Psicología deportiva: la mente como factor decisivo

La ciencia ha reservado una pequeña parcela al deporte. La psicología es una parte clave en la formación del deportista. Esto no está conectado con la falta de motivación al obtener un mal resultado en una competición o al hecho de no llegar a ser profesional. Todo lo contrario. El apoyo moral es necesario tanto en las victorias como en las derrotas. Para conseguir una buena formación mental del deportista existen diversas formas de intervención a lo largo de los años, las cuales previenen los posibles trastornos derivados de la rutina deportiva diaria.

El psicólogo deportivo José María Buceta entiende la psicología deportiva como la ayuda desde tres campos diferentes: el del propio afectado, el de los psicólogos y el del resto de personas influyentes como entrenadores, fisioterapeutas, médicos… La trascendencia de la colectividad que rodea al deportista quizás echa por tierra lo que muchas personas piensan acerca de la importancia de la psicología. No es una materia para débiles ni fracasados, sino que su aplicación es un ejercicio habitual en los centros de alto rendimiento, escuelas deportivas y equipos de diversas especialidades.

La fortaleza mental, adquirida con la preparación psicológica, ayuda en los momentos duros | Fuente: AP

La fortaleza mental, adquirida con la preparación psicológica, ayuda en los momentos duros | Fuente: AP

El testimonio que nos ofrece a continuación Bárbara Malda tiene un doble valor, ya que ella combina su faceta deportiva como jugadora de hockey hierba con su labor como psicóloga especializada en deporte. La ausencia de refuerzo psicológico fue algo que notó desde que ingresó en un Centro de Alto Rendimiento con dieciséis años. Tiene claro que cualquier actividad deportiva es un equilibrio de destreza y de actitud. Ella completa la clasificación de José María Buceta comentada anteriormente con la categoría que le correspondería a personas que no tratan con el deportista a diario: árbitros, jueces, medios de comunicación o asociaciones. Destaca la labor de los padres porque “ellos también juegan, sobre todo en el deporte de base”. Bárbara ofrece servicios psicológicos online en su página web y nos advierte de la necesidad de luchar contra el intrusismo profesional porque “hay quien ha visto la oportunidad de hacer caja con la salud mental”.

Se desencadenan tanto enfermedades relacionadas con no asumir el éxito como otras derivadas de la frustración

¿Cuáles son las consecuencias de una incorrecta preparación mental? El libro Neurociencias y deporte. Psicología deportiva. Procesos mentales del atleta de Stefano Tamorri incluye una serie de psicopatologías vinculadas a los deportistas. Se desencadenan tanto enfermedades relacionadas con no asumir el éxito como otras derivadas de la frustración. El síndrome del campeón suele afectar a deportistas de alto nivel debido a la presión de estar siempre en lo más alto. El ego crea una auténtica obstinación por seguir siendo el mejor. Asimismo, la fase de entrenamiento se puede ver alterada por afecciones como la ansiedad “preagonística”. En este caso, la tensión por la proximidad de una cita importante lleva a alteraciones del sueño, problemas musculares, distracciones o aislamiento. Incluso alcanzar el objetivo deseado da lugar a insatisfacción y a no permitirse bajar nunca ese nivel, conduciendo todo esto a una depresión por el éxito.

Una de las bases que plantea Tarroni durante la preparación psicológica es el fomento de la autoconfianza. Esta permitiría mantener la calma en momentos de tensión y, sobre todo, no sentirse indefenso cuando un resultado deportivo depende del equipo y no sólo de uno mismo. Sin autoconfianza, entre otros, se produce lo que el autor llama burn-out. El deportista “se quema” debido a las exigencias físicas, los entrenamientos monótonos o los días repetitivos. Esto deriva frecuentemente en el abandono de la práctica deportiva. Es lo que se conoce como Síndrome de Burnout, al cual hace también referencia el profesor Constantino Arce.

"El arte de vencer se aprende en las derrotas" | Fuente: AP

“El arte de vencer se aprende en las derrotas” | Fuente: AP

Es precisamente Constantino Arce el que nos explica qué hacer para evitar todo lo mencionado previamente. Plantea dos formas de evaluar la situación del deportista: una individual y otra grupal. La primera implica el estudio de las fortalezas y debilidades de cada sujeto. La segunda abarca la intervención con los compañeros, el entrenador y los líderes del grupo. Posteriormente, se pasa a las habilidades facilitadoras del rendimiento que se resumen en la adquisición de un estilo de vida saludable en todos los aspectos y en el mantenimiento de la motivación. Arce comenta que “motivación para competir la tienen prácticamente todos, pero para entrenar ya es diferente”. Para él, el deportista tiene que saber en todo momento que el resto de sus actividades están condicionadas por la disciplina que debe seguir y que el esfuerzo diario es fundamental. Eso sí, deja claro que la obsesión no lleva a ningún sitio. Por ello, los implicados deben tener claro que su vida deportiva tiene un fin.

El deportista “se quema” debido a las exigencias físicas, los entrenamientos monótonos o los días repetitivos. Esto deriva frecuentemente en el abandono de la práctica deportiva

¿Por qué un deportista es capaz de levantarse de madrugada para entrenar? ¿Qué impulso desencadena las última zancadas cuando las fuerzas flaquean? La preparación psicológica es la respuesta. Saber que el cansancio se combate con espíritu, que la verdadera máquina de nuestro cuerpo está en la cabeza, que siempre podemos ofrecer más de nosotros mismos. ¿Cuál es la meta para un cerebro bien preparado?