Rober Amado: “Prefiero llamarme puta, no mercenario”

Las Marías fueron testigo de mi encuentro con un periodista sin tirantes, tanto por fuera como por dentro. Su discurso está salpicado de tacos y a veces eleva súbitamente el tono de su voz cuando habla sobre algo que le enfada: algunos tópicos, Cebrián, el periodismo declarativo, el código deontológico de algunas ONGs o los universitarios acomodados. Es joven, tiene 28 años, un premio nacional en sus bolsillos y mucha experiencia con el tercer sector. Fueron casi tres horas en las que en ningún momento mencionó la expresión off the record. Por eso, al final de nuestra charla le pregunto si quiere que salga publicado todo, incluyendo los datos de su vida personal. Él me responde: “Sí, claro. ¡Qué cojones! Si a estas alturas hay miedo…”

AmadoPara todos aquellos jóvenes que queremos vivir del periodismo. ¿Cómo es la vida de un freelance?

Es una mierda (risas). Es una puta mierda. ¿Cómo le explicas a tu pareja y a tu familia que quieres dedicarte a esto? En mi caso, se lo expliqué y tuve la suerte de que me apoyaron. Si no es así, lo tienes muy jodido. Mis padres están invirtiendo sus ahorros en mí. Y mi compañera también. Entonces, yo me dedico a estar trabajando como un cabrón. La vida de freelance es la vida de cualquier autónomo. Tienes que buscarte tus propios proyectos, financiación, hacer de gestor, de abogado…Tienes que editar tu propio trabajo, que a veces es una putada porque nadie edita muy bien su propio trabajo, sobre todo en fotografía. Yo en mi vida diaria me paso prácticamente todas las mañanas buscando temas. Leo mucho, escucho la radio, veo la tele. Eso es lo que te dicen, que tienes que escuchar mucha radio, leer mucha prensa y ver mucha tele. Pero nadie lo hace. Mentira. Nos autoconvencemos de que es así. Hay que darle mucha caña. Después de todo ese proceso, hay que buscar nuevos temas, hacer muchas llamadas, buscar contactos…

La mayor parte del trabajo del freelance está en casa, por desgracia, como la vida del fotógrafo. Pensamos que el trabajo del fotógrafo y del periodista está fuera. Que vamos como metralletas a todas partes. Y al final te das cuenta, como decía Meneses, que el 80% es paciencia, el 10% es gestión y el 10% restante es sacar fotos. También hay que entender una cosa, como freelance, como decía Jose Manuel Navia, grandísimo fotógrafo, lo que hay que definir desde el principio es qué clase de fotógrafo quieres ser, qué clase de periodista quieres ser. Si no tienes la oportunidad de trabajar en un plantilla de un medio de comunicación, lo que no puedes hacer es competir con ellos, porque no tienes ni los recursos, ni los contactos, ni el tiempo como para competir.

Entonces, ¿qué decisión tomé? Ofrecer aquello que la prensa diaria no puede ofrecer. Reportajes largos, perfiles de personas… Todo lo que implique tiempo y poso, como el caldo. Lo que no hace la prensa diaria. Y pienso que la prensa no vende tanto como podía vender antes precisamente porque se le está yendo la olla con la prensa declarativa, porque se basa en declaraciones sobre qué dijo Fulanito o Fulanita. Y así precisamente pierde ese tipo de reportajes de larga duración.

Amado

Después de todo ese proceso de creación, hay que intentar vender el reportaje. Tener contactos, lamer culos, picar puertas… Como una puta, hay que saber venderse. Si prefieres mercenario… aunque yo prefiero puta, porque detrás de cada una de ellas hay una mujer, con una dignidad. Yo no quiero vender cualquier cosa. Porque si fuese así, cogería mis ahorros, me iría a Madrid y me haría paparazzi a cazar famosos. Eso es un mercenario.

Estudiaste Sociología. ¿Cómo llegaste a este mundillo? 

