El caballero de Manchester: un recorrido por la trayectoria de Ferguson

La decisión no la he tomado a la ligera. He pensado mucho sobre ello y creo que es el momento adecuado. Era importante para mí dejar el club organizado y creo que lo he conseguido. Ganar esta liga es un buen augurio de que estamos en el camino adecuado para el éxito”. Éstas fueron las palabras del ya exentrenador del Manchester United Sir Alex Ferguson. Días después, se despidió de Old Trafford asegurando que el Manchester había sido la experiencia más fantástica de su vida. Es la historia de una leyenda viva del fútbol.

El mismo día en el que Sir Alex Ferguson anunció su retirada, el fútbol inglés se puso de luto. No empezó con muy buen pie en el mundillo, nadie se imaginaba que aquel joven escocés iba a convertirse en uno de esos nombres marcados para la historia. Para algunos es el mejor entrenador que ha pasado por el fútbol inglés, otros lo elevan al podio mundial. Dice adiós al deporte con 71 años y muchos títulos como entrenador del Manchester United. Pero Sir Alex es mucho más que un entrenador ya que, además de haber sido jugador, ha visto como le llegaban halagos desde todos los rincones. Mejor no adelantarse, vayamos poco a poco.

Ferguson como jugador del Glasgow Rangers | Fuente: La Ciudad Deportiva

Igual que otros muchos entrenadores, Ferguson comenzó sus andanzas en el mundo del deporte como jugador. Su posición era la de delantero cuando comenzó a jugar en el Queen´s Park escocés, con 16 años. No era malo, pero sin duda no sorprendió tanto como hizo años después desde los banquillos. Todos los equipos en los que jugó eran escoceses, el salto lo dio más tarde. Del Queen´s Park se marchó al St. Johnstone al comienzo de la década de los 60. Hasta aquí la experiencia de Ferguson en los terrenos de juego era a nivel amateur. Su llegada al fútbol profesional tuvo lugar cuando aterrizó en el Dunfermline. Pronto comenzaron a asomar sus dotes de entrenador. Ocurrió al fichar como jugador-entrenador por el Falkirk, después de un breve paso por el Glasgow Rangers. Estaba cerca su despedida como jugador, que llegó en 1974 en las filas del Ayr United. Decía adiós al terreno de juego y hola al banquillo. Nacía un mito.

Una despedida y una bienvenida. Era un año clave en la vida del escocés. El East Stirlingshire apostó por Ferguson durante una temporada. Aunque no consiguió ningún título, su estadía le sirvió para que otros clubes se fijasen en él. Los primeros éxitos caminaron de la mano del Saint Mirren. Allí, Sir Alex consiguió ascender al equipo a Primera División y lo hizo campeón de liga. Tenía un carácter férreo y disciplinado, pero nadie podía dudar de su valía como entrenador. Estaba a una década, aproximadamente, de fichar por el equipo al que acaba de decir adiós. Antes, un último paso en el camino, el Aberdeen, quien lo contrató en 1978. Ocho títulos avalan los años al frente de este equipo. Era el momento. Ferguson se marchaba en 1986 del Aberdeen rumbo a Manchester.

El equipo de Old Trafford no arrastraba una buena racha. Ron Atkinson no podía conseguir más que una Supercopa y dos FA Cup durante cinco temporadas al frente del club. Con la llegada de Ferguson no hubo un cambio inmediato. Los primeros años el equipo no logró despegar y se empezó a cuestionar al nuevo entrenador. Su personalidad chocaba con algunos jugadores y su forma de ver el fútbol no llegaba a encajar de todo. Hasta que la década de los noventa se convirtió en el punto de inflexión del equipo. La FA Cup fue el comienzo de una larga lista de éxitos. Cosió y descosió. Unos jugadores se fueron y otros llegaron. Ligas, Champions y demás se sumaron al festival de los Diablos Rojos. Ferguson había llegado para hacer algo grande. Los futbolistas empezaban a comprenderlo, sabían lo que quería. Y entre victorias y derrotas, entre alegrías y tristezas, pasaron veintisiete años de admiración mutua. Se podría hablar de los títulos conseguidos temporada por temporada, de cada uno de los partidos en los que el Teatro de los Sueños hizo realidad los deseos de tanta gente. Lo cierto es que la unión Ferguson-United supera cualquier cosa. Va mucho más allá de trece Ligas, dos Champions o una Supercopa de Europa, entre otros. Un estilo de juego que ha dado triunfos y que también ha vivido malos momentos. Dos derrotas no tan lejanas rondan aún la cabeza de la afición. La final de Champions perdida con el Barça o la reciente goleada del eterno rival, el Manchester City, son algunos ejemplos de malos momentos.

Celebración de la liga conseguida esta temporada | Fuente: La Información

Dejando de lado lo meramente futbolístico, nadie mejor que sus alumnos predilectos para reflejar la importancia de Sir Alex Ferguson. Padre y entrenador. Entrañable y exigente. Afable y gruñón. El escocés es dualidad andante. Lo sabe bien Beckham. Vio como salía una brecha en su ceja tras el impacto accidental de una bota lanzada por Ferguson. Eso sí, entre Sirs no hay fisuras y el jugador inglés ha dejado claro lo importante que el escocés ha sido para él. Al igual que otro jugador muy conocido en España, Cristiano Ronaldo, quien nunca ha negado la admiración que siente por su exentrenador. Para algunos, como Michael Carrick, es el mejor entrenador de la historia del fútbol británico. Volviendo a su lado menos amigable, hubo jugadores que se sintieron amedrentados por Ferguson, como el exjudador del East Stirlingshire, Bobby McCulley. Tampoco mantenía precisamente un idilio amoroso con Rafa Benítez ni, como no podía ser menos, con la afición del Manchester City. Cosas del fútbol.

Todas esas personas han acompañado a Ferguson a lo largo de su vida deportiva. Es el ejemplo perfecto de proyecto a largo plazo. En el panorama actual escasean esos entrenadores eternos que están directamente vinculados al nombre del club. Entre mercados de invierno y verano, los fichajes, los cambios y los ciclos son una constante. Es poco probable que el sustituto de Ferguson, David Moyes, vaya a ser nombrado Entrenador del Año de la Premier tantas veces como su predecesor. Moyes ya tiene experiencia en Inglaterra tras pasar por el Preston y el Everton. No queda otra que desearle suerte porque olvidar a Ferguson va a ser una tarea difícil.

Este no es un adiós definitivo. Ferguson y su chicle seguirán teniendo un hueco en el club inglés. El Manchester ha reservado al entrenador el puesto de director deportivo y de embajador. El fútbol sobrevivirá, ya que la relación recíproca que ha unido a Ferguson con este deporte no hace que uno u otro dejen ahora de existir. Puede estar todo el mundo tranquilo. El fútbol inglés y el Manchester United continuarán. “A sol y sombra”, como diría Galeano.

Foto de portada: Siga el Deporte