El principe de la oscuridad que no descansa

Los grandes videojuegos suelen construir su historia a través de un protagonista, las sagas de mayor éxito de la historia suelen identificarse un personaje principal. Así, Link, es la cara más visible de la saga Zelda, Solid Snake de Metal Gear, Samus Aran de Metroid o Lara Croft de Tomb Raider.

Cierto es que existen excepciones, títulos como Resident Evil, Assasin’s Creed, etc. Todos cuentan una historia en la que se entrecruzan los caminos de varios personajes, aunque los gamers siempre acaban escogiendo a uno de los protagonistas como su favorito. Dentro de estas sagas sin un “primer espada” se encuentra una de las más longevas de la historia del videojuego. La de los cazadores de vampiros por excelencia. Castlevania.

Sacada de oldschooljunkie.com

Así lucía la saga Castlevania en sus inicios. Sacada de oldschooljunkie.com

¿Qué es lo que hace tan especial a Castlevania para ser capaz de aguantar el tirón durante más de 25 años? ¿Qué le ha permitido pasar por casi todas las plataformas de las distintas generaciones y seguir sacando juegos sin que parezca que su final se encuentra cerca? En definitiva. ¿Cuál es el secreto de la longevidad tan “vampírica” de uno de los productos estrellas de Konami?

Si analizamos la colección completa, podemos comprobar que los protagonistas cambian y que muchas de sus entregas no siguen un hilo temporal completamente coherente, hay enormes diferencias en la jugabilidad entre los diversos juegos y para rematar los guiones y emplazamientos pueden variar de forma importante o seguir una linea temporal, dependiendo del juego en cuestión. Tantas son las diferencias que el único hilo conductor que se mantiene en toda la saga, la seña de identidad del juego es el señor del mal, la mayoría de las veces encarnado por el vampiro más famoso del mundo “Drácula”, el señor de la noche en sus distintas formas o sus esbirros son el objetivo que siempre se cruza en el camino de los héroes. Aunque existen otros elementos recurrentes como el látigo “Cazavampiros” el arma definitiva para luchar contra el príncipe de las tinieblas, o los enemigos comunes que aparecen título tras título como los esqueletos, los golems o los demonios.

“Un puzle que se ha hecho tan grande que muchas de sus piezas no encuentran su espacio original, pero que mantienen su personalidad”

La falta de elementos comunes, salvo el título y la conexión con el príncipe de las tinieblas crean un gran mosaico, un recorrido en múltiples direcciones distintas con un origen común. Las piezas de un mismo puzle que se ha hecho tan grande que muchas de sus piezas no encuentran su espacio original, pero que mantienen su personalidad. Fragmentos que no encajan de forma perfecta entre ellos. En definitiva, retales de un cuadro aún sin acabar, fragmentos con una esencia común pero con un relación entre ellos muchas veces discutible.

Y es que la saga de Konami ha logrado reinventarse una y otra vez desde que su primer título salió al mercado en el año 1986. Más de treinta títulos después la caza del vampiro sigue sin finalizar, ya que los seguidores de Drácula no se dan por vencidos e intentan resucitarlo tantas veces como sea necesario. Incluso cuando el protagonista del juego es el propio heredero del señor de la oscuridad e intenta escapar de su oscuro destino.

Y así luce en sus últimas entregas. Sacada de Meristation.com

Y así lo hace en sus últimas entregas. Sacada de Meristation.com

El resultado final es un cronología imposible de encajar, acontecimientos que se amontonan en un línea temporal en la que algunas piezas chirrían, como no puede ser de otra forma cuando el por esta saga han pasado casi una veintena de protagonistas distintos. Desde los más jóvenes miembros del clan Belmont en la Edad Media, hasta el joven Soma Cruz en el Tokyo del siglo XXI.

Una lucha contra el mal de la que sabe el principio, pero que por ahora, no conoce su final.

Imagen de Portada sacada de joystick.com