Porque mi colega Raquel y yo éramos los únicos en el instituto que queríamos ser corresponsales de guerra (risas). Nos criamos los dos leyendo a Reverte y a partir de ahí, seguíamos a toda la tribu; a Gervasio Sánchez, a Maruja Torres… Yo siempre cuento la  misma anécdota. Con 6 o 7 años, le habían hecho a Miguel Gil un especial en TVE. Y me acuerdo que de una frase que decían: “Miguel Gil, ese periodista, que también es humano” y luego salían algunos niños albanos que decían “yo me acuerdo de aquel periodista porque repartía sus latas de sardinas con nosotros”. Pues, ¿te puedes creer que como me gustaban tanto las sardinas, se me quedó grabada esa frase? Pensé, si yo hago eso, debe ser la caña de España. Esto con 7 años.

O sea, lo tuyo es vocacional, desde pequeño.

Sí, mi madre siempre cuenta la historia de que siendo yo muy pequeño iba yo con mi bote de Lacasitos y había una mujer en la calle, extendiendo la mano, y cogí y le di el bote. Mi viejo compraba siempre La Voz de Galicia. Yo leía también los fines de semana El Semanal, donde venían las columnas de Reverte y las leía siempre. Yo era muy vago y no me dio la nota para Periodismo y por eso hice Sociología. Justo antes de empezar la carrera y justo antes de decidir lo que iba a hacer, coincidió que mi excuñado tenía un coro al que asistía gente mayor. Curiosamente, en el coro estaban los padres de Fernando Quintela, fundador de El Mundo, uno de la tribu, íntimo amigo también de Miguel Gil. Y me dijeron, “llámalo, ve a Madrid, que te asesore”. Fui y lo que me dijo fue que no hiciese Periodismo, que no me iba a enseñar nada, que mejor estudiase Sociología y que después hiciese un máster de Periodismo. Y así fue.

Es lo que dicen algunos, que Periodismo, más que una carrera, tendría que ser una especialización de otra

Sí. Yo no lo he vivido, pero muchos colegas que la han hecho, siempre me dicen que el problema no es la carrera en sí. El problema es que muchos docentes no son profesionales en activo o no tienen que ver con el oficio. Los másters buenos, dados por gente que está en el gremio, sirven. Sirven, porque tienes contactos, si les caes bien, si les lames un poco el culo y les enseñas tu trabajo. Y sirven porque te enseñan las cosas del día a día. Cada vez me estoy encontrando a más gente que no hizo la carrera, ni hizo másters y están trabajando de eso, porque siempre se pusieron a trabajar como cabrones.

¿Cómo crees que está considerada la imagen del fotógrafo en la sociedad española? Y supongo que te lo pongo aún peor: ¿la del fotoperiodista?

La del fotógrafo mal. Y la del fotoperiodista muy mal. (risas) Nos hemos comido a nosotros con esa frase de “la tecnología nos ha matado”. Cada vez que un fotógrafo dice esa frase, un gatito muere, de verdad. Creo que es un gran error pensar eso. Me acuerdo que hace años, en el programa de Buenafuente, le habían hecho una entrevista creo que al presidente de la Asociación de Fotógrafos de España, o algo así, y dijo una frase que me encantó. Buenafuente le preguntó algo como: “Bueno, qué, y ahora con la fotografía digital, todos a la puta calle”. Y el tío le contestó “No. La fotografía está más viva que nunca. Ahora se ha democratizado y para resaltar lo que antes era bueno, ahora tiene que ser excelente, porque hay mucho donde elegir”.

rapa das bestas

“Érase una vez un hombre pegado a un caballo”. Del reportaje fotográfico sobre la Rapa das bestas/ © ROBER AMADO PHOTOGRAPHY

¿Tú puedes escribir algo mejor con pluma que con lápiz? No. ¿Vas a sacar mejores fotos con una cámara de 3.000 euros que una de 100? Posiblemente no. Tendrás mejores herramientas. Podrás llegar a extremos, por ejemplo, cuando tienes poca luz. Las cámaras baratas  no te ofrecen esas garantías. Pero sin ir más lejos, al primer premio grande al que me presenté fue al de las Rapa das Bestas, yo iba con una Canon 350D que ahora le regalé a mi sobrina pequeña. Una cámara que es una mierda. Y considero que tengo que hacer una defensa a ultranza de que mi trabajo no es la cámara que yo llevo. Las nuevas herramientas digitales y la gran cantidad de personas que se dedican implica que se haya empobrecido la fotografía. Pero vas a un taller y es lo primero que escuchas. Cuando llega la foto de tu boda y ves que has contratado a un matado que no ha sabido captar bien un día tan importante como ese, entonces te das cuenta de la importancia que tiene. La imagen es mala, pero será porque nos la hemos ganado.

