El patinaje rueda en Santiago

Maquillaje, peines, acreditaciones, maletas, trajes. Los vestuarios se ven invadidos por mochilas cargadas de nerviosismo. Nada queda al azar porque en esta modalidad de patinaje artístico cada detalle influye en la valoración final de los jueces. El club CARPA de Vigo me deja penetrar en el proceso de preparación antes de salir a pista: la competición se está forjando. El moño y el maquillaje son los primeros en hacer su aparición. Cuanto más expresivo sea el conjunto, mejor. Poco a poco la purpurina que modifica las caras de las patinadoras da paso al traje y a esas piezas claves que son los patines. Todas están listas para el comienzo de la decimotercera edición del Campeonato de España de Patinaje Show Grande.

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Salir a la pista sin maquillaje es impensable. Forma parte del espectáculo | ©Andrea Oca

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Muchas están de acuerdo en que lo peor es tener que desmaquillarse al acabar | ©Andrea Oca

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Sin ellos no hay nada. Los verdaderos protagonistas. Esenciales | ©Andrea Oca

Algunas patinadoras observan a sus rivales mientras ensayan por última vez las coreografías. El santiagués pabellón de Sar abre sus puertas a una paternal afición pasada por la tradicional lluvia compostelana. La ceremonia de inauguración presenta a las cuatro federaciones participantes. Catalanes, gallegos, aragoneses y baleares alzan sus banderas ante un recinto medio vacío que hoy no es el mejor ejemplo de impulso al deporte minoritario.

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Noe, del club CARPA, atenta a la preparación del Sarriá catalán | ©Andrea Oca

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Sólo cuatro federaciones han participado en esta disciplina del Campeonato de España | ©Andrea Oca

Durante el trayecto desde los vestuarios a la pista se pueden escuchar los lamentos provocados por salir en los primeros puestos. “Los jueces se acuerdan más de los que compiten de últimos” se lleva el premio a la frase de la jornada. Los integrantes de Alpha de las Islas Baleares son los encargados de estrenar el marcador. Cumpliendo esa fatal premonición del orden de salida, no basta con su cuidada vestimenta y acabarían más tarde la jornada en el último lugar. Pronto se dejan ver los equipos gallegos y catalanes, estos últimos auténticos dominadores del patinaje artístico español. Los destellos de calidad crean pequeños momentos de sorpresa y admiración si bien los grandes aplausos no llegan hasta después del descanso.

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Las patinadoras del equipo Alpha balear compitieron en primer lugar | ©Andrea Oca

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Produjeron muy buenas sensaciones los gallegos de Ánfora. En especial Alicia Arrieta y Borja López | ©Andrea Oca

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Dejando de lado el aspecto técnico, el toque divertido del día lo puso el Ribex gallego | ©Andrea Oca

Es el turno de los más destacados. De aquellos que han quedado en mejor lugar en los torneos anteriores y que parten con una gran ventaja. Aquí Galicia se ve ensombrecida por una Cataluña que sabe de lo que habla cuando el patinaje es el protagonista. Los autóctonos sólo consiguieron hacerse un hueco en el quinto puesto, de la mano de las ruedas del CARPA.

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CARPA de Vigo ascendió al quinto lugar y fue el club gallego que quedó en mejor posición | ©Andrea Oca

Los peces del Olot, la Navidad a la que nos transportó el Reus y el laberinto del Masnou se llevaron el primer, segundo y tercer puesto, respectivamente. Puede que los jueces no sean, qué ironía, los más justos del planeta. Puede que repartan puntos según el escudo que esté en pista. Puede que el nombre de los clubes tenga demasiado peso en la mesa de arbitraje. No negaré todo eso como tampoco negaré que la comunidad del nordeste de España está a otro nivel. Un nivel que sólo se puede superar echándole horas y sudor porque, de lo contrario, va a ser complicado adelantar a esos portentos.

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Las ganadoras del Olot transformadas en llamativos peces | ©Andrea Oca

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El Reus Deportiu, otro de los grandes favoritos desde el principio | ©Andrea Oca

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El laberinto del Masnou catalán encontró la salida y quedó tercero | ©Andrea Oca

La rivalidad sale a escena en la cara de Xavi López, el patinador que consiguió llevar al Reus Deportiu a lo más alto. Ser segundo no satisface a un Xavi con mentalidad ganadora y corazón de deportista. Desde el otro lado del parqué, padres y entrenadores felicitan a todos por el gran esfuerzo sin dar más importancia al resultado.

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Las autoridades entregan los trofeos y los aplausos inundan la estancia | ©Andrea Oca

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Todo acaba. Competición, esfuerzo, ilusión, deportividad y amistad son algunos de los lemas del torneo | ©Andrea Oca

La entrega de premios se convierte en una oda a lo sensorial gracias al espectáculo de despedida que ofrecen los organizadores del Club Deportivo Fontiñas. Las autoridades se complican la vida para colgar la medalla en las azuladas cabezas de pez de las patinadoras del Olot. Ese gran himno que es We are the champions pone el broche final. Toca cambiar patines por deportivas, colgar de nuevo el traje, limpiar el rostro y volver a la coleta. El deporte es el único que se queda. Él va por dentro.