El rastro de Paula

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Paula “agitando la bandera blanca”
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La facción más radical de esto que ha dado en llamarse “mundo de la moda” estamos absolutamente sorprendidos con el escándalo de las supuestas copias de Paula Echevarría.

Podría parecer que nos asombra el hecho de que este encumbrado icono estilístico español haga uso de semejantes prácticas para conseguir notoriedad, pero en realidad lo que nos deja boquiabiertos es que haya que haber llegado a este punto para que el público se diese cuenta de la falta de originalidad de Paula.

Podéis ver el programa completo de Cazamariposas donde se trata toda la polémica, aquí, si bien el tema de Echevarría sale cuando faltan 14 minutos para que termine (el vídeo marca la cuenta atrás solamente), aunque sólo dura unos siete.

En primer lugar, el enfoque que se le ha dado a la polémica tiene su raíz en el principio de “copiar está mal, muy mal” cuando, bien analizado, “copiar está bien, muy bien”. Que tire la primera piedra quien no haya copiado algún look, alguna prenda, o algún truco estilístico de alguien al que admire. Es cuando la copia se vuelve masiva que se puede hablar de tendencia, si no, hablaríamos de extravagancia, la cual también está muy bien, por otro lado. Si Paula Echevarría ha copiado, ¡bien por ella! Que copie todo lo que le dé la gana, como seguramente copiarán otras muchas bloggers de otras muchas individuas, bloggers o no bloggers, amigas o enemigas, abuelas o madres. Porque lo interesante cuando seguimos a una blogger es que, independientemente de que ya hayamos visto la prenda, de que ya hayamos visto el outfit o de que ya hayamos visto la pose, lo que queremos ver es cómo lo lleva ella, y no otra, porque aporta algo: un complemento, un peinado o, sobre todo, una actitud.

camille divinity.es

Evidentes similitudes
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A ver, ¿por qué existen en las revistas las secciones de “quién lo lleva mejor” (y admitámoslo, son de las mejores…)? Porque llevan impresa la magia de comparar algo idéntico que adquiere matices absolutamente diferentes según la persona que lo lleve. La sabiduría popular viene muy al caso con esa frase tan maliciosa pero tan cruelmente cierta… “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.  Ojalá tener estilo fuese tan sencillo como pretende hacerlo Paula, ponerse un trapo encima de otro, pero el arte de vestirse consiste en hacer la ropa tuya, que sea más bonita sobre ti que en la percha, que sintonice con tu forma de ser y entre ella y que cuando te vean los que te conocen, digan: ahí viene Fulanita. Por eso Paula nunca ha sido un icono de estilo, el escándalo es lo de menos. Y que digan misa.

Por lo tanto, si hubiese copiado, ¿qué?

tres elcomercio.es

Aquí están metiendo cizaña
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En segundo lugar, en realidad la chica tiene razón, ella ha publicado desde octubre de 2010 que comenzó su blog, más de 700 looks y, por ahora, se han encontrado sobre diez parecidos RAZONABLES (que ya se están cebando y encuentran copias donde no las hay) con looks anteriores de otras mujeres, vamos, es un un 2% escaso de coincidencias… Con lo cual acusarla de “copiota” es mucho decir. Nos estamos rasgando las vestiduras por encontrar unos cuantos looks sospechosamente similares, cuando el pecado ya se venía cometiendo desde el momento en que esta mujer comenzó a ser ensalzada como icono estilístico… que no, que es muy mona y muy estupenda, pero que, como ella misma dice, no es blogger (piensa que es poca cosa, eso…)… ¡si por blogger propiamente entendemos alguien que crea tendencia, que la lleva a su terreno y que transmite! ¿Nos sorprendemos de que hipotéticamente copie estilismos y  no nos sorprendemos de que nunca sorprenda? Hombre, por favor, si esta chica es un fashion icon, ¿qué son Alexa Chung, Leandra Medine, Olivia Palermo, Sarr Jamois, Linda Toll o Gala González?

Por lo tanto, el escarnio público por las copias está injustificado.

Y en tercer lugar, lo que diría más importante y que en el fondo es el quid de la cuestión, ya  bastante latente a lo largo del artículo… Ni la propia Paula Echevarría es consciente de cuál es la espina dorsal de este revuelo, por eso quizás haya metido la gamba tan descaradamente. Y es que Paula Echevarría no es un icono de estilo, propiamente dicho, es un icono, a secas, es, como otras antes que yo han apuntado, nuestra Jennifer Aniston. Las numerosísimas seguidoras de Paula no van tras su pista porque las dejen maravilladas las asombrosas combinaciones que practica la asturiana, ni porque su forma de interpretar las tendencias emocione, ni porque arranque una exclamación de incredulidad cuando suma unas gafas, un gorro, un collar y un bolso, sino que la siguen por lo guapa que es, por el tipazo que tiene, por su simpatía, por su cercanía, por su actitud divina de la muerte y, además, por sus estilismos. Esas contestaciones que dio a los reporteros de Cazamariposas, propias de una barriobajera, ese desprecio tan flagrante: diciéndole a “la tipa”,  “la señora de los rizos”, “sólo hay que verte, hija” (por lo que se ve, hay que ser guapa/joven/qué, Paula, ilústranos, para poder dirigirse a ella), o que “es un programa tan, tan, tan pequeñito” (porque si eres pequeño no puedes decir algo con sentido, ahora mismo este artículo por ser de un periódico tan, tan, tan pequeñito, escrito por una chica tan, tan, tan pequeñita es una mierda tan, tan, tan pequeñita que tú “no vas a echarnos un capote”… ¡oh, no! Paula, ¡por favor! ¡PERDÓNANOS LA VIDA!) y que “¡YO, NO!, ¡YO, NO! (copio)” con la boca bien abierta y un movimiento-cobra con la cabeza que solo le faltó chasquear los dedos para que en vez de “it” empiecen a considerarlachoni”.

Por lo tanto, y para finalizar, no se ha caído un mito del estilo, porque nunca lo hubo, se ha caído el mito de nuestra chica perfecta, de nuestro orgullo patrio.

 

Hasta aquí el artículo de hoy. ¿Qué opináis? ¿Qué sensaciones os suscita toda esta polémica? ¡Compartidlas!

Imagen destacada: paula-echevarria.blogs.elle.es