Venezuela, la fractura social de un país en la calle

Este mes de febrero ha estado marcado por dos importantes conflictos sociales con un impacto que ha trascendido su propia escena nacional. En primer lugar, las protestas en Ucrania y el largo pulso mantenido entre el gobierno y la ciudadanía que parece haber llegado más allá de lo que muchos esperaban. Por otro lado, las protestas en Venezuela contra el gobierno de Nicolás Maduro que dejan varios muertos, heridos y cientos de detenidos, desde que se iniciaron con unas manifestaciones de estudiantes opositores el 12 de febrero.

Fuente: Miguel Gutiérrez (EFE) | Vía: El País. Protestas en Caracas (Venezuela) del 17 de Febrero.

Desde el comienzo de las protestas la sociedad venezolana ha estado más dividida, puesto que no solo se sucedieron manifestaciones contra el presidente sino también a favor, por parte de sus incondicionales que lo pusieron en el poder en unos comicios no tan lejanos y marcados por la muerte de Hugo Chávez. Durante este este tiempo de violencia en las calles, tras la radicalización de las protestas estudiantiles y la represión del movimiento opositor, las posturas entre gobierno y oposición se han ido separando progresivamente llegando a la detención del líder opositor Leopoldo López así como la búsqueda de otros líderes por parte de las autoridades. Este hombre cuya figura comienza a desplazar al propio Henrique Capriles, actual líder de la oposición, por su enfrentamiento más directo al gobierno y su situación de mártir tras su detención; fue considerado por el gobierno como culpable del trágico desenlace de las manifestaciones estudiantiles, donde hubo víctimas mortales. Sin embargo, Leopoldo López no es la única cabeza visible de este movimiento de protesta conocido como “La salida”. Junto a él está la diputada María Corina Machado a quien la Asamblea Nacional prevé retirar su inmunidad diplomática. Las manifestaciones comenzaron en el Estado de Táchira, junto a la frontera colombiana, y se han ido generalizando a lo largo de todo el país. De hecho, el alcalde de la capital del Estado, el opositor Daniel Ceballos, está señalado por el gobierno como instigador del movimiento. Actualmente el gobierno se vio en la obligación de desplegar efectivos militares en y miembros de la Guardia Nacional Bolivariana en la capital de Táchira, San Cristóbal.

Desde el comienzo de las protestas la sociedad venezolana ha estado más dividida.

El desencuentro llega con las acusaciones cruzadas entre gobierno y oposición de ser los culpables de la violencia, unos por reprimir de forma inaceptable y cruenta unas manifestaciones pacíficas y otros por salir a la calle provocando destrozos generalizados y atentando contra la seguridad pública. Si a estas acusaciones les sumamos otras sobre la manipulación informativa en la cobertura de los hechos la situación se vuelve más compleja. Estas manipulaciones estarían fomentadas, según el gobierno, por la prensa extranjera, a la cual se amenaza con retirar la acreditación, siendo especialmente atacada la CNN. Con ello, también aparecen acusaciones al gobierno de los EEUU de estar detrás de las protestas. Por el lado contrario la oposición acusa al gobierno de ejercer un importante control sobre los medios de comunicación, casos de supuestos bloqueos en las redes sociales y llevar a cabo un apagón informativo. De hecho, al comienzo de las protestas estudiantiles pocas imágenes se pudieron obtener que retrataran la violencia callejera debido a la negativa de varios medios a difundirlas. Otra acusación al gobierno es la existencia de casos de tortura contra la población civil opositora participante en las manifestaciones.

El descontento de los ciudadanos venezolanos no solo fue escuchado en Venezuela, sino que aquí mismo, en Santiago de Compostela; una pequeña manifestación clamaba, en la Plaza del Obradoiro, contra el gobierno de Nicolás Maduro. Las duras declaraciones allí recogidas nos adelantan algunos de los porqués de las protestas que sacuden el país.

