Llorar (poema)

Para Soraya S de S, con lagrimones de cocodrilo

Son los ojos, silenciosos traductores,
los que ofrecen nuestra derrota barata;
surca el  fino párpado de hojalata
la verdad débil de los sufridores.

Hay huecos donde duermen resquemores,
y nacen la fuente, la catarata…
Compone la tristeza su sonata.
Impone el desconsuelo sus rigores.

Lloramos cuando el pánico avasalla,
cuando la dignidad ya no es guarida,
cuando el miedo conquista el corazón.

Eso sí es llorar de verdad, Soraya;
y llora por vuestra gestión fallida
la pupila común de la población.