‘Pan para hoy y hambre para mañana’

Corría el mes de mayo y La Liga estaba acercándose a su fin. Tras 37 jornadas disputadas llegábamos a la última, y el Deportivo de la Coruña – Real Sociedad se presentaba como uno de los partidos con más cosas en juego. El equipo gallego estaba situado un puesto por encima del descenso, dependiendo de sí mismo, y sabiendo que una victoria ante el conjunto donostiarra le daría la salvación matemática. Por su parte, los txuri-urdin, tras realizar una campaña prácticamente impecable, tenían la opción de clasificarse para la Champions League una década después, aunque para eso necesitaban ganar su partido y que el Valencia, cuarto clasificado por aquél momento, no fuese capaz de vencer en el campo del Sevilla.

En los días anteriores al encuentro, Augusto César Lendoiro deleitó a toda España con una de sus perlas: ‘Lo que se juega la Real Sociedad es pan para hoy y hambre para mañana’. Nadie sabe a día de hoy cuál era el objetivo del presidente herculino al pronunciar estas palabras, si acaso probablemente estaba haciendo referencia a que, para un equipo no acostumbrado a entrar en competiciones europeas, una temporada exitosa vendría seguida por otra más complicada.

Lendoiro: ‘Lo que se juega la Real Sociedad es pan para hoy y hambre para mañana’

Así, finalmente se dieron los dos resultados que La Real necesitaba para alcanzar la cuarta plaza que le daba derecho a jugar el máximo torneo continental de clubes. Y durante estos primeros meses de la temporada, el miedo a ese ‘efecto Champions’ impregnó el aire en Donosti: tras pasar con más facilidades de las previstas la ronda previa que le enfrentó a un Olympique de Lyon venido a menos, el comienzo en el Campeonato Nacional de Liga fue realmente titubeante. Pese a conseguir los tres puntos en la jornada inaugural, luego vinieron siete partidos en los que fue incapaz de llevarse de nuevo la victoria, si bien ahora parece que los txuri-urdin han conseguido corregir su rumbo para situarse en una posición más cómoda en la tabla. En la Champions, la campaña de la Real Sociedad está siendo también bastante decepcionante: cuenta sus partidos por derrotas (3 de 3) y la clasificación para las eliminatorias finales parece poco menos que una utopía.

Griezmann anotando uno de los tantos realistas en la ronda previa contra el Lyon | Fuente: goal.com

Griezmann anotando uno de los tantos realistas en la ronda previa contra el Lyon | Fuente: goal.com

Y es que ese ‘pan para hoy y hambre para mañana’ de Augusto Lendoiro en ocasiones se ha cumplido, pues son varias las ocasiones en las que un equipo ha hecho una campaña horrible precedida por otra exitosa. Tras navegar un poco por Internet, he encontrado varios casos de conjuntos a los que le ha sucedido esto en lo que va de siglo XXI.

Vamos a empezar por la temporada 2002/2003, una de las primeras ligas de las cuales tengo uso de razón. Ese año, el CD Alavés descendió a Segunda División tras haberse clasificado para la antigua Copa de la UEFA en la anterior campaña. Liderado por un jovencísimo Coloccini y jugadores como Astudillo, Jordi Cruyff o el delantero Iván Alonso, alcanzó el séptimo puesto en la 2001/02, y la afición soñaba con repetir la hazaña que consiguiera el Alavés pocos años atrás, cuando llegara a disputar la final de la segunda competición europea. Sin embargo, nada más lejos de realidad: una temporada nefasta derivó en la eliminación en UEFA a las primeras de cambio a manos del Besiktas turco, además del descenso a la división de plata del fútbol español.

Uno de estos casos que probablemente mejor recordarán los aficionados gallegos es el del inesperadísimo descenso del Celta de Vigo en la temporada 2003/04. Después de cinco años clasificándose para competiciones europeas, y desplegando un fútbol muy vistoso durante la época de Víctor Fernández, en la 2002/03 Miguel Ángel Lotina se hizo cargo del conjunto olívico. Pese a que la apuesta futbolística no fue del todo bien recibida, el Celta hizo una fulgurante temporada alcanzando una meritoria cuarta plaza que le daba la posibilidad de disputar la Champions League por primera vez en su historia.