Ponías en tu blog una carta sacada de un fotógrafo, Toni Wu, que se titulaba No free pictures! ¿Estamos en un momento en el que no se le da la debida importancia a la fotografía, sobre todo, en la prensa digital, por lo que comentabas anteriormente?

Sobre todo en la prensa escrita, que se la están cargando poco a poco. Hace poco el periódico francés Libération publicó un especial haciendo un homenaje a la fotografía y todo el número va sin fotografías. Te dejan los huecos donde irían las fotos para que te des cuenta de hasta qué punto es importante en la prensa diaria. Lo que pasa es que no nos damos cuenta hasta que se va todo a la mierda. Por hacer un símil facilón: no lo valoras hasta que lo pierdes. Hasta que no ves que no hay una foto donde debería haber una. Hay empresas como El País que todavía me deben dinero. Lo hacen otros medios. “Mira, nos gusta tu trabajo, pero no te podemos pagar. Ahora bien, vamos a poner tu nombre”. Serás cabronazo…

No es la primera vez que escucho a alguien decir esto. Parece que es el pan de cada día…

Es que yo no paro de repetirlo. He tenido que ganar un premio nacional para que se me empiece a tomar en serio. Y aún así, me llaman y me dicen de vez en cuando “¿oye, mira, no nos podrías echar un cable?”. Y entonces “tú de qué cojones crees que vivo yo, ¿del aire?”. El día que los panaderos se corten las venas el mismo día al unísono, entonces, nos cagaremos en todo porque no tendremos pan y tendremos que aprender a hacerlo. Supongo que es una cuestión de la naturaleza humana.

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Una boda en Cartagena/ © ROBER AMADO PHOTOGRAPHY

En una entrevista de Ramón Lobo a…

¿A Santiago Lyon?

No, la entrevista a David Remnick, director de The New Yorker.

Ah sí. También le hizo una a Santiago Lyon y me pareció muy interesante porque ese tío conoce muy bien la prensa española porque estuvo muchos años aquí. Pero sí, ya sé, Remnick.

Sí. Pues decía que no fuésemos románticos que antes del periodismo digital también había basura. Tú trabajas precisamente en plataformas que se encuentran en Internet. Pero también has tocado la prensa escrita.  ¿Qué diferencias puedes anotar personalmente?

Muchas. Es increíble lo que ha cambiado hasta el punto de que las empresas no saben a qué se enfrentan. Porque el lector ha cambiado su forma de leer. Y ahora puede leer mil cosas, y las personas escogen lo que le salga de la punta de ahí, gratis. Y los medios estaban acostumbrados a jerarquizar, a darles el tamaño que ellos querían, a seguir unos criterios determinados. Y de repente se encuentran que en Internet, la noticia más leída es la última mierda, la última chorrada que hizo Miley Cyrus.

La gente para ver lo que dijeron los políticos ya utiliza Twitter.
¡Ya sé lo que ha dicho “Rubacalva” o lo que ha dicho Rajoy!
Me da por culo entrar en detalles

Los grandes medios ya no son grupos de presión, por lo menos en este país. Y esto que voy a decir es un topicazo que no se cumple siempre, ojo:los grandes medios son aliados del poder, pero la infantería es diferente. Por ejemplo, tú coges El País, Cebrián and company y son aliados del poder, y luego miras lo de la infantería y meten unas hostias… Y lo que no podrán decir. Es lo que pasó con Canal Nou que en el momento que les dijeron que los iban a echar, empezaron a soltar mierda.

Yo apostaría por el papel, pero no todos los días, sino más bien para fin de semana.

¿Más para análisis y reflexión?

Sí. Es que a fin de cuentas el diario ya no es diario. Ahora el tiempo real es Internet. Y en la prensa escrita, la manera de estructurar las cosas, no funciona. No interesa que me cuenten tanto sobre lo que dijeron los políticos. Y de Internet, lo bueno es que le da a escoger al ciudadano lo que quiere leer.

