Pizzería Kamikaze

420350-800x800Las dudas existenciales sobre si hay algo más allá de la vida o a dónde vamos cuando morimos se han planteado e intentado responder desde que el mundo es mundo. En su relato “Pizzería Kamikaze” el autor israelí de relatos cortos Etgar Keret ofrece una respuesta a estas preguntas para un colectivo en particular: los suicidas. El relato de Keret fue adaptado a un cómic del mismo nombre, con dibujos del ilustrador israelí Asaf Hanuka. Es uno de los primeros relatos del autor, y fue llevado al cine por Goran Duric en la película “Wristcutters, a love story”.

Haim se suicida después de que su novia le deje. Y se encuentra con que el destino de los que deciden dejar el mundo por sí mismos es una post existencia en un limbo que se parece mucho a su vida anterior, pero un poco peor. ¿Qué cara se te queda cuando decides dejar una vida que odias y te encuentras que tienes que vivir una versión peor de la misma? A Haim no le hace ninguna gracia, pero ¿qué va a hacer? ¿Volver a suicidarse? Mientras se lo piensa se dedica a trabajar en la Pizzería Kamikaze y a salir con su amigo Ari. Hasta que se entera de que su novia se ha tirado de una azotea.

Haim ya tiene algo por lo que empezar a moverse: quiere encontrar a su novia como sea. Convence a Ari de que vaya con él y empiezan un viaje por carretera en el que se van a encontrar diferentes personas e historias. A través de los dos amigos y de Lihi, una autoestopista que recogen y viaja con ellos, Keret da forma a diferentes maneras de ver la vida.

“Pizzería Kamikaze” no es un relato sobre suicidio, deprimente o moralista. Es un relato muy irónico, muy ácido y contado con un humor muy negro. Las situaciones y el planteamiento son bastante surrealistas, pero el ambiente conecta con la realidad actual, particularmente la israelí, por lo que todo parece coherente a pesar de que se convierta agua en gaseosa o haya un perro que habla. El suicidio solo es el marco de la historia: Keret ve que la realidad es absurda y que probablemente la vida no tenga mucho sentido, y por eso el marco del relato es el que es. Pero que la vida no tenga mucho sentido no quiere decir que no valga la pena vivirla. Y eso es de lo que va la historia, de vivir. De un grupo de personas que ya dieron por sentado una vez que no valía la pena vivir pero tienen que seguir haciéndolo, así que deciden que lo mejor que pueden hacer es exprimirlo.