Imagen correspondiente al Celta - Arsenal de Champions

Así, el descenso del equipo vigués fue totalmente inesperado, pues se trataba de un equipo que ya estaba asentado como uno de los que ocupaban con cierta asiduidad la parte alta de la tabla. Además, había conseguido mantener prácticamente el mismo bloque que les llevara a disputar la Copa de Europa, con una defensa que no sufriera ningún cambio durante el periodo estival y con una línea atacante formada por los Edu, Mostovoi, Jesuli, Gustavo López, etc. además de la incorporación del punta bosnio Savo Milosevic. Sin embargo, de forma inexplicable, la temporada liguera 2003/04 del Celta estuvo muy por debajo de las peores previsiones, y ni siquiera el cambio de entrenador en dos ocasiones sirvió de revulsivo para lograr encauzar su rumbo, acabando en una pésima decimonovena posición. En la Champions League consiguió ser segundo de su grupo, pero cayó en octavos de final ante el Arsenal inglés.

El descenso del Celta en la temporada 2003 /04 fue uno de los más inesperados y sorprendentes, pues se trataba de un equipo ya asentado como uno de los más fuertes de Primera.

Pero no todas estas historias tienen un final trágico. En la temporada 2005/06 hubo dos conjuntos que tuvieron que sudar sangre para mantener su plaza en Primera División después de haber vivido un año formidable en la anterior campaña. Hablamos del Real Betis y del RCD Espanyol, cuarto y quinto clasificado en La Liga 2004/05. El equipo verdiblanco vivió durante esta primera década del siglo un ambiente bastante irregular, con temporadas muy buenas y otras mediocres. Así, los sevillanos superaron la fase previa sufriendo contra el AS Mónaco francés, pero no tuvieron suerte en el sorteo al verse emparejado con dos de los ‘cocos’ del torneo: el Liverpool y el Chelsea. Pese a que lograron un empate contra los Reds y una trabajada victoria contra los londinenses, no fue suficiente para clasificarse para la siguiente ronda, pero sí para lograr la tercera plaza que le enviaba de rebote a la Copa de la UEFA, donde sólo pudo llegar a octavos de final. Por su parte el Espanyol no consiguió pasar la ronda de dieciseisavos.

Quizás una particularidad del formato que estaba estipulado en la UEFA durante aquellas temporadas radicaba en que el número de partidos era superior a los que tenían que jugar los equipos de la Liga de Campeones (y además, más concentrados en la segunda mitad de la temporada), por lo que el cansancio acumulado era mayor. En liga, el Betis pudo conseguir la salvación con un par de jornadas de antelación, sin embargo el Espanyol no pudo certificarla hasta el minuto 91 del último partido, con un memorable y épico gol del extremo Corominas, que conseguía mantener al equipo barcelonés en primera y enviar al Alavés al pozo de segunda.

Coro, tras marcar el gol que salvaba a su equipo del descenso | Fuente: elmundo.es

Coro, tras marcar el gol que salvaba a su equipo del descenso | Fuente: elmundo.es

En la 2006/07 fue de nuevo el Celta el que vivió una experiencia similar a la vivida tres años antes. Tras un año en la división de plata, los vigueses ascendieron de nuevo a la máxima categoría del fútbol español. En su año de debut, y de la mano de Fernando Vázquez, consiguieron ser una de las revelaciones de la campaña, finalizando sextos y clasificándose una vez más para disputar competiciones europeas. Tras su paso por el infierno, el Celta recuperaba la ilusión, esperando que lograse mantener su status de equipo importante dentro de la liga española, pero de nuevo para sorpresa de todos, los vigueses no fueron capaces de lograr la continuidad esperada. Ni Vázquez ni Stoichkov, que sustituyó al gallego en la parte final de la temporada, consiguieron situar a los olívicos fuera de los puestos de descenso. En Copa de la UEFA, tampoco fue capaz de llegar a las últimas rondas tras caer en octavos de final frente al Werder Bremen. El Celta volvía a ser víctima de ese ‘pan para hoy y hambre para mañana’ tan sólo tres años después.

Tres años después de descender a segunda, el Celta volvió a vivir la misma pesadilla y se vio obligado a vagar durante cinco temporadas por  Segunda División.

