el Congreso de los Diputados hacía oficial que la jefatura del Estado pase de Juan Carlos I a Felipe VI , una acción que a pesar de ser bastante unánime, no estuvo exenta de polémica.

Ⓒmujerhoy.com

Ⓒmujerhoy.com

Los dos últimos Borbones que habían regido el destino de España tuvieron que marchar al exilio por exigencias democráticas, por lo que, acertadamente, el nuevo reinado siempre se planteó como un complemento, cediendo protagonismo a la democracia.  Felipe, a diferencia de algunos de sus antepasados, siempre ha sido educado en que agradar al pueblo es la única manera de mantener la institución. Por ello, desde muy pequeño, protagoniza portadas de revistas y periódicos convirtiéndose en la imagen afable de una monarquía que llegó a tener un alto índice de popularidad entre los españoles en sus primeras décadas. El niño rubio de ojos azules, tímido y obediente era la viva imagen de la institución que había devuelto la democracia, tras un 23-F decisivo para la percepción de la Corona.

Empeñados en mostrar lo bien preparado que estaba, con tan sólo 12 años pronuncia sus primeras palabras en público. Se creó también la Fundación Príncipe de Asturias. Este proyecto no parece casual, sino que se ha convertido en una de las señas de identidad del heredero que ha ido conformando su imagen de hombre formado y preocupado por los avances de distintas disciplinas. La educación del príncipe siempre ha sido cuidada con esmero. Estudió en el colegio Los Rosales y completó su formación con una estancia en el extranjero para cursar lo que antes se conocía como COU. El tiempo que pasó interno en Canadá había de convertirse en la antesala de los próximos tres años de su vida, en los que debía entregarse a una completa formación militar. En una entrevista a Pilar Urbano afirmaba: “En Canadá es donde yo libré mi primera batalla importante. Tuve que enfrentarme a la lejanía de mi familia, de España, de mis amigos”. Ganarse el respeto del ejército tampoco fue fácil y Felipe se enfrentó a este reto intentando demostrar que era uno más. Pasó un año en la Academia General Militar de Zaragoza; otro, en la Escuela Naval Militar de Marín; y un último año en la Academia General del Aire de San Javier.

comeramarviajar.wordpress

Ⓒcomeramarviajar.wordpress

Tras este período de contacto con el ejército, Felipe retomó su formación civil. Cursó Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid complementándolo con algunas asignaturas de Económicas y las clases de Historia que le impartía Carmen Iglesias, miembro de las Academias Española y de Historia. Completó su formación con un máster en Relaciones Internacionales por la Universidad de Georgetown, una de las más prestigiosas en esta materia. Un joven de mirada serena y tono pausado, tímido y siempre atento. Un hombre que caminaba con paso firme y ritmo fijo por el camino que para él habían diseñado con el fin de llegar a convertirse en el Jefe de Estado perfecto. Y así era visto por los españoles, pues indudablemente era difícil imaginar un itinerario formativo mejor para el futuro rey. Como vemos el sobrenombre de “el preparado” se lo ha ganado a pulso.

Pulcro en las formas y siempre correcto, las únicas salidas de tono que se le conocen han sido las relacionadas con sus relaciones de pareja. Según la prensa, ni la aristócrata Isabel Sartorius (su primera novia oficial) ni Eva Sannum (la espectacular modelo noruega) eran del agrado de los reyes. Tampoco Letizia Ortiz parecía ser la reina ideal para su familia. A pesar de ello, su imagen no ha hecho más que reforzar la monarquía dándole un aire más moderno y proporcionándole un teórico contacto con el mundo real, el mismo que está más alejado de la realeza. La historia, desde luego, no tiene desperdicio. Mujer de éxito, hecha a sí misma renuncia a su prometedora carrera para casarse con el heredero de la Corona a pesar de todas las trabas que tratan de impedirlo. Gran comunicadora, guapa, formada y con un mundano divorcio a sus espaldas. Perfecta, pero humana. Un relato digno de un cuento de príncipes y princesas.

Ⓒimpactocna.com

Ⓒimpactocna.com

Tras unos años de bonanza para la monarquía, la crisis, las cacerías y la corrupción hacen mella en una institución hasta ese momento incuestionable. Cierto es que Felipe siempre se ha mantenido lejos de todos estos escándalos, desvinculándose completamente del caso Nóos y, por ende, también alejándose de la vida de su hermana. Diplomático hasta el extremo, ha capeado el temporal como mejor ha podido. Felipe VI jamás ha hablado mucho de sí mismo, son contadas las entrevistas que ha concedido y sus palabras en público suelen ser rígidos discursos. No se aprecia en él el carisma de su padre (que se ha ganado el apodo de “rey campechano“), ni ese olfato político que muchos le confieren. Quizá de forma consciente ha decidido ocultarse, ser un poco más enigmático sabedor de que todavía no había llegado su momento de protagonismo. Siempre conforme al protocolo, palabras y gestos medidos, cuesta apreciar cómo es el hombre que se esconde tras la Corona. No se esperan de él intervenciones políticas aunque sí que se echa de menos algún posicionamiento, pero Felipe nunca ha querido decantarse entre blanco o negro, sino que parece moverse más cómodamente entre los tonos de gris. Y quizá esa sea la clave para mantenerse en el trono.

Felipe VI: “Un rey puede dar su opinión pero sin que nada pueda malinterpretarse como una intervención política”

Con la abdicación de su Juan Carlos I se ha reavivado el debate sobre la forma de Estado y, a pesar de su corrección, no atesora a sus espaldas una batalla ganada como la de su padre en el 23-F, muy lejano ya para las nuevas generaciones. Le queda mucho camino por andar y, a pesar de que se han puesto en él todos los ingredientes para crear un rey perfecto, el panorama no es tan alentador como le gustaría. Felipe pasa de un segundo plano a ser el completo protagonista, veamos si consigue cerrar el debate sobre la monarquía. Sea como fuere, Felipe VI ha escrito ya su nombre en las páginas de la historia de España.

Diariosur.es

Reunión en 2013 de los herederos de monarquías europeas | © Diariosur.es

Imagen destacada: libertad.fd