Los yanquis que para muchas cosas siempre han sido mucho más adelantados que nosotros ya lo veían hace años. Me acuerdo que hace un año fui a EEUU y  si coges un periódico, como se ve también en un capítulo de Los Simpson, las secciones van separadas. Dices, “¿quién quiere la sección de deportes?” y lo separas. Ya veían que la gente quiere cosas diferentes y no quieren tener todo en un mismo sitio.

Con Internet, la ventaja es que lo puedes ver a tiempo real. La gente para ver lo que dijeron los políticos ya utiliza Twitter. ¡Ya sé lo que ha dicho “Rubacalva” o lo que ha dicho Rajoy! Me da por culo entrar en detalles. Muchas veces los periodistas descontextualizan lo que dicen. Y además en este país somos muy malos lectores. Porque quien es de izquierdas, solo lee prensa de izquierdas y viceversa. Y se debería leer de otro lado.

Lo bueno que tiene Pedro J. frente a otros

directores es que fue periodista

¿Qué te pareció la jugada de Pedro J. con la página web de El Mundo?

Antes de decirte lo que me pareció a mí, te voy a decir lo qué les pareció a mis colegas que están trabajando en El Mundo. La coña que suelen tener en El Mundo es que Pedro J. es el único que confía en el proyecto, porque el resto dice que es una mierda… (risas)

Pues desde la publicación de algunas informaciones en exclusiva, como del Caso Nóos, los ERE de Andalucía o los SMS de Bárcenas dio un subidón.

Claro. Pero, ¿qué dio un subidón, a El Mundo, como empresa, o a la página web, como portal? Dio un subidón a El Mundo como empresa. Es un medio que piensa en hacer un periodismo de investigación. Pero la página web, a nivel de negocios, es un desastre. Ojo, no lo digo yo, lo dicen mis colegas. Fue un desastre por problemas de la inmediatez.. Y el sistema de Orbyt de pagar en línea. Como empresa, tiene sus problemas, como El País, que tiene a Cebrián y es un parásito. El Mundo no es para nada de derechas. Lo es Pedro J.,  los editores y la gente que gobierna el cotarro. La inmensa mayoría de la gente que conozco de infantería pueden cojear de un lado o de otro, pero eso es normal, cada uno tiene su ideología. Quitando eso, lo bueno que tiene Pedro J. es que fue periodista. El resto son gestores, gente que viene de economía que se dedican a mover números y no tienen ni puta idea de cómo se lleva un periódico ni cómo se trabaja en él.

Tú ves eldiario.es y parece el blog de un quinceañero

¿Y cuál es tu opinión?¿Tiene futuro una decisión que no apuesta por lo digital en los tiempos que corren?

Filosóficamente hablando, yo apostaría también por el papel. Porque a mí me gusta el papel. Me gusta tocarlo. Siempre pongo el mismo ejemplo, de un estudio sociológico que seguramente habría sido pagado por alguna empresa de post-it, en el que habían concluido que nuestro cerebro graba mejor en la memoria cuando tiene una referencia tridimensional. Es por eso que nos cuesta leer más en una pantalla que un libro. Porque necesitamos tocar las cosas.

Urbaneja decía que el principal problema que había es que no se vio este problema años atrás. El periodismo ha estado rascándose las bolas en casa. Porque como tenían el modelo de negocio bien sujeto, la gente pagaba el periódico, vivíamos como Dios… Los yanquis vieron este problema ya hace años. El modelo de negocio que tiene el New York Times es asombroso, ha subido el número de suscriptores. No es cuestión de digital sí, digital no. Es que han metido pasta en seguir haciendo buen periodismo. Están sacando unas publicaciones que son brutales. Una presentación que es de putísima madre. Tiene mucho contenido multimedia, mucha interacción. Vinculan audio, vídeo, texto, foto…

Diarios que apuestan por el buen periodismo como es eldiario.es son hasta feos, coño. Y dices tú, y eso que tiene que ver. Pues joder, tiene que ver todo. Tú ves el New York Times y te dan ganas de.. qué bonito es. Unos gráficos… Y tú ves eldiario.es y parece el blog de un quinceañero.

Una niña de Cabo Verde/ © ROBER AMADO PHOTOGRAPHY

Una niña de Cabo Verde/ © ROBER AMADO PHOTOGRAPHY

Este verano hiciste un viaje a Cabo Verde de la mano del Fondo Galego. Hay un pasaje en tus crónicas en el que quieres aconsejar a una niña: “Que faga de todo, que viaxe, que fale, que coñeza, que erre e lle saia todo polo cu, que desexe, que ame”. Pero antes de decir nada, te paras y reflexionas: “Eu non teño que falarlle nada. Que ela vai saber moi ben o que ten que facer”.

