En busca del canalla con pinta de bueno

Una sala de espera y cuatro personajes es todo lo que necesita “El método Grönholm”, una obra de teatro escrita por Jordi Galcerán y representada por Toño Casais, María Ordóñez, y Artur y Dani Trillo, de la compañía gallega Talía Teatro (“Pelos na lingua”, “Volpone”) para mostrar esa máxima que Hobbes popularizó: “Homo homini lupus”.

www.turgalicia.es

www.turgalicia.es

A lo largo de 90 minutos se observa cómo lo que empieza como una convencional entrevista de trabajo para un importante puesto de director comercial en una multinacional, avanzará incesantemente hacia una serie de pruebas entre cuatro aspirantes que tendrán que  demostrar sus capacidades de superación y liderazgo. Tres hombres: el indeciso y pelota; el honesto y moral; el cínico sin escrúpulos; y una mujer ambiciosa, fría y calculadora son los protagonistas y víctimas del Método Grönholm, técnica diseñada para la selección de recursos humanos, basada en distintas pruebas de lo más variopintas y hasta ridículas, rozando lo dramático y paranoico.

La obra, desarrollada en tres partes, tiene su punto álgido en la realización de dichas pruebas,que paradójicamente son su peor virtud, pues puede recordar a cualquiera de los “reality show” que se televisan en la actualidad. El método conlleva la toma de decisiones en las que interviene la necesidad de una ética profesional en contraposición con la moral humana, al mismo tiempo que ridiculiza la imagen de los personajes al tener que adentrarse en la representación de papeles como los de payaso o torero para decidir quién de ellos debería de sobrevivir en caso de un accidente aéreo, motivo que provoca la carcajada generalizada entre el público.

El trabajo realizado por los actores es adecuado y la diferencia de papeles aporta mucho dinamismo a una obra que por sus características profundamente lineales, tanto de espacio como de tiempo, podría provocar el sopor momentáneo ante un público con una edad media elevada. Aún así, se siguen necesitando ciertos matices en algunas intervenciones donde se percibe cierta sobreactuación, tratándose como es el caso, de un guión complicado que exige una profunda interiorización de los personajes.

www.elcorreogallego.es

www.elcorreogallego.es

Son, volviendo a la teoría del romano Plauto, lobos hambrientos en busca de un reconocimiento a nivel laboral que borre la infelicidad de sus vidas, provocada por diversas razones como problemas matrimoniales, familiares o de sexualidad, y todos ellos tachados por el inconformismo y un egoísmo puro y duro al que se suma el ambiente de presión y competitividad que les provoca este examen.

Al asistir a esta representación uno no puede más que remitirse a la actualidad, pues esta obra refleja muy bien todo lo que se esconde tras ese “mundo de la corbata”, donde la agresividad y traición van de la mano. Son unos cuantos los que  consideran esta obra como una crítica al capitalismo, pero dejando a un lado las ideologías, sí que es cierto que estamos ante un relato que intenta en todo momento que sus espectadores abran los ojos y reflexionen sobre los entresijos del mundo laboral de hoy en día y también en las consecuencias que se pueden desencadenar a raíz de comportamientos desalmados e inmisericordes con el único de fin de llegar a lo más alto.

Extremista pero a pesar de todo realista como la vida misma, “El Método Grönholm” representa un fuerte empujón en el difícil camino que tiene le queda por recorrer al  teatro gallego.