Europa al compás de la rítmica

Un tapiz delimitado por una fina línea roja. Unos sofás blancos en los que se sentarían los nervios todavía retenidos en los corazones y en las piernas, esperando una puntuación que catapultaría a unas a la gloria y a otras al subsuelo. Pelotas, aros, cintas y mazas de repuesto rodeando la pista; recordando que las segundas oportunidades no tienen por qué tener sabor a fracaso. El color azul perdiéndose en los rincones que la vista llega a alcanzar. Las letras y los números de Bakú 2014 en las paredes del fondo. Allí, en la capital de Azerbaiyán, el Campeonato de Europa de Gimnasia Rítmica intentó que la rítmica fuese algo más que uno de los nombres escritos con dolor en la lista de deportes minoritarios.

El viernes trece de junio comenzó la competición con los conjuntos. Cada equipo nacional salió a la pista dos veces para completar las dos rotaciones: una mixta con cintas y pelotas, la otra con mazas. Salieron en primer lugar las chicas de Bielorrusia, país campeón del mundo en 2013 y subcampeón olímpico en los Juegos de Londres. Quedan sólo dos de las chicas que consiguieron ese oro el año pasado. Es un equipo renovado, con buen ritmo y estética. Las pérdidas de las pelotas no permitieron a Bielorrusia obtener más que una puntuación de 10400, abandonando así las primeras posiciones. Y es que la rotación en la que las gimnastas utilizan la cinta es la más complicada, como demostraron Francia o Bulgaria: “hay que ser un virtuoso para manejar perfectamente la cinta”, dijo la veterana Paloma del Río en su narración. Rusia, campeona de Europa en 2012 y bronce mundial en 2013, se aferró a la primera posición.

España consiguió la medalla de bronce en mazas, un elemento con el que obtuvo el oro en el Mundial de Kiev 2013

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El equipo español logró el bronce en mazas | Fuente: Real Federación Española de Gimnasia

Pero la técnica no es lo único que cuenta. La estética juega un papel cada vez más decisivo, por lo que los trajes utilizados se intentan mejorar año tras año. Australia fue demasiado tradicional en este campo, no así el jardín formado por el vestuario portugués o la fluorescencia que trajeron consigo las finlandesas. Es necesario sorprender. Israel lo hizo, aprovechando el bajón de Bielorrusia y gracias a su dinamismo, obtuvo una tercera posición en la clasificación general. El equipo español no tuvo grandes errores y dejó buen sabor de boca con unas puntuaciones de 17358 y 16733. Al finalizar la jornada, los ocho mejores países en cada elemento serían los que competirían el domingo por las medallas. España consiguió la medalla de bronce en mazas, un elemento con el que obtuvo el oro en el Mundial de Kiev 2013. Bulgaria fue primera con un ejercicio impecable y Rusia segunda. Cuando llegó el turno del ejercicio mixto, en el que España fue quinta, no se le escapó el primer puesto a las rusas, seguidas de Azerbaiyán y Bulgaria.

El oro fue para la rusa Yana Kudryavtseva, quien combinó ejemplarmente el ballet y la gimnasia con su bola azul, arriesgando con las mazas para cumplir el sueño de ser primera

Las pruebas individuales tuvieron su espacio el sábado catorce, divididas en cuatro ejercicios: cinta, pelota, mazas y aro. En el grupo A, las gimnastas situadas entre las diez mejores en el Campeonato de Europa de Viena 2013. En el grupo B, las restantes. La española Carolina Rodríguez inauguró el grupo B con olés de fondo y con buenos ejercicios, aunque con desaciertos como el cometido al acabar después de la música en el turno de la cinta. Se colocó décima, lejos de la brillantez y perfección técnica necesaria para estar en los puestos más altos. Son precisamente las pequeñas equivocaciones las que estropean una actuación, como la de la israelí Victoria Veinberg con la cinta. Hay que saber continuar, levantarse y demostrar el talento. La griega Varvara Filiou mantuvo la sonrisa cuando se le descontroló el aro al comienzo del ejercicio y fue capaz de resurgir más tarde con la pelota. Y es que la gimnasia es sinónimo de dominio absoluto de todos los agentes implicados. La bielorrusa Katsiaryna Halkina no apartó los ojos de una pelota que simbolizaba una prolongación de su cuerpo. La delicadeza no resta importancia a la fuerza, la cual se aprecia en la ejecución que realizaron gimnastas como la georgiana Salome Pazhava al ritmo de Michael Jackson en su última rotación.

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Melitina Staniouta, Yana Kudryavtseva y Ganna Rizatdinova en el podio individual

Del grupo A salieron las tres mejores. El oro fue para la rusa Yana Kudryavtseva, quien combinó ejemplarmente el ballet y la gimnasia con su bola azul, arriesgando con las mazas para cumplir el sueño de ser primera. Diferenciarse para poder destacar es lo que acerca al éxito. Esto sólo se alcanza confiando en uno mismo, con aplomo y seguridad. De esto entienden Melitina Staniouta y su espectacular lanzamiento de mazas. El puño que levantó al finalizar su primer ejercicio parecía presagiar esa medalla de plata que se colgó la bielorrusa. El podio lo completó la ucraniana Ganna Rizatdinova. Las imprecisiones aparecieron también en este grupo. La rusa Margarita Mamun, campeona de Europa en cinta y en conjuntos en 2013, perdió el aro en dos ocasiones y falló con las mazas. La música no sonó cuando apareció una de las representantes de Azerbaiyán, Gulsum Shafizada, a la que no le quedó más remedio que repetir sus movimientos al final de la rotación.

Quizás la gimnasia sea un deporte para todos los que quieren ver más allá de la simplicidad

Así acabaron tres días de un torneo que no protagonizó portadas ni inauguró informativos. La reclamación de atención mediática finalizará cuando se valore a todos por igual. Y es que la gimnasia no es un deporte sencillo. No llega con ver, hay que mirar más allá para distinguir lo bueno de lo malo. Recordaba Almudena Cid durante el concurso individual que son los pequeños gestos los que diferencian a unas gimnastas de otras. El dibujo de la cinta no debe ser demasiado abierto, hay que utilizar todo el tapiz, recoger bien los elementos, compensar equilibradamente el uso de las dos manos, mostrar expresividad, cuidar la posición del empeine del pie, recuperar el objeto con una sola mano… Quizás la gimnasia sea un deporte para todos los que quieren ver más allá de la simplicidad.