Una historia de aguas bravas

Una historia puede ser contada de muchas formas, quizás el arte radica en la forma de contarla. También puede ser contada de muchas formas una noticia, siendo la verdad su única razón de existencia. Intentaremos contar la siguiente de forma que no quede oculta ninguna de las piezas que la componen.

Corría el mes de septiembre cuando la bicampeona olímpica de natación, Mireia Belmonte, anunciaba su salida del Club Natación Sabadell, al mismo tiempo que se quedaba sin ficha federativa y sin entrenador. ¿Qué hago?, se preguntó Miss Belmont mientras una piscina de su barrio y una escapada a Niza se convertían en los mejores aliados para mantener su forma física. Comenzaba así una rocambolesca búsqueda de equipo y patrocinador, ya que su participación en el Mundial de Barcelona había quedado navegando por aguas turbulentas. La sirena de Badalona se planteó cruzar el charco rumbo a Estados Unidos, Brasil o Australia. Tras la mediación de diversas Federaciones, hace dos semanas nuestra protagonista pudo anunciar su fichaje por la Universidad Católica de Murcia a la que le corresponderá su patrocinio aunque entrenará en las instalaciones de siempre en Sabadell tras arreglar las desavenencias con su entrenador Fred Vergnoux.

A estas alturas, los lectores se estarán preguntando qué pasaría entre Mireia y el Club Natación Sabadell para que los éxitos conseguidos en Londres no sirvieran de bálsamo, rompiendo ese clima de euforia que acompaña al éxito. Pues, queridos lectores, es en este punto donde nuestra historia se complica…¿recae la culpa sobre los hombros de la nadadora o mejor crucificamos al Sabadell? Como a nadie le gusta quedarse a medias (dejen ustedes de pensar mal) contaremos las versiones de todos los implicados en este culebrón.

Mireia Belmonte con el entrenador Fred Vergnoux | Fuente: Marca.com

Mireia Belmonte con el entrenador Fred Vergnoux | Fuente: Marca.com

Por un lado tenemos al Club Natación Sabadell. Según el histórico club de natación, su nadadora estrella no aceptó la oferta de renovación hecha al finalizar el verano. No fue eso lo que más molestó al Sabadell sino la prepotencia y egocentrismo mostrados por Mireia cuando sólo acudió cinco minutos al homenaje realizado a los deportistas olímpicos y paralímpicos del club. Salía también a la luz la opinión del entrenador Fred Vergnoux, que manifestaba no comprender la actitud de su pupila, tras sucumbir esta última a esa atractiva escalera que hace subir la fama y el dinero a la cabeza. Dinero, de nuevo el dinero. Parece que el Sabadell no quiso aceptar la desorbitada subida de sueldo que Mireia les había pedido. No debemos olvidar que la natación es un deporte minoritario en nuestro país y que los nadadores difícilmente pueden dedicarse en exclusiva a la disciplina, ya que el sueldo y las ayudas que reciben no son para tirar cohetes cuando no se es uno de los grandes. Además, Mireia contaba en ese momento con la ayuda de una Beca ADO (Asociación de Deportes Olímpicos) de 18000€ anuales, con 2200€ mensuales de su club y con los ingresos recibidos de marcas como Nike o Braun. Entendían así desde Sabadell que su nadadora no necesitaba más ayudas ni aumentos de sueldo por lo que la oferta no alcanzaba las cifras deseadas por la joven.

Por otro lado tenemos a la nadadora. Mireia cuenta haber vivido un calvario desde que su club no mejoró la oferta de renovación de su contrato, dejando además su imagen pública en no muy buena posición. En esta versión, la cifra estrambótica que el club no toleraba parece que no era tan elevada ya que Mireia sí aceptaba los 2200€ mensuales habituales, sólo que con unos “flecos”. Además, tampoco se habría producido tal desplante en la cena homenaje sino que la de Badalona no habría podido permanecer mucho tiempo debido a sus obligaciones estudiantiles. Especialmente descontenta la habían dejado las declaraciones de su entrenador, con el que creía tener una relación de perfecta armonía.

Fuente: Página web oficial de Mireia Belmonte

Fuente: Página web oficial de Mireia Belmonte

Analizando la versión del club, es comprensible el rechazo a la subida de sueldo, y más en un momento difícil en el que han tenido que rebajar el sueldo de los trabajadores y subir las cuotas del los socios. Pero también podemos llegar a entender a Mireia, que  quería un aumento como recompensa a su esfuerzo y a unos éxitos que ayudaron a dar publicidad al Sabadell. Puede ser que las diferentes versiones sólo se vean alejadas por pequeños matices, puede ser que sus protagonistas oculten parte de la verdad, por poder que no quede. Lo que no se puede tolerar es que el público reciba sólo una de las dos como si la verdad absoluta estuviera en posesión de uno de los dos implicados, como si hubiera que dar matarile por sistema. En definitiva, no se queden con la mitad del cuento y formulen además su propia moraleja.