Sí. Yo llevaba las zapatillas raídas y veía que algunos niños también las llevaban. La diferencia era que yo las llevaba así por decisión mía pero ellos no. Grandísimo error equipararme a ellos. Yo qué coño le tenía que decir a esa niña. El día de mañana si tiene suerte de cultivar y arar la tierra de su familia y vivir de ella y es feliz así, que haga lo que quiera.

Ya. Ese paternalismo en el que caemos todos…

Horrible, horrible. Y la cagarás una que otra vez. Y pensé que lo tenía superado con lo de daño cerebral y blum, caí de nuevo en Cabo Verde. Y seguramente que mañana la vuelva a cagar con otra cosa, segurísimo.

Cuentas una cena en la que estabas con el primer ministro de Cabo Verde y otros cargos políticos. ¿Qué diferencia de mentalidad pudiste anotar entre “la élite” y ” el pueblo”? 

La élite la toqué relativamente poco. Y digo esto porque la gente que me acompañaba a los proyectos eran concejales o técnicos del ayuntamiento. Pero no te creas que contaban mucha cosa. La escolarización superior, como no es del todo pública y a hasta hace poco no había una universidad allí. Así que los cargos altos se formaron fuera. Y por eso vienen con unas ideas de Europa de América… La gente sin formación, el pueblo,  vive el día a día. Preguntándoles sobre el cambio de no tener agua antes, a tenerla ahora, me decían que iban hasta el quinto coño, a un manantial a coger agua y si tenían dinero para las garrafas, bien, si no, ya no ibas a caminar.

¿Y pudiste ver casos de familias que seguían sin tener acceso al agua?

Sí, en las zonas rurales. Me encontré el pueblo de San Miguel, creo, en el que había una señora, súper maja y agradable que decía que traer el agua a su casa había sido el mayor avance que había tenido. Y no cambiaba nada por eso. Antes era igual de digna. Pero hablando claro, ahora “podía lavarme el coño todos los días”. Conforme íbamos hablando con el concejal  y en casi todas las casas había una figura patriarcal muy potente, nos decía que eso era porque era el rural. Pero eso no era así, porque igual en las ciudades había gente que no había leído un libro en su vida.

"La mala gente y otras historias", blog donde se encuentran la crónicas de Cabo Verde/ © ROBER AMADO PHOTOGRAPHY

“La mala gente y otras historias”, blog donde se encuentran la crónicas de Cabo Verde/ © ROBER AMADO PHOTOGRAPHY

¿Entonces viste que realmente los políticos estaban un poco al margen de la realidad?

Están desfasados. Los políticos están desfasados en todos los países del mundo. A ver si empezamos a decir las cosas por su nombre. Los políticos son un mal que la sociedad debe contrarrestar. Ya lo decían los franceses, hay que ir a por ellos.

Los políticos, como tú me dijiste antes por lo que leíste en la pieza de los políticos, estaban a años luz de lo que a diez metros estaba ocurriendo. Con un mega cenorrio, con unas bandejas… Una cantidad de comida que te estaban tirando por la cara. Eso ha existido siempre y existirá en todas partes. Pero una cosa que tengo que tengo que decir que hicieron bien, otra cosa es que ya sea papel mojado, es que hay ciertas políticas que se estaban llevando  es que se estaba dando mucho poder y relevancia a la cuestión de género. Los cargos ministeriales, no sé si era la mitad, estaban ocupados por mujeres. Que aquí hasta hace poco nada. Vino “Zapatitos” y dijo, ay, aquí paridad ante todo. Me parece genial, pero tienes que ver que esas personas luego van a ser aptos para esos cargos. No nos olvidemos que son políticos y no son aptos NINGUNO. En el mismo momento que medran, toda la teoría se va a la mierda. Ahí entramos en otro debate. Y no olvidemos que en Cabo Verde muchas de las decisiones son propuestas por los municipios, así que se tiene en cuenta la realidad.