Al año siguiente fue al Zaragoza al que le tocó vivir la pesadilla. Tras la sexta plaza conseguida la temporada anterior, los maños comenzaban la 2007/08 con muchas ganas de desempeñar un buen papel en Europa y en La Liga. Por falta de mimbres no podía ser, pues logró mantener una plantilla muy equilibrada y con jugadores de mucha calidad en todas sus líneas: Ayala, Aimar, D’Alessandro, Zapater, Diego Milito, Oliveira, Sergio García… destacaba especialmente este tridente atacante, sin duda una de las delanteras más peligrosas del panorama nacional. Pero la temporada comenzó mal ya desde el primer momento, pues el conjunto aragonés no fue capaz de solventar la primera ronda de la UEFA al ser derrotado por el modesto Aris Salónica. En liga, el equipo realizó una campaña altamente irregular, llegando a tener hasta cuatro entrenadores diferentes, y aunque fue capaz de luchar hasta el final, no consiguió salvarse. Así, una de las mejores plantillas del Zaragoza en la historia firmó su caída a Segunda.

Pero uno de los casos más sorprendentes es probablemente el más reciente: en la temporada 2011/12, con la pérdida de categoría por parte del Villarreal. Y digo sorprendente porque el submarino amarillo, con una de las mejores plantillas de España, ya se había establecido como uno de los referentes en La Liga, ocupando siempre puestos de competición europea tras más de una década en la élite del fútbol nacional. Ese año, el conjunto castellonense vivió una temporada nefasta, siempre alejado de las posiciones altas de la tabla y realizando una segunda vuelta mediocre que desembocó en un descenso tan fulgurante como inesperado. Y es que el Villarreal dependía de sí mismo para mantener la categoría, pero su derrota en la última jornada ante el Atlético de Madrid, unida a la victoria in-extremis del Rayo Vallecano con un gol de Raúl Tamudo, provocaron que el submarino finalizase en la antepenúltima posición y, por tanto, se convirtiese en equipo de Segunda División.

Marcos Senna, uno de los iconos del Villarreal, lamentándose tras el descenso de su equipo.

Marcos Senna, uno de los iconos del Villarreal, lamentándose tras el descenso de su equipo | Fuente: estrelladigital.es

En Liga de Campeones, el Villarreal afrontaba la temporada con ganas de intentar llegar lejos en una competición en la que ya había realizado grandes participaciones – como aquellas semifinales que todos recordamos frente al Arsenal, con el penalti fallado por Riquelme -. No en vano, los castellonenses tenían un equipo que combinaba la experiencia de hombres como Gonzalo Rodríguez, Marchena, Cani o Marcos Senna con otros jugadores jóvenes de mucha calidad, como es el caso de Borja Valero, Bruno Soriano, Giuseppe Rossi o el brasileño Nilmar.

El Villarreal bajó a Segunda División teniendo una de las mejores plantillas de La Liga, pues no logró encontrar su juego en ningún momento de la temporada.

Pese a todo, el sorteo no favoreció en absoluto a un Villarreal que se vio emparejado con el Bayern de Múnich, el Manchester City y el Nápoles, en el que fue denominado ‘El Grupo de la Muerte’ debido al gran potencial de los equipos que lo integraban. Conseguir clasificarse para la siguiente ronda no era fácil, pero las expectativas eran más altas de lo finalmente conseguido: el submarino amarillo acabó la Liga de Campeones contando sus encuentros por derrotas, con cero puntos y dejando una imagen bastante mediocre. En la segunda parte de la temporada, ya sin el desgaste que supone jugar competiciones europeas, los castellonense fueron cuesta abajo y sin frenos, perdiendo posiciones en la clasificación progresivamente hasta llegar a la zona baja de la tabla. La contratación de Miguel Ángel Lotina para dirigir al equipo en la parte final de la campaña y la calidad de los villarrealistas no fue suficiente, y el descenso a Segunda se consumó, sorprendiendo a propios y extraños.

Estos son algunos ejemplos de ese ‘pan para hoy y hambre para mañana’ de Lendoiro que ahora acecha a cualquier equipo modesto que haga una buena temporada. Es evidente que para conjuntos humildes no siempre es fácil mantener el nivel futbolístico, pues suelen contar con plantillas más cortas, y el hecho de tener que disputar más partidos implica un mayor cansancio. Sin embargo, para cualquier aficionado al fútbol siempre es bueno ver como equipos con un presupuesto mucho menor son capaces de llegar a lo más alto. Brindemos por ellos, ¿no?