Cuando Rick Owens se cansó de las normas

Semana de la moda de París. El front row a reventar. Celebrities, actores, bloggers, editores de moda, diseñadores. Todos esperan la nueva colección primavera verano 2013-2014 de un californiano que aunque nadie lo sepa todavía, está a punto de decir “qué pasa” a los convencionalismos de un mundo de tallas 34 y de belleza estereotipada.

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Eran bailarinas de stomp dancing. Un baile en el que el compás se marca con palmadas y el ritmo de los pies. Negras, blancas, prácticamente ninguna estaba delgada. ¿Y qué? Las mujeres de la 34 o la 36 son mujeres reales (no soy de las que cree que no lo sean) pero estas también. El propio Owens explicó que se trataba de transmitir la fuerza de las mujeres. Y las modelos aseguraron que terminaron emocionadas el desfile.

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Muchos podrían decir que no es estético (algo muy subjetivo por otro lado), pero a mí me parece muy simple quedarse en la superficie. Precisamente esos que dirían que no es estético defienden que la moda es arte. Y si la moda es arte, creo que como obra transmite más que muchos desfiles que hubo en esa semana de la moda. Lo que ha quedado demostrado es que no ha dejado indiferente a nadie, ha recibido muchas críticas y elogios (la presentación terminó en una gran ovación). Yo, personalmente, estoy encantada. Ojalá no sea la última vez que la sociedad del siglo XXI vea que en la moda también hay libertad para hacer lo que a uno le dé la gana. Aunque las modelos no usen la talla 34.

Imagen destacada: elle.com