Aunque todavía tienen esa imagen influenciada por los años de colonialismo desde el año 75 que se independizó de Portugal. Hablaba con algunos técnicos y me decían “independencia toda la que quieras, pero aún dependemos de ciertas cosas de Portugal”. Y tienen esos gestos de servidumbre. Que te vengan los trabajadores sociales con la bandejita, la copita de agua. Y el concejal se calla y hasta que no se va, no sigue hablando. ¡Pero qué me estás contando!

¿Mientras estabas allí dónde dormías?

Pues mira, me hubiese gustado estar más con familias. Porque precisamente si convivía con esa gente me darían juego para el reportaje fotográfico. Pero no supe jugar bien mis cartas y los ayuntamientos también tienen que mostrar la cara amable al que viene de fuera y nos da el dinero, entonces, me hospedaba en hoteles.

¿Cuál fue la situación en la que pasaste mayor miedo?

Pues miedo, miedo, de que me cagase, solo fue una vez. Me encontré a un chalado que me enganchó por la calle porque se pensó que sería el blanquito que venía a explotar a su gente y a violar a sus mujeres y a robar su dinero. Pero no fue así, simplemente estaba borracho. Actuó mi instinto y me puse muy bravo, que nunca lo he sido. Pero todo hay que decirlo, me cagué en ese momento, por supervivencia pura y dura. Y el pobre borracho me quería coger dinero simplemente.

"Daño cerebral: historia de una epidemia silenciosa"/ © ROBER AMADO PHOTOGRAPHY

“Daño cerebral: historia de una epidemia silenciosa”/ © ROBER AMADO PHOTOGRAPHY

Detrás de una buena historia hay otra detrás. ¿Cómo surgió la idea de crear Daño cerebral: historia de una epidemia silenciosa ganador del premio Tiflos 2012?

Eso fue María, que es la hostia. María Sanz Verdugo. Es periodista de la France Press, lleva dos años allí. Importante hablar idiomas, yo soy negado. Pero fue una cosa de María. Yo a María le debo la vida. Fue ella. La conocí en el máster. Al mes estábamos haciendo cosas. Un familiar de María creo que había tenido daño cerebral adquirido (ACD) y quería meterse en el tema. Entonces se acordó de mí. Primero, porque necesitaba un fotógrafo. Y segundo porque yo ya tenía un historial con ONG. Empecé con esto de contar cosas con las ONGs siendo voluntario. De hecho sigo siendo voluntario. Estuve en Cruz Roja. Doy dinero a Amnistía Internacional, a Fundación Josep Carreras…  Intento echarle una mano con cualquier fotillo a cualquiera ONG local  y de paso me cuentan sus historias y a partir de ahí intento darle visibilidad. También por culpa de Fernando Quintela, que te comenté antes, uno de los de la tribu, que me comentó también, “métete en una ONG”. Qué cabrón, claro. Todo cuadra, todo cuadra… Pues María encontró una asociación en Barcelona de esto y allí fuimos. “Hola, qué tal, somos dos periodistas que estamos haciendo un máster” con la excusa del máster, que viene como Dios. Te encuentras luego allí que la gente quiere hablar, quiere contar su historia.

¿Sí? ¿ No os pusieron ningún impedimento? Supongo que tiene que ver con que este tipo de discapacidades siguen estando estigmatizadas. ¿Visibilizar el asunto para romper la barrera, no?

¿Sabes lo que pasa? Que yo tengo un problema con las ONG: que las conozco. Y supongo que la figura del periodista siempre se ve como el chico o la chica que quiere saberlo todo, pero no sabe nada. Es un poco lo que le pasa al sociólogo. Pero a mí me pasa lo contrario porque ya vengo de dentro. No soy un periodista ajeno, yo vengo de las ONGs. Y llega un momento que hasta me inflan las pelotas las putas ONGs y sus códigos éticos de mierda porque algunos códigos están hechos de maravilla para evitar ese vicio constante del uso del lenguaje estigmatizador. Pero hay otras que no tienen ni idea que viven en su puto mundo de flores de algodón  y de a qué huelen las nubes y te ponen cuatro frases bien puestas y que cada uno puede sacar su interpretación y acaban cayendo en la censura. “No saques imágenes de niños con… caca en la cara”. Mira si tú ves a un niño con caca en la cara, tendrás que sacarlo si crees que es honesto y va acorde con la historia. Volvemos a lo de antes, es un oficio, depende de los códigos que vayas tú montándolo.

