La música, un billete de ida a la emigración

Nuria González Mella nació hace 23 años en Salamanca y ha dedicado los últimos 15 a intentar dominar el violoncello. La música es la pasión que, convertida en profesión, la ha traído a Santiago de Compostela. No existen muchas opciones para una licenciada en musicología en los días que corren. Ha llegado siguiendo los pasos de una profesora particular con la que espera poder prepararse para salir del país y encontrar nuevas oportunidades en un mundo más sensibilizado con la música.

¿Cómo se empieza en el mundo de la música? ¿Cómo accediste a este universo que ahora es tu vida?-

Como me imagino que le pasa al 90% de los músicos, ni mis padres ni nadie en mi entorno era músico. Sin embargo un buen día siendo una niña te pones a cantar y tus padres dicen “pues venga, vamos a apuntarla a música”. Todo empieza como un hobby, al principio todo es un juego, vas a pasártelo bien y más adelante si quieres, puedes comprometerte con una enseñanza regulada en un Conservatorio.

Yo escogí entrar en el conservatorio siendo muy pequeña, y además me decidí por el violoncello sin pensarlo demasiado (y hasta ahora nunca me he arrepentido). Todo sigue siendo un hobby hasta que un buen día tus profesores te ponen delante dos opciones. O asumir que se ha acabado el hobby, que has dedicado unos años de tu vida a desarrollarte musicalmente y has conseguido muchas cosas pero ya está; o bien decidirte a continuar con tus estudios, a intentar dominar ese instrumento en el que has estado especializándote para intentar que algún día pueda ser tu medio de vida.

Cuando tuviste que tomar esta decisión, ¿Qué futuro te auguraron? ¿Qué ambiente te pintaron las personas de tu entorno?

A mi nadie me convenció, fui yo sola. La gente te dice que vales o que no, te dice que tiene futuro o que no, pero en mi caso, mi entorno más cercano me dejó elegir. Lo que más me impulsó a decidirme fue entrar en una Orquesta, conocer el mundo de la música de lleno y desde dentro. Aquello era algo totalmente distinto a lo que conocía. Dediqué mis vacaciones a trabajar muy duro, a aprender y a mejorar y sin embargo era una experiencia genial para mí. Yo quería eso y más, quería eso para siempre. Supongo que, lo que quiero decir, es que tomé la decisión por mi misma e impulsada por el mundo de la música, no por el resto de mi entorno.

Imagino que supuso un gran esfuerzo compatibilizar tus estudios medios de música con tus estudios de bachillerato, ¿Cómo era tu rutina como músico adolescente?

El objetivo era compaginar el colegio con el conservatorio, no era nada imposible, pero claro, decirlo no es lo mismo que vivirlo. Si la gente por la tarde se iba al parque yo tenía que irme al conservatorio, anda que no me habré saltado cumpleaños de amigas por ir a música. Sin embargo el compromiso es algo que te inculcan, si además te gusta y te apetece lo haces sin problema.

Lo que sí empieza a ser problemático son los últimos grados, es decir, es muy difícil compaginar los estudios de bachillerato con los dos últimos cursos de música (de hecho yo me decidí por hacer los dos cursos en tres años). Una opción que ayuda mucho es el bachillerato de artes, donde lejos de trabajar menos, sencillamente puedes compaginar algunas de tus actividades de formación artística con tus tareas académicas. Si quieres dedicarte al mundo del arte es una necesidad y ahora lo quieren quitar. Para que puedas ver la necesidad de una forma más clara, piensa que yo, entre ir al instituto y luego al conservatorio, llegaba a mi casa a las 6 o a las 7 de la noche, aún tenía que cenar, hacer los deberes de clase y ensayar… sin embargo no puedo ponerme a tocar de noche. Digamos que aprendí a estudiar con el flexo y sin hacer mucho ruido.

Y en la actualidad… ¿Hasta qué punto te afecta el ser músico?

En primer lugar, yo soy titulada universitaria, según mi título soy una profesional… pero sigo siendo estudiante y seguiré siendo estudiante durante muchos años, cada día tendré que ensayar, practicar y mejorar. Siempre querré presentarme a nuevas pruebas, a nuevos retos.

Creo (y esto es una opinión) que es muy distinta la vida de un músico que la vida de otro tipo de profesionales. Aunque a nosotros nos apasione lo que hacemos, es una profesión muy sacrificada, y que envuelve tu vida laboral y personal. Ensayamos varias horas al día durante toda nuestra vida, cada clase nueva o cada trabajo suponen un viaje, ya que es un bien escaso y no puedes permitirte el lujo de quedarte en casa. Normalmente no pasamos mucho tiempo en una misma ciudad, es imposible establecerse.

Lo difícil es encontrar
gente que te comprenda.

La familia acaba por entenderlo. Yo reconozco que no tengo muchos amigos que no sean músicos, y tengo facilidad para conocer gente, pero mi vida está un poco aislada en ese sentido. La música nos obsesiona hasta tal punto de que somos de esas personas que parece que sólo saben hablar de su trabajo. Además desde que empiezas a estudiar estás apartado. No es como en la universidad que sales a la calle y tienes otra facultad enfrente de la tuya o vas a la cafetería de al lado y conoces a gente de otras facultades, no. Nosotros pasamos muchísimo tiempo en el conservatorio alejados de ese “otro mundo”.

Nuestras preocupaciones académicas no son como las del resto de estudiantes. Para mi el problema no es que no me entre un concepto en la cabeza, aunque a veces también me pasa (risas), si no que por ejemplo, no soy capaz de realizar un movimiento, o me está fallando la fuerza en un dedo. Imagino que es algo parecido a ser deportista y que no te salga un movimiento. Un estudiante de medicina puede aconsejar como estudiar a uno de derecho. Sólo un músico puede aconsejar como estudiar a otro músico, y muchas veces, si no se toca el mismo instrumento es imposible.

¿Relaciones Sentimentales?

Sí, también nos afecta. De hecho la mayoría de los músicos profesionales están casados con músicos u otros artistas. Mi vida es así, yo ya lo he asumido, tengo el tipo de vida que tiene una persona que ha llegado a lo más alto de su profesión… estando en lo más normalito.

¿Entonces la música es capaz de compensar estos grandes esfuerzos personales?

Sí, aunque de todas formas, como música y joven desempleada, me toca aclarar que ahora mismo estoy en un punto en el cual trabajo para lograr lo que seré en el futuro. Ahora mismo no tengo una fama ni nada que me diferencia de cualquier otro músico, tengo que lograr un “caché” por decirlo de alguna manera. Esto es el requisito para conseguir un trabajo que me permita vivir.

 Con los años tiendes a establecerte en un lugar que te trate de forma aceptable. El gran problema de los músicos no es como terminan su vida, si no todo el ascenso y el esfuerzo durante el tiempo de aprendizaje, que es enorme comparándolo con montar una empresa por ejemplo, y eso es una de las cosas más difíciles que se pueden hacer.

Yo lo que pretendo es ser feliz, y que la sociedad me reconozca el esfuerzo enorme que he tenido que hacer, quiero poder vivir con ese esfuerzo… y parece que las únicas opciones están de puertas afuera.

Dices que empezar una carrera musical supone más esfuerzo que empezar con una empresa, hablando de un esfuerzo económico… ¿De cuanto estaríamos hablando?

La verdad es que no sabría darte un dato exacto (risas), pero bueno quizás lo más agobiante es que los estudios musicales son caros y aún por encima de ser caros son muy largos. Claro, todos los estudios son caros, y montar una empresa, que es el ejemplo que usamos también. Sin embargo, invertir en una formación musical puede tardar 15 años en dar algo de dinero y eso que la dedicación es prácticamente completa. Lo cierto es que ser músico arruina a tus padres, no todo el mundo puede pagarlo y no existen grandes becas, por lo que perdemos talento día a día por esa razón.

Cuando digo que son caros no me refiero necesariamente a las matrículas (aunque en el sector privado sí que resultan carísimas), mi matrícula vale más o menos como la de cualquier universitario, eso está muy bien. De todas formas, quién sabe, quizás terminan por quitarnos eso también.

Algunos instrumentos cuestan
más de 30.000€ sin contar el mantenimiento

Sin embargo, mientras que un universitario para estudiar tiene que comprarse un ordenador y gastar dinero en libros y fotocopias, yo tengo que gastar todo ese dinero en un ordenador, en libros, en partituras y comprarme un instrumento. Mi instrumento es barato, cuando empiezas puedes comprar uno baratito por más o menos 1000€, pero cuando eres profesional los precios están entre los 8.000 y los 12.000€. A esto hay que sumarle un mantenimiento mensual que puede llegar a ser muy elevado y que es totalmente necesario para conservar el sonido y el instrumento. Estoy hablando del violoncello, pero si hablamos del fagot por ejemplo, la suma puede subir a los 30.000€ tranquilamente. Además se te puede romper, y normalmente si el arreglo es posible suele ser muy caro, eso también suma presión. Imagínate lo que supone eso para unos padres.

Además hay una cosa de la que nunca nos damos cuenta. Yo necesito mi instrumento para trabajar, y no me vale otro, porque paso años ensayando con mi instrumento para lograr un manejo perfecto, no puedo cambiarlo cada vez que viajo. Mi instrumento vale mucho dinero, y no me puedo arriesgar a mandarlo facturado, así que cada vez que viajo, tengo que comprar dos billetes, uno para mi y otro para mi “amigo”. Cada vez que quiero hacer una prueba en el extranjero tengo que gastarme el doble de dinero que una persona normal o que otros músicos con instrumentos más manejables, y ese asiento no tiene ningún tipo de descuento. De hecho, ahora mismo hay una petición en actuable para cambiar esta situación. Un montón de personas ya han firmado pidiendo un cambio a las compañías aéreas.

Y todo este esfuerzo… ¿Crees que se va a ver recompensado con un buen puesto de trabajo en el futuro?

En la situación actual creo que no exagero si te digo que el 95% de los músicos en formación no tendrán empleo en España. Quiero que pienses en dos cosas, primero que no hay muchos músicos, porque mucha gente ya no se atreve a realizar los estudios superiores, y segundo, que una gran cantidad de personas que estudian música pasan a dedicarse directamente a la enseñanza o hacen otras carreras por miedo a no tener empleo.

En la actualidad, muchos músicos consolidados, profesionales que en otros trabajos no verían su puesto peligrar, están temblando porque no saben si sus contratos van a ser renovados, no saben si la orquesta va a perder plazas, no saben si va a haber subvenciones. Como comprenderás con los que ya han llegado alto en esta situación, los que estamos intentando subir no aspiramos a quedarnos trabajando en casa.

¿Por qué crees que valoramos tan poco la música en España?

En España hay una crisis y los primeros recortes son en algo tan “banal” tan “absurdo”, tan “poco práctico” como es la música, evidentemente. ¿Para que vale un músico? Para nada, para tocar. En España no existe una conciencia de la utilidad de la música, si no entiendes su función, ¿para qué vas a contratar a un músico?

¿Por qué crees que en el resto de Europa los estudios musicales y la música en general son más valorados?

Yo he participado en jóvenes orquestas, he conocido a jóvenes músicos de toda Europa, he visto como se crean orquestas y como se fomenta el conocimiento de la música, y todo esto responde a la conciencia social de la población. La gente considera que la música vale para algo. Aquí eres el raro que escucha Mozart, la música clásica en España es aburrida. Es aburrida por que no sabemos interpretarla, no sabemos entenderla. La gente en otros países tiene una formación. Aquí te ven por la calle llevando un cello y te dicen “bonita guitarra”.

La música es un elemento que no solo ayuda a la relajación o la expresión de las emociones. Va un paso más allá. Ayuda a cambiar tu forma de pensar, de entender el mundo, la música está en todo en nuestra vida, prácticamente todo son ritmos, sintonías, canciones, todo. Te permite conducir expresiones que de otra forma no podrías canalizar, por que no todos somos gloriosos escritores capaces de pasar sentimientos súper complicados a palabras.

La música no sólo es teoría, no tendría sentido que yo tardara 15 años en formarme si no fuera por que en cierto momento abandonas las escalas ordinarias, las partituras, para entender la emocionalidad que transmite la música. Beethoven creó sus sinfonías siendo sordo, ¿cuanto conocimiento de las emociones humanas se tiene que tener para saber que algo iba a hacer llorar a alguien sin poder escucharlo?

¿Qué opinas de la música y nuestro sistema educativo? ¿Es correcto el sistema actual?

En España tenemos que
empezar a estudiar música y
dejar de hacer clase de flauta.

No todo el mundo tiene que saber tocar un instrumento, hay gente a quien sencillamente, no se le va a dar bien. Sin embargo todos deberíamos poder entender y disfrutar de la música. No necesariamente de la música clásica, hay muchos géneros musicales maravillosos que nos aportan todo eso que decíamos antes. Es un error ser unos puristas musicales, pero sí debemos defender que las personas entiendan la música, que sepan porqué este ritmo les gusta y porqué este otro no lo hace. Que comprendan la complejidad de una pieza, y que así puedan valorar lo impresionantes que son algunas canciones y algunos músicos.

 

Una persona que no sabe de arte, que no es capaz de canalizar sus emociones mediante estas vías, se pierde una gran parte del mundo. Cuando vas por la calle tienes dos opciones. O sólo llevas una cosa en la cabeza: el lugar al que vas y el recorrido que tienes que seguir, o llevas un receptor del mundo que te rodea. Un receptor que te permite fijarte en detalles que son emocionales, en cosas que te están diciendo algo. Un sonido, un color determinado, como está el cielo este día, la gente que te rodea. Son cosas a las que no les daríamos ningún valor, y sin embargo nos transmiten mucho cada día, estamos desaprovechandolos.

La música puede mejorar el mundo porque contribuye a conectar con lo emocional, nos ayuda a ser felices, a pasárnoslo bien. La felicidad no se mide con un baremo, no se puede y por tanto, la música tampoco. La música