Once centímetros de aguja sin anestesia

 

Sandalias de Zara

Sandalias de Zara | zara.com

Y con anestesia me refiero a plataforma.

Esto es lo que normalmente nos encontramos en las búsquedas de zapatos que muchas de nosotras hacemos en vísperas de un evento, como pueden ser en esta época del año las graduaciones.

¿Para quién están hechos estos once centímetros?

Y desde Compostimes nos preguntamos, ¿para quién están hechos estos once centímetros de aguja?

Y esto lo digo atreviéndome a definir el término aguja como literal para el caso concreto, atreviéndome incluso a referirme a un millar de ellas para describir este instrumento de tortura china. Si alguna de vosotras ha cometido el terrible error de principiante de intentar vencer a este incansable y mortífero enemigo, me dará la razón. O no, porque quizás horas y años de adolescencia sobre zapatillas de puntas no me legitimen para calificar algo de verdaderamente insoportable.

Volviendo al hilo de la cuestión: está claro que están hechos para mujeres, para dos tipos de mujeres en concreto.

Uno: mujeres con diversos eventos a los que acudir sin la necesidad de conducir o caminar más de diez metros ni estar de pie más de tres minutos.

Dos: mujeres con o sin dinero, pero desde luego carentes del más mínimo sentido de la elegancia y la vergüenza, que sacrificarían cualquier cosa por unos centímetros de altura. Incluso su propia altura, porque por todos es sabido que tratar de desplazarse manteniendo los pies en una postura de verticalidad excesiva produce la necesidad imperiosa de flexionar las rodillas, generando el conocido como efecto “velociraptor”, que lógicamente hace disminuir nuestra talla final.

Tened claro que estas mujeres existen, porque estos productos se venden, y que las segundas superan inmensamente en número a las primeras por dos razones encadenadas: primero porque las primeras se asocian normalmente a poder adquisitivo, y poder adquisitivo implica comprar otras firmas de más precio y mejor calidad (que no por ello tienen que permitirte caminar); segundo porque por todos es sabido que el porcentaje de población con tal cartera es notablemente inferior al que compra en Zara.

¿Por quién están hechos?

¿Por quién están hechos? Partamos de la base de que todas las marcas asequibles para la gran mayoría de la población basan sus diseños en otras creadas por grandes diseñadores. ¿Quiénes son en más de la mitad de los casos esos grandes? Hombres.

Y aquí es cuando cobra sentido el término tortura china. ¿Conocéis esa antigua tradición de vendar los pies a las niñas para que no creciesen, les fuera casi imposible desplazarse y escapar del hombre que las tenía en propiedad? Pues eso.

El número de la suerte

El siete es un número de la suerte porque para mucha gente tiene un poder especial, mágico diríamos. Pues aquí también, compañeras de estatura, esa magia se llama… moderación.

Siete centímetros es la máxima elevación que nuestro pie puede o debería poder aguantar en condiciones normales sin hacernos padecer los síntomas antes descritos, sin contar los añadidos en forma de plataforma, es decir, agregados al total de la planta y no solo al talón. Aun así, dependiendo de su altura, podríamos discutir cuestiones de equilibrio algo más complejas y si cabe interesantes. “Para presumir hay que sufrir”… yo me quedo con ”in media virtus“.