“Estamos aquí porque queremos una Venezuela libre. No queremos que maten a la gente. La gente está en la calle de forma pacífica, ellos vienen a atacar con sus armas y a matar gente. Condenamos también el cierre de los medios de comunicación: no dejan que los que están en Venezuela se informen de lo que está pasando, solo tienen su canal de televisión. Por ahí emiten lo que a ellos les interesa. No se puede quitar la libertad de expresión, eso es síntoma inequívoco de un comunismo y de una dictadura. La gente no quiere más muertos, no quiere más inseguridad. La gente quiere comida. La gente no quiere que le secuestren a sus familiares. Esto es lo que nos obligó a muchos a irnos de allí: esta inseguridad. Esto está convocado por nosotros. Lo que está pasando en Venezuela no lo convoca la política, no lo convocó un líder político. Aquí, como ves, no hay ninguna bandera de ningún partido. En Venezuela está pasando igual, la gente está marchando con camisas blancas. Sin colores de ningún partido. Es cierto que hay líderes de la oposición, pero ellos no han dado órdenes de nada. Leopoldo López está preso injustamente. Es una persona a la que se llevó a la cárcel sin ni siquiera pasar por el debido proceso judicial. Está en la cárcel sin juicio, no se le han respetado sus derechos como ciudadano. Es una dictadura y él es un preso político. No puede ser, si cometió de verdad un delito que se le enjuicie, pero que no lo apresen. Lo que queremos es la libertad. No queremos partidos políticos, queremos libertad. Lo principal ahora es que haya un acuerdo de diálogo. Que este señor (Nicolás Maduro) abra un diálogo y que haya unas elecciones. Que Venezuela vuelva a la normalidad. Nosotros no queremos dar un golpe de estado. No queremos llegar ahí y mandar. Lo que queremos son unas elecciones, pero unas elecciones que no estén ni robadas ni manipuladas, unas elecciones con medios internacionales de testigos. Unas elecciones de verdad, que no estén dominadas por la dictadura como pasó. Fue un robo, Nicolás Maduro no ganó las elecciones. ¡No las ganó! ¡Las robó!“.

En Santiago de Compostela, una pequeña manifestación clamaba, en la Plaza del Obradoiro, contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Protestas en Venezuela

Fuente: Carlos García Rawlins (Reuters) | Vía: El País. Protestas en Caracas (Venezuela) del 17 de Febrero.

Tras estas declaraciones es necesario plantear el porqué de las protestas, con la intención de explicar esta difícil situación. En primer lugar, Venezuela es el país con la mayor inflación del mundo con un 56,2%, lo que sumado al aumento de los precios, los sucesos relacionados con el desabastecimiento de productos básicos y de primera necesidad; cuestiona el  sistema de comercialización público establecido por el gobierno. El mismo sistema que aplica determinados subsidios en productos básicos para combatir la escalada de precios, los cuales se incrementaron un 56% el último año. No deja de resultar extraño que en un país con enormes ingresos petrolíferos, de los cuales depende en exceso, tenga a día de hoy unos niveles de inflación tan elevados. Sin embargo, un punto favorable a la gestión económica, o más bien social, del gobierno es la sustancial reducción de los niveles de pobreza y pobreza extrema en los últimos años, donde las reducciones han sido de más de dos tercios en el primer caso y a la mitad en el segundo. Un tanto para el chavismo en su lucha contra la pobreza en medio del maremágnum de caos económico.

Por desgracia, la situación económica y el desabastecimiento en los comercios no son el único problema al que tiene que hacer frente la ciudadanía. El crimen y la delincuencia han convertido a Venezuela en uno de los países más peligrosos de América Latina, con una de las mayores tasas de homicidios. Esta se ha cuadruplicado en los últimos 14 años y se encuentra actualmente según la ONG, Observatorio Venezolano de Violencia en 79 muertes por cada 100.000 y según el Ministerio de Relaciones Interiores de 39 muertes por cada 100.000. En este caso los datos oficiales distan de los ofrecidos por las organizaciones no gubernamentales.  La tasa de homicidios sufrió un crecimiento asombroso durante los gobiernos de Hugo Chávez pasando de 4,550 asesinatos en 1998 a 19,366 en 2011. De hecho Caracas se ha convertido en el mejor ejemplo de la violencia que desangra el país, con una tasa de homicidios de 210 muertes por cada 100.000.

La situación económica y el desabastecimiento en los comercios no son el único problema al que tiene que hacer frente la ciudadanía.

Con todo esto, podemos comenzar a entender los motivos de las protestas de la población venezolana. No solo nos encontramos con una economía arrasada por la inflación, dependiente del petróleo y con un sistema cuya eficiencia se pone en duda a la hora de abastecer de lo más básico a la población. Sino también, con un país desgarrado por la violencia y ahora marcado por la ruptura social en las continuas protestas. A partir de aquí, lo que suceda en los próximos meses en el juego entre oposición y gobierno será determinante para una población que se encuentra inmersa en una interminable lucha que no hace más que polarizar la vida política y enfrentarla.

Manifestación Santiago

© Andrea Espiñeira

Manifestación Santiago

© Andrea Espiñeira

Manifestación Santiago

© Andrea Espiñeira

Manifestación Santiago

© Andrea Espiñeira

Manifestación Santiago

© Andrea Espiñeira

Manifestación Santiago

© Andrea Espiñeira

Fotografías y declaraciones recogidas en la manifestación de Santiago de Compostela: Andrea Espiñeira

Imagen destacada: Jorge Silva (Reuters) | Vía: El País