Andrés Rodríguez, repartiendo asistencias por el mundo

Estados Unidos, Puerto Rico, Eslovenia, Polonia, Ucrania, República Dominicana y España no son países que tengan relación alguna entre sí. Sin embargo, para Andrés Rodríguez han sido su casa durante más o menos tiempo.  Poco expresivo dentro y fuera de la pista pero deja su efusividad para las acciones tan explosivas  que realiza. Un trotamundos, y nunca mejor dicho, cuya pasión es el baloncesto. Es acabar una competición y se mete en otra. Ha jugado hasta en tres equipos diferentes en un mismo año y en todos ha jugado de la misma forma: divirtiéndose.

El actual base titular del Blusens Monbús, Andrés Rodríguez, es el máximo asistente de la Liga Endesa y un pilar fundamental dentro del equipo entrenado por Moncho Fernández.  Esta temporada está promediando 6.5 puntos y 6.4 asistencias para un total de 11.8 puntos de valoración en los 16 partidos que se han disputado en lo que va de campaña. Esto no son más que números, y a pesar de que en años anteriores no ha tenido tanta suerte en el apartado estadístico ha manejado los tempos de los partidos a su antojo. Disfruta y hace disfrutar en un deporte tan dinámico como el baloncesto. Cada asistencia no sólo le satisface a él, sino que satisface al anotador. Es el entrenador dentro de la cancha, es el que distribuye juego, es el armador en cada ataque, tal y como se dice en su país.

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Andrés en American University (Foto: american.edu)

Esta es su tercera temporada en el Obradoiro CAB. Llegó con el equipo en LEB, luchando por el ascenso, para compartir la batuta con Eric Sánchez y Richard Nguema. Andrés fue el más fructífero, anotaba y asistía a la par que robaba. Le venía pequeña esa competición  pero de siempre su mayor ilusión fue jugar en España, ya no solo por el idioma, sino porque “es la mejor liga de Europa”. En ese curso baloncestístico 10/11 sumó un trofeo a sus pobladas vitrinas gracias a la conquista de la Copa Príncipe en el Fontes do Sar contra el Murcia. A ese título hay que añadirle el ascenso tras unos playoffs no exentos de emoción.

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Junto a David Logan en el Turów (Foto: foto.ziolo.eu)

Pero antes de ese año 2010 en el que Andrés Rodríguez situó su residencia en Santiago de Compostela, es necesario echar la vista atrás. Sus inicios baloncestísticos fueron en la Universidad norteamericana de Louisville pero no tardó en desplazarse a la American University, situada en Washington D.C.. De una que lucha por entrar en las Final Four de la NCAA a otra cuyo único hito baloncestístico ha sido tener en sus filas a un jugador que ha pasado por la NBA, Kermit Washington. En la época vacacional no dejaba de lado el basket y seguía practicándolo en el Criollos de Caguas de la liga puertorriqueña (BSN). Una vez acabada su etapa académica decidió cruzar el charco, venirse a Europa. Su primer destino: Ljubljana. En su primera temporada en el Olimpija consiguió un doblete al hacerse con la liga eslovena y la copa aportando desde la posición de base y disputando cerca de 30 minutos por partido. Probó la mejor competición continental, la Euroliga, quedando fuera en la fase de grupos. De Eslovenia viajó a Polonia tras un año “sabático” en el que jugó la liga de su país con el Criollos de Caguas. Aprovechó el descanso de no jugar en Europa para aupar al equipo de Caguas a la gloria, conquistando su único título en toda su historia. Ya en territorio polaco, en el PGE Turów Zgorzelec disfrutó de los mejores años del conjunto fronterizo con Alemania. Dos segundos puestos tras el gigante Asseco Prokom en los playoffs de liga y la eliminación por parte del Dinamo de Moscú en los octavos de la ULEB, después de haber vencido en rondas anteriores al Nymburk (equipo checo en el que más tarde jugó Pavel Pumprla) o al BC Kiev de Ucrania.

