Mujeres impresionistas (I): Berthe Morisot

Nos hemos acostumbrado a que la historia relegue nombres femeninos a un segundo plano. Hoy rescatamos a una mujer que no ha logrado el reconocimiento que sus méritos exigen. Berthe Morisot fue la primera mujer impresionista. Compartió inquietudes con Monet, Manet o Pissarro, puntas de lanza del impresionismo, y, junto a ellos, desafió los esquemas establecidos en el mundo del arte. Pincelada a pincelada se ganó un hueco en el codiciado círculo impresionista. Los libros de historia del arte suelen despacharla con algún recuadro tras páginas dedicadas a sus colegas para recordarnos que fue la cuñada de Manet y también modelo y musa de algunos de sus cuadros. Fue cuñada de Manet, el dato es correcto. También fue lo que de una mujer burguesa de su época se esperaría: esposa y madre. Pero, ante todo, Berthe Morisot fue artista.

El impresionismo es un estilo muy influenciado por la aparición de la fotografía y de las teorías de la percepción del color. Los impresionistas huían de la línea y pintaban con manchas de color que la retina es capaz de fundir creando así los contornos. Buscaban reflejar instantes efímeros y la impresión que les causaban. Por ello querían pintar el agua y otros paisajes cambiantes. También conceden gran importancia a la luz, a cómo influye en la escena. Plasman con precisión la luz del momento en el que pintan. Es una forma delicada de entender la pintura que se convierte en la caza del instante efímero que nunca volverá. Se considera que fue una obra de Monet, Impresión. Sol naciente, la que inaugura este nuevo estilo que se afanarán en abanderar Pissarro, Renoir, Sisley, y, por supuesto, la protagonista de este artículo.

 Es una forma delicada de entender la pintura que se convierte en la caza del instante efímero que nunca volverá

La cuna | Fotografía: artehistoria.es

La cuna |  artehistoria.es

Nació en Bouges, una población situada en el centro de Francia, en 1841. Pertenacía a una familia de alta burguesía francesa que la sumergió en el mundo del arte y la música, siendo esto parte fundamental de su educación. Así, junto a su hermana Edma, se inició muy pronto en el arte en forma de clases privadas pues en la École des Beaux Arts no podían matricularse mujeres por aquel entonces. Uno de sus maestros, Joseph-Benoît Guichard, animó a las hermanas Morisot a ser copistas en el Louvre. Esta ocupación servía de aprendizaje a quienes aspiraban a ser pintores por aquella época. Además del bagaje que su etapa como copistas proporcionó a las hermanas, la experiencia les sirvió también para conocer a gente del mundo del arte. Aprendieron a pintar paisajes de la mano del gran Corot, quien las sacó del Louvre para enseñarles a pintar al aire libre. Su época junto a este maestro del paisajismo se ve bien reflejada en la luminosidad de los paisajes de Morisot. Se convirtió en una influencia crucial para acercarla al impresionismo, un estilo artístico en el que el paisaje tiene un papel protagonista.

Morisot conoce a Édouard Manet, el impresionista que nunca quiso ser considerado como tal

En la orilla del lago| Fotografía: arthistory.com

En la orilla del lago| Fotografía: arthistory.com

A finales de la década de los sesenta Morisot conoce a Édouard Manet, el impresionista que nunca quiso ser considerado como tal. Berthe fue modelo de varias de sus obras destacando El balcón, inspirada en Las majas en el balcón de Goya. También hizo un retrato de Morisot que probablemente se haya convertido en la imagen más conocida de la artista. Paralelamente, su hermana Edma se casa  abandonando la casa familiar y la carrera artística, algo que nunca sucederá con Berthe. Su compañera de aprendizaje de repente se retiraba de esa batalla que habían emprendido juntas. Pero no la dejaba sola, sino que Berthe se hallaba acompañada por el grupo impresionista que la acogió en su seno sin hacer distinción por ser mujer. La invitaron a participar en una Sociedad de Artistas, germen de las conocidas exposiciones impresionistas. No todos saben que sólo ella y Pissarro participaron en todas y cada una de estas exposiciones. En 1874 contrajo matrimonio con Eugène Manet, el hermano de Édouard Manet.  Fruto de ese matrimonio nació su hija Julie, que se convirtió en modelo de muchos de sus cuadros. La familia pasó una temporada en el campo, época a la cual pertenecen la mayoría de sus escenas rurales. La relación entre Berthe y su cuñado fue siempre estrecha, algunas voces se atreven a decir que demasiado. Lo que es indudable es la influencia que tuvo sobre el artista, materializada en todos los cuadros en los que ella es protagonista.

Retrato de Berthe Morisot feito por Manet | wikipedia.org

Retrato de Berthe Morisot hecho por Manet | wikipedia.org

El estilo de Morisot lo define la palabra delicadeza. Comienza con una pincelada suave que a lo largo de la trayectoria va evolucionando en otra más rápida. Es una pintura etérea con atmosferas poéticas. “Sus óleos parecen acuarelas” comentaba Paloma Alarcó, jefe de conservación de pintura moderna del Museo Thyssen para definir esa delicadeza que define su estilo, esa suavidad y serenidad que transmiten sus obras. Es admirable la espontaneidad y la templanza con la que inmortaliza a los protagonistas de sus obras. En cuanto a la temática, encontramos un punto que la diferencia de sus colegas masculinos. Morisot pintaba la vida vista a través de los ojos de una mujer burguesa de su época. Los interiores domésticos son la temática que más abunda en su obra, a pesar de la influencia paisajista de Corot. De hecho, Valéry consideraba su pintura como “el diario de una mujer expresado a través del color y el dibujo”. Morisot retrataba a sus modelos improvisadas de forma natural, haciéndonos pensar que las retratadas no se percatan del retrato.

Pastora tumbada | arsmagazine.com

Pastora tumbada | arsmagazine.com

Una mujer que nunca renunció a ser mujer por ser artista, ni a ser artista por ser mujer

En 1892 la muerte de Eugène cambió la vida de la artista. Morisot buscó una nueva vida y nuevos motivos para  su pintura en un apartamento cerca del Bois de Boulogne. Crió a su hija sola. Quizá por eso se hicieron más fuertes los lazos que las unieron durante toda la vida. La artista murió en 2 de marzo de 1895 en París. Se apagó la luz que iluminó a Manet, se consumió la mujer que luchó por ser artista en un mundo de hombres. Fue a la vez una gran dama y participó activamente en el ambiente cultural de su época. Una mujer que nunca renunció a ser mujer por ser artista, ni a ser artista por ser mujer. Es de justicia aclarar que Morisot no fue la única mujer impresionista, pero de eso ya hablaremos en otro artículo.

 Para saber más: El museo Thyssen trajo a España una exposición sobre la artista recientemente. Aquí se puede consultar toda la información sobre ella

Imagen destacada: Museo Thyssen