Terapia ocupacional: una vida plena es posible

“Aquel que tenga un porqué para vivir puede enfrentarse a todos los cómos”.  Hace algún tiempo cogí prestada esta frase a Nietzsche para definir la esencia de un proyecto sobre el que escribí una reseña. Hoy la elijo de nuevo para ilustrar la filosofía que siguen los terapeutas ocupacionales. Pero, ¿qué es la terapia ocupacional? Muchos lo identifican con fisioterapia o enfermería, pero terapia ocupacional es una disciplina diferenciada. Esta titulación, que en Galicia puede estudiarse en la Universidad de A Coruña, es para muchos un campo del todo desconocido. Para ponerle remedio contamos con las voces de dos profesionales de esta disciplina, cuyas palabras nos acercan más al día a día de esta profesión.

¿Qué es la terapia ocupacional?

Según la Organización Mundial de la Salud la terapia ocupacional se define de la siguiente manera: “un conjunto de técnicas, métodos y actuaciones que, a través de actividades aplicadas con fines terapéuticos, previene y mantiene la salud, favorece la restauración de la función, suple los déficits invalidantes y valora los supuestos comportamentales y su significación profunda para conseguir la mayor independencia y reinserción posible del individuo”. A pesar de la precisión de esta definición resulta un tanto aséptica para definir el trabajo diario de estos profesionales y de las personas a las que están ayudando. La última matización es importante, porque un terapeuta ocupacional nunca trabaja sólo. Esto me lo explica Nereida Canosa Domínguez, terapeuta ocupacional y profesora del Grado de Terapia Ocupacional en la Universidad de A Coruña, quien nos da una definición mucho más inteligible: “Terapia ocupacional es un trabajo muy humano. Con quien trabajas mano a mano es con una persona. No consiste en hacer ejercicios arbitrarios.”

Nereida Canosa: “Conoces la historia de vida de esa persona además de su patología.”

La terapia ocupacional se basa en que la ocupación es parte de la condición humana.  Es necesaria para la sociedad y la cultura convirtiéndose en un elemento crucial de la integridad y la salud de la persona. Nereida Canosa explica la diferencia con la fisioterapia, una profesión con la que se suele asociar a los terapeutas ocupacionales: “Fisioterapia trabaja con agentes físicos como pueden ser el agua o el movimiento. Desde terapia ocupacional se trabaja con actividades significativas para la persona, con ocupaciones. Las ocupaciones son las actividades básicas de la vida diaria incluyendo aquellas que hacen a la persona autónoma y también que le proporcionan una vida plena.”

Profesionales sociosanitarios

Vicente Cabarcos Dopico es terapeuta ocupacional del Centro de Promoción de la Autonomía Personal de Bergondo.  En este centro se atiende a personas con enfermedades congénitas o que tras una enfermedad o un accidente han de adaptarse a su nueva situación. El objetivo es una rehabilitación global incidiendo especialmente en el área sociolaboral.

Cabarcos explica qué significa ser un profesional sociosanitario, término con el que los terapeutas ocupacionales se autodefinen: “No somos una disciplina sanitaria pura como un enfermero o fisioterapeuta. Nosotros trabajamos para potenciar las capacidades de la persona a todos los niveles.” Cuando una persona ve afectada alguna de sus capacidades el terapeuta ocupacional lo ayuda a adaptar las tareas de su vida diaria a su nueva situación. Así, no incide solamente en actividades de autocuidado, sino también en aquellas que proporcionen a la persona una vida plena. Esto no significa de ninguna manera que el terapeuta ocupacional trabaje el ocio como aclara Nereida Canosa: “El terapeuta ocupacional no trabaja el ocio como puede hacer un animador, sino que actúa sobre aquellas actividades que pueden estar comprometidas dentro del ocio de la persona y busca adaptarlas.

Vicente Cabarcos: ” Por lo tanto no es una rehabilitación centrada sólo en aspectos físicos o cognitivos, sino que se centra en el desarrollo de la persona a nivel global.

El método de trabajo incluye a la persona pero también a su entorno para una total adaptación. El terapeuta ocupacional necesita la mayor cantidad de información posible para poder trabajar y el entorno es parte crucial. En caso de que se trate de un niño se trabajará con el colegio y la familia y si se trata de un adulto con su entorno familiar y laboral. Nereida Canosa afirma que es importante la implicación del entorno y lo ilustra con este ejemplo: “Para el día a día de una persona con una discapacidad física es necesario que su familia conozca cosas como la forma en la que debe estar colocado el baño, por ejemplo.” También afirma que los principios éticos son parte fundamental en esta profesión ya que la persona está desvelando información sobre su vida privada: “Por ejemplo, si una persona con lesión medular te cuenta si puede o no tener relaciones sexuales ha de existir un compromiso ético para no contarlo.”