Debo defender a ultranza que mi trabajo
no es la cámara que yo llevo

La asociación de daño cerebral adquirido nos permitió entrar en ella porque no fuimos ajena a ella. Estuvimos mucho en contacto con ella. Nos pasábamos todas las mañanas viendo cómo trabajaban. Preguntándoles qué les parecía bien, qué les parecía mal, cómo era su vida. Esa misma gente nos decían que querían que les sacásemos tal y cómo estaban. Porque luego viene el periodista con el código ético X y prohíbe o “recomienda”,  que eso es lo que más me jode, que no saques en silla de ruedas. Es que eso es parte de su realidad. Ya te dirá él si quiere o no que salga así. Pero pregúntale primero coño. No te vetes a ti mismo primero. Es que el problema es que caemos en la caridad. En el “pobriño”. No, yo tengo mi dignidad, no me queda otra. ¿Quién eres tú para apiadarte o sentir pena por mí?

Retrato de un pescador de la Costa de Muxía/ ©  ROBER AMADO PHOTOGRAPHY

Retrato de un pescador de la Costa de Muxía/ © ROBER AMADO PHOTOGRAPHY

¿Qué te llevó a colarte en el barco de unos pescadores de Muxía?

Quería reconciliarme con el Prestige porque cuando pasó yo estaba en el instituto. Y tenía una rebeldía de pose, de abajo el régimen, abajo la Coca-Cola. Recuerdo que estuve como cuatro o cinco años sin probar la Coca-Cola. Y decía ¡no, porque estos son unos putos capitalistas! Y tampoco iba al McDonald’s. Y luego fue pasando el tiempo y ves que es una tontería. El bloqueo comercial, el boicot que conste que lo veo como una herramienta útil.

Pasaron los años y tenía que hacer un trabajo de fin de máster y se me ocurrió el tema de los pescadores de Muxía. Dije: qué mejor que un gallego hable de los de su tierra. Quería hacer una serie de reportajes de gente relacionada con el mar y que tirasen de recuerdos. Mi chica tenía un colega de sus padres que había sido patrón mayor de una cofradía de Muxía. La experiencia en el barco fue cojonuda. Las primeras dos horas me las pasé vomitando en el barco. Toda la literatura del mar está muy justificada. Es otro tipo de vida. Pasarse 16 horas en un barco con un grupo de gente, no tiene nada que ver. Supongo que llegas a amarlos o a odiarlos. Como tu compañero de piso. La sensación de tener salitre en todos los poros de tu cuerpo. El trabajo a mano. Esa extraña camaradería que tiene la mentalidad de que “aunque me caigas como el puto culo y te cortase el cuello ahora mismo, si tú y yo no tiramos rápidamente de las redes, tú y yo no comemos”. El trabajo fue muy bueno, pero no conseguí mi objetivo inicial, que era hacerlo sobre el Prestige.

¿Si te diesen la oportunidad de ser periodista de guerra tal y como querías, aceptarías, teniendo una cierta vida estable?

Tengo una vida inestable, pero estable sentimentalmente hablando. Llevo 8 años con mi compañera. Y nos casaríamos si tuviésemos pasta. Pero más que nada por el tema legal, por si nos pasase algo. Ahora me presento todos los meses a una media de 10 concursos. Y si lo gano me dan curro o me invitan a ir a otro sitio. Tal y como pasó con Cabo Verde. Es duro irse un mes y despedirte de tu pareja porque tampoco sabes lo que te va a pasar. Yo ahora lo veo diferente a como lo veía con 15 o 16 años. De aquella me veía todas las películas bélicas. Me leía cualquier libro sobre periodismo de guerra que cayese en mis manos. Me fascinaba la historia. Yo siempre quise saber “por qué”. En mi casa siempre fue todo idílico, porque siempre hubo cierta cordialidad. Mis padres todavía se quieren con 60 años, que no empieza a ser lo normal.  Y ya desde pequeño me costaba entender el conflicto como tal. Siempre me ponía muy nervioso cuando en clase había peleas… Pues eso llevado al extremo, por la curiosidad, acababa en el tema de las guerras.