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Con el BC Donetsk (Foto: flickr.com/monarch_ua)

Tras la aventura por el país polaco en el que pudo jugar la otra competición europea, la ULEB, actualmente llamada Eurocup, decidió marcharse a Ucrania, concretamente a Donetsk.  Allí su nombre era “Андрес Родригез” y pese a estar en un equipo recién ascendido obtuvo un segundo lugar de la liga ucraniana y la participación en la Eurochallenge, la tercera competición a nivel europeo. Pero Andrés, con esa hiperactividad que lo caracteriza para driblar defensas o robar balones con una velocidad propia de un carterista, no se quedó un año más en Donetsk. Su turno en esta ocasión es España. El Caja Laboral le ofreció un contrato para la pretemporada y así disputar la Supercopa. Su aportación al equipo baskonista fue un total de -5 de valoración en 7 minutos disputados en las semifinales contra el Real Madrid. Tras ese revés hizo las maletas para volver a su tierra, a Puerto Rico.En el retorno a su país natal cambió de camiseta. Capitanes de Arecibo contaba con Andrés junto a los conocidos Larry Ayuso y Daniel Santiago. El armador colaboró ordenando el juego y los llevó a la victoria de la BSN al igual que hizo en el verano de 2011.

Aún así la situación del año 2011 no es comparable a su primer título con los Capitanes. Andrés Rodríguez venía de disputar toda la temporada en Santiago, dirigiendo al equipo tanto en liga regular de la LEB como en los playoffs. Tuvo fuerzas para continuar jugando en vez de disfrutar del tiempo vacacional como hacen el resto de los jugadores. Ese mismo verano sacó unos días de la nada para vestir otra camiseta diferente, la de los Titanes de Licey de la LNB de la República Dominicana. Solo disputó tres partidos porque empezaba la pretemporada con el Obradoiro.

En esa temporada, en su segundo año en tierras compostelanas, con el ex-NBA Milt Palacio como competencia en cuestión de minutos de juego, supo administrar el tiempo que Moncho Fernández lo ponía en pista. Finalmente el conjunto gallego se mantuvo en la Liga Endesa con un partido de antelación. Objetivo cumplido. A por más el próximo año pensó Andrés, con su punto de mira en la Copa.

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Andrés, con los Capitanes de Arecibo, robando el balón a “Tractor” Traylor que militó en el Gestiberica Vigo (Foto: primerahora.com)

Pero su objetivo principal era llegar a los Juegos Olímpicos de Londres. Tenía la oportunidad en el Preolímpico disputado en Caracas de clasificar a su selección, Puerto Rico, para un torneo al que no pudieron asistir en Pekín en 2008. La posición que ocupa, la de base estaba congestionada. José Juan Barea, de Minnesota Timberwolves, y Carlos Arroyo, que militó en siete equipos diferentes de la NBA, jugaron casi la totalidad del choque clave contra Lituania. Con los tres minutos que estuvo Andrés Rodríguez en cancha Puerto Rico cayó por 76-72 y se quedó a un paso de entrar en los Juegos. Si a los 35 años sigue a buen nivel tendrá otra posibilidad de entrar en los de Río de Janeiro.

Para la temporada 2012/2013 hubo cambios en la plantilla, cambios de compañeros, cambio de bases (de Palacio y Nguema a Rafa Luz y Jorge Sanz), ahora el veterano es el boricua. Cambió la mecánica de tiro, antes mucho más explosiva al hacerse en suspensión y ahora más controlada, sin apenas separar los pies del suelo. Le toca ser el profesor y enseñar a los jóvenes. Y qué mejor manera de que aprendan que siendo el mejor asistente de lo que va de liga. Gracias a su gran visión de juego ha conseguido en enésimas ocasiones el “premio” honorífico a la generosidad que otorga la ACB. Está en el mejor momento de su carrera desde que dejó la universidad. A sus 31 años puede cumplir el objetivo personal que comentaba a principio de temporada. Al contrario del resto de cuerpo técnico y plantilla, Andrés no se conformaba con la salvación en esta temporada, buscaba la clasificación para la Copa y, a falta de un partido, el Obra depende de sí mismo, depende de las asistencias del base puertorriqueño.  En Badalona se jugarán lo que equivaldrían a los octavos de la Copa del Rey. Hay muchas papeletas de que el equipo santiagués estará entre los ocho mejores de la primera mitad de liga regular. Es un premio logrado entre todos y con Andrés como uno de los grandes culpables.

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Marcando jugada contra UCAM Murcia en la temporada 2011/2012 (Foto: acb.com)

En unos años sus conexiones con Deron Washington o Salah Mejri serán recordadas por toda la afición obradoirista. Su mágica visión de juego ha hecho que Maxi Stanic no sea tan recordado en Sar. Andrés es un hombre que vive el baloncesto como un juego, una manera de divertirse y una forma de hacer disfrutar al público. Con el “5” a la espalda puede llevar muy lejos al Obradoiro, puede marcar una página dorada en la corta historia reciente del club compostelano. Tras haber recorrido medio mundo se ha asentado en un lugar, ese lugar es Santiago de Compostela.

Imagen de portada: acb.com