Como la terapia ocupacional se centra en actividades de la vida diaria puede parecer a veces más un juego que una rehabilitación para el paciente ya que no se realizan ejercicios arbitrarios como explica Cabarcos Dopico: “Si queremos potenciar la destreza de una mano no haríamos ejercicios para moverla alternativamente arriba y abajo. Un terapeuta lo hace a través de actividades de la vida diaria como puede ser coger una botella”. Por ello es muy necesario hacer a la persona partícipe de la terapia y explicarle la finalidad de las actividades que se van a realizar.

Alumnos de Terapia Ocupacional lucen orgullosos el lema de su camiseta: "Cambia tu forma de ver las cosas y las cosas cambiarán"

Alumnos de Terapia Ocupacional lucen orgullosos el lema de su camiseta: “Cambia tu forma de ver las cosas y las cosas cambiarán”

Cambio de mentalidad

Los terapeutas no tienen que luchar sólo con barreras físicas, sino que son las barreras sociales las que a menudo dificultan su trabajo. Ambos profesionales coinciden en que la sociedad no está suficientemente informada. Explican que una persona con una discapacidad puede tener una vida plena siempre y cuando disponga de los medios adecuados. Vicente Cabarcos lo ilustra: “Las personas con discapacidad han ganado mucho en reconocimiento a sus derechos, a su potencial desde hace varios años, pero aún queda mucho camino. Hay que concienciar a la gente de que no son unos  pobrecitos de los que hay que compadecerse”.

Nereida Canosa explica que un punto de inflexión importante es el lenguaje: “Seguimos utilizando palabras como minusválido que fue eliminado por una normativa en 2001.” . Eso implica un tirón de orejas en especial a los medios de comunicación que son los que marcan tendencia en la sociedad. Ese afán por la integración es la filosofía de la terapia ocupacional de la que hablaba al principio. La vida puede cambiar por cualquier discapacidad sobrevenida con el tiempo. La vida puede cambiar pero no tiene por qué pararse.

Nereida Canosa: “El lenguaje integra y margina”

Un poco de historia y un poco de actualidad

Esta profesión comienza a desarrollar sus patrones en los siglos XVIII y XIX gracias al auge de la psicología, la anatomía y la fisiología. En España se imparte formación de esta disciplina desde 1964 con la Escuela Nacional de Terapia Ocupacional (ENTO). A partir de 1990 se convierte en carrera universitaria y quizá por ser una titulación relativamente reciente no es tan conocida como debiera, aunque eso no quita ni un ápice de importancia a la labor que cumplen en la sociedad.

En A Coruña se instauró en 1998 y en 2001 salió la primera promoción de diplomados. La titulación incluía formación psicológica, fisiológica, social y específica de terapia ocupacional. Hoy en día es un grado adaptado al Plan Bolonia lo cual, según Nereida Canosa, ha sido muy positivo porque ahora existe una atención más directa, pues los grupos son más reducidos. Además, se da más importancia a las prácticas y al tiempo para debates y grupos de discusión. El centro apuesta por la mejora constante: “Estamos intentando conseguir 1000 horas prácticas para ser reconocidos por la Federación Mundial de Terapeutas Ocupacionales para que una persona formada en A Coruña tenga reconocimiento a nivel mundial”, dice Canosa Domínguez.

El tema pendiente de esta profesión es todavía el reconocimiento social. Vicente Cabarcos lo ratifica: “Se echa en falta más promoción. En países nórdicos como Dinamarca o Suecia la terapia ocupacional lleva muchos años establecida, todo el mundo sabe lo que es un terapeuta ocupacional”. Quizá aquí todavía falten unos años de rodaje para asentar el conocimiento sobre esta disciplina. Lo que es cierto es que los terapeutas ocupacionales se están dando a conocer principalmente a través de su trabajo. Toda persona que tiene contacto con un centro donde trabajan valora y conoce en profundidad esta profesión. Sigamos su filosofía para entender que, con la adaptación necesaria, todos podemos tener una vida plena.

Imagen destacada: http://terapeutas.blogspot.com.es