Criticabas en tu Facebook a La Voz de Galicia por los premios de los sueldos y proponías como alternativa contratar a más periodistas. De hecho, este medio aplicó un ERE hace dos años. ¿Alguna idea para que los medios adopten un sistema sostenible sin tener que perjudicar a la plantilla?

No lo sé, ojalá tuviese la fórmula. Y ojalá el propietario de Amazon que compró ahora The Washington Post tenga la varita para solucionar las cosas. Ya viste lo que hizo con Amazon, que pese a ser un negrero, ha conseguido que esa empresa cambie el modelo de ventas de libros por completo. Lo que he llegado a entender con muchos periodistas, gente de renombre o veteranos en el tema, es que un modelo ideal sería utilizar por semana la inmediatez de lo digital, teniendo aún mayor plantilla y cobrando más. Y luego, el fin de semana utilizar un medio de peso físico, el papel, para publicar las informaciones que requieren más tiempo.

A la gente sí que le interesa el periodismo. Es como lo que pasó con el programa Salvados. Que llega un fulano que fue guionista, el Follonero, y hace algo que le interesa realmente a la gente. No es que con Salvados a la gente le empezase a gustar el periodismo. A la gente ya le gustaba el periodismo. A la gente le interesa saber lo que pasa. Lo que dicen los políticos. Pero no les sirve de nada si no saben poner las frases en su contexto.

O sea que ¿piensas que uno de los mayores problemas de la prensa diaria es la descontextualización?

Sí. Porque los periodistas te dicen que “fulanito dijo esto”. Vale, lo que yo quiero saber también es qué dijo ayer, qué dijo ahora… La mayoría de frases de algunos políticos se pueden tirar abajo cogiendo la hemeroteca de una semana antes. Y ¡coño! ves que hace una semana me estabas diciendo lo contrario. Quiero saber qué hay detrás de eso. El por qué.

¿Y a crees que se debe todo esto?

Siempre va a haber presión, pero también es una cuestión de recursos físicos y psicológicos. Joaquim Roglan decía que el periodismo declarativo acabará desapareciendo, porque hasta hace un par de décadas en los periódicos aparecían literales las sesiones de control del parlamento. Y cuando los sociólogos vinieron a tocar los cojones con los análisis de mercado, para ver lo que se consumía, y se empezó a dar importancia al propio lector, se dieron cuenta de que eso no interesaba a nadie. Pues con la prensa declarativa, pasará igual. Ahora se están replanteando quitar los números de la bolsa, porque no tiene sentido que aparezca. Cuando el señor o la señora se pongan a mirar, igual ya están arruinados.

Otro ejemplo es la revista Jot Down, que sacaste antes el ejemplo. Empezó siendo un medio digital y ahora saca recopiltarios porque tiene mucho material. Y nos ves a todos los frikis periodistas comprando como animales. ¿Pero qué ha pasado aquí? ¿El papel se acaba y esta gente tiene tanta demanda que tiene que sacarlo en papel, en recopilatorios? Fotos en blanco y negro… que ya están en desuso. Algunos dicen “el blanco y negro es para dramatizar”.  ”Vaaa”..Imbécil coño, no tienes ni puta idea. Es un registro como otro cualquiera.

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¿Si pudieses vivir en otro país, cuál sería?

En Estados Unidos. Me parece que es pueblo más fascinante del mundo. Lo tienen todo. Y cuando digo eso, me refiero a que tienen todo lo bueno y todo lo malo. Y de lo bueno, lo mejor. Y de lo malo, lo peor. Me parece increíble e incoherente. No los entiendo. Fui allí diez días  y no me entraba en la cabeza.

¿A dónde fuiste?

A Atlanta. Y luego me fui un par de días a Sabana a la costa, donde empieza la serie The Walking Dead. Un pueblo sureño típico. Allí se grabó también la escena de Forrest Gump también, la de Jenny. Y todo me pareció a lo bestia en todo. Es preguntarte cómo la primera potencia mundial en armas y en pornografía tiene las mejores universidades, salen los mejores genios, todas las vanguardias salen de allí, tienen las mejores investigaciones, dedican un huevo de pasta. Son capaces de inventar un nuevo diseño de arma que sea capaz de que te cruce la cabeza, te destroce todos los órganos, la bala te salga por el tobillo y que mueras con un sufrimiento durante 20 horas desangrándote con un dolor terrible.