Rajoy & Erdogan in my mind

Leyendo en los periódicos cómo el Primer Ministro turco Recep Tayyip Erdogan se esconde detrás de la mayoría absoluta que obtuvo en las elecciones del 2011 cuando le preguntaron por las protestas en Estambul, Ankara, Esmirna y otras ciudades de Turquía, fue inevitable recordar a aquel Rajoy que disfrutaba de un buen puro mientras caminaba por el Square Center de Nueva York (Escuer senter of Níu llor, como diría él) y que soltaba tranquilamente que los indignados que llenaban Madrid eran solo cuatro gatos, que los verdaderos españoles (los que le votaron, se entiende), hacían el bien a la patria quedándose en casa (in da house, como los DJ’s). La bombilla se encendió en mi cabeza: las semejanzas entre estos dos políticos eran demasiado bonitas para ser ciertas. De ese tipo de semejanzas perfectas e increíbles que sólo son capaces de darse en la vida real.

El Primer Ministro turco, Recep Tayyip Erdogan

Me pregunto si Rajoy y Erdogan no harían algo más que sólo buenas migas en las últimas cumbres del Partido Popular Europeo. Los imagino tímidos al principio, observándose cuando el otro no lo veía y ruborizándose en cuánto las miradas se cruzaban. Luego alguien los presentaría durante el convite posterior y en un par de frases comprenderían que lo suyo podía ser algo especial. Quién sabe… quizás cuando sus manos se rozaron sin querer, en la cabeza de ambos sonó el “Heroes” de David Bowie, se sonrieron el uno al otro sin decir nada y dio comienzo el romance. Hasta los imagino susurrándose cosas al oído después de hacer el amor, cosas románticas como tácticas para controlar a las masas. Todo con muchas caricias y voces tan aterciopeladas como sus velludos pechos.

Cuando dejé a un lado esas ideas tan inquietantes, surgió la duda de cuál de los dos era el mejor en lo suyo. Es decir, peor. Fue un debate interesante del que quizás ustedes quieran ser partícipes. El ganador fue Erdogan. Déjenme explicarles.

Nunca llegué a estar del todo seguro, pero quizás Erdogan es peor que Rajoy (Dios me perdone por decir que hay algo peor que Rajoy). Puede que sea peor porque el gallego en el peor sentido de la palabra (Rosa Díez dixit) al menos tiene la excusa de la Crisis (así, en terrible y furibunda mayúscula) para la pocilga en la que él mismo se está enfangando, con ayuda de José Ignacio “nadie-me-saluda” Wert y el resto de su camarilla. Y eso es lo único que salva a Rajoy.

Pensé en esto durante mucho tiempo, sobre cuál de los dos era peor, cuando me di cuenta de que ambos eran los extremos de la actividad política: Erdogan es el extremo del “laissez-moi faire tout” (dejadme hacerlo todo) que si no se anda con cuidado, puede hacer que el activismo se confunda con el autoritarismo. Un persona que ha querido controlar desde la macroeconomía hasta el urbanismo de las ciudades con tanta dedicación que llega a rozar la omnipresencia más inquietante. Es el que lo hace y lo dice todo en su gobierno, tanto que nadie ve en la misma habitación cuando Süpertürk está presente.

Rajoy por el contrario no dice nada. Posiblemente sea el Presidente que menos declaraciones, entrevistas o ruedas de prensa ha dado en toda la democracia española. Incluso a la hora de dar a conocer las grandes decisiones políticas se esconde detrás de sus ministros. Ministros –estoy seguro de ello- que pasarán a la historia como los más infames de los últimos días.

El Presidente de España, Mariano Rajoy

En un primer momento eso me hizo inclinarme por Rajoy cuando reflexioné sobre cuál de los dos era peor, pero luego me di cuenta de que, puestos a hacer las cosas mal, mejor hacer lo menos posible, o en el mejor de los casos, cargarle el muerto a unos ministros y miembros de partido tan inútiles y fósiles como él mismo.

Además, Erdogan tiene a su favor que es mucho más hábil que Rajoy controlando a los medios. Tanto que no los despide, como pasó con Ana Pastor o Toni Garrido, que conocieron días mejores. Directamente los encierra en la cárcel como pasó con Nedim Sener. Por algo Turquía es el país con más periodistas en la cárcel, de los cuáles a la mayoría se los juzga atendiendo a la Ley Antiterrorista. ¿Obama y su enfado con Bradley Manning? Minucias.

Pensé que quizás el asunto de la religión ayudaría a Rajoy a subir escalones en la competición. Ya saben, al fin y al cabo Wert está haciendo un trabajo impecable en cuanto a evangelizar a los herejes e impíos niños de primaria que viven en el pecado más absoluto por culpa de los Power Rangers y los Pokémon nuevos. Pero Erdogan no solo iguala a España, sino que lo supera: está consiguiendo destrozar uno de los grandes orgullos de la Turquía moderna y uno de los avances que implantó Atatürk que es el de ser el único país de mayoría musulmana con un estado laico. Todo porque, entre otras cosas, ha querido favorecer las relaciones con Irán desde que Estados Unidos dejó de verlo como uno de los niños bonitos de Oriente Próximo.

La pelea fue acalorada y difícil. Corrieron ríos de sangre y vello facial. Ahora bien, la última palabra sobre quién de los dos es peor la tiene por supuesto usted, querido lector. ¿Qué opina?