El gol a los 40: Kevin Phillips

Se avecinaba el verano del año 2000, la peseta aún gobernaba en España y el “Boom Boom” de Chayanne sonaba por toda Europa. Yo tenía aún ocho años (cumpliría 9 el 4 de junio) y mis días por la semana se pasaban preparando la obra de fin de curso. Durante el fin de semana, me iba al pueblo. Allí cogía mantis religiosas, grillos, mariquitas y saltamontes gigantes, que metía en botes con hierba, agua y agujeros en la parte superior para que pudieran respirar. Cuando me aburría, jugaba al Esto Es Fútbol 2000, uno de mis primeros juegos de fútbol. Si aún así me volvía aburrir, me acercaba a mi padre y veíamos más fútbol. Cabe decir en este momento que en aquél momento estaba extendido tener pirateado Vía Digital (aunque no diga con esto que mi padre lo tuviera). Gracias a la televisión por cable y al canal Fútbol Total, por aquel entonces descubrí la Premier League. Ya conocía al Manchester United, Liverpool o Arsenal (aunque fuera sólo por la Champions y los videojuegos –Esto Es Fútbol, Iss Pro Evolution o Fifa 97-), pero lo que descubrí fue la Premier League de verdad. Sheffield Wednesday, Middlesbrough, el gran Leeds United, el Leicester de Muzzy Izzet… y especialmente el Sunderland. Me quedé con este último equipo por el nombre de un jugador del cual los comentaristas hablaban maravillas. Kevin Phillips.

Phillips recibe su Bota de Oro por ser el máximo goleador europeo del año 2000. / Fuente: squarefootball.net

Phillips recibe su Bota de Oro por ser el máximo goleador europeo del año 2000. / Fuente: squarefootball.net

¿Quién coño era Kevin Phillips? Lo descubriría más tarde, en una de las últimas jornadas de liga. Ojeando el diario Marca de mi padre, en la sección (más bien página) de fútbol internacional, margen superior derecha: Kevin Phillips, 20ymuchos goles. Pichichi. Desde ese momento ese nombre se quedaba grabado en mi mente. Esa temporada Kevin Phillips acabaría con un total de 30 goles, siendo galardonado con el Premio al Mejor Jugador del Año en la Premier League y Bota de Oro del fútbol europeo. Su nombre sonaba para los grandes, pero como bien pude comprobar en mi Guía Marca de la Liga 2001, Kevin Phillips seguía en el Sunderland. Fue, junto a otros jugadores como Lars Ricken (de él tuve mi primera camiseta, comprada en un mercadillo de Portugal junto a unas toallas) o  Jan Johannes Vennegoor of Hesselink (por su nombre tan “corto”) uno de mis ídolos de la infancia. Así que poco a poco fui siguiendo la trayectoria del bueno de Kevin Phillips. Me informé sobre él cuando Internet llegó a mi casa con el módem de 64 kb, seguí su trayectoria y me alegré de sus (pocas) convocatorias con la selección inglesa.

Proveniente de la cantera del Southampton, sus primeros pasos como profesional sucedían en el Watford. Allí, los números de Phillips (con una lesión de por medio) fueron regulares. Su última temporada en la tercera división inglesa anotaba sólo 4 goles. Era el año 1997. Phillips contaba con 24 años y sus oportunidades de triunfar se desvanecían. Pero llegó el Sunderland. Sin más explicación, el inglés destrozaba todos los récords de un grande como Brian Clough y anotaba 35 goles en su primera campaña con los Black Cats. 25 goles y un ascenso a la Premier League en su segundo año disipaban las sospechas sobre si Kev sería un jugador de un solo año bueno (hola Mista, hola Javi Moreno). Con esto, llegaba el año 2000. 30 goles y la bota de oro forjaban ya la leyenda de Phillips. Sus siguientes años en el Sunderland no serían tan buenos. Sus problemas físicos (y de peso) le llevaban a bajar a los 14, 11 y 6 goles en las campañas sucesivas. Kevin se estancaba y nunca llegaría a ser una estrella mundial, pero su efectividad goleadora aún tenía mucho que decir.

A pesar de todos sus problemas Phillips siempre siguió marcando. Aquí con Lee Bowyer y Cameron Jerome en el Birmingham / Fuente: zimbio.com

A pesar de todos sus problemas Phillips siempre siguió marcando. Aquí con Lee Bowyer y Cameron Jerome en el Birmingham / Fuente: zimbio.com

Dos años regulares en Southampton y uno mediocre en Villa Park terminaban con Kevin Phillips de nuevo en la segunda división inglesa en el año 2006, concretamente en el West Bromwich Albion. Con 33 y 34 años el de Hitchin era capaz de anotar 19 y 22 goles en dos años consecutivos. Fichaba por el Birmingham y anotaba 14 para ascender. A los 36 años le volvía la oportunidad en la Premier League y como en sus últimas temporadas en la máxima categoría del fútbol inglés volvía a verse como su físico ya no era el del máximo nivel. Un año bueno y medio malo en la división de plata con el Blackpool acababa con el veterano delantero cedido el pasado enero en el Crystal Palace. A sus 39 años comenzaba su penúltima aventura en la Championship con los Eagles, una aventura en la que la moneda de la suerte de Phillips volvía a salir cara. Primero, tres goles en ocho minutos contra el Hull City colocaban al Palace más cerca de la Premier League y hacían de Kevin Phillips el goleador más longevo de la historia del club. Después, el 27 de mayo, anotaba el gol más importante de su carrera. El gol que devolvía al Palace a la Premier League. Sucedía en la final de las eliminatorias de ascenso. Crystal Palace-Watford. Corría el minuto 106 de partido cuando Phillips transformaba un claro penalti de Cassetti sobre Wilfred Zaha. El balón entraba por la escuadra izquierda de la meta defendida por Almunia. Kevin Phillips valía un ascenso.

Phillips lanza el penalti decisivo para el ascenso / Fuente: Getty Images Europe

Phillips lanza el penalti decisivo para el ascenso / Fuente: zimbio.com

Cuando me enteré de este gol acababa de llegar a Santiago. Bajé del bus urbano con la maleta y una mochila y por casualidad miré el timeline de Twitter. Áxel Torres, Sergio Santomé y David de la Peña hablaban de ello. Había ascendido el Crystal Palace con un gol de Kevin Phillips. En un mes cumplirá cuarenta años. Ese momento a mí me hizo retroceder diez en el tiempo. Me hizo pensar en lo divertido que era hacer piscinazos en el Esto Es Fútbol 2000, lo mucho que había disfrutado con el canal Fútbol Total y lo descuidado que era al coger a las mantis religiosas con las manos. Una sonrisa iluminó mi cara. Kevin Phillips bien la valía.

Imagen de portada: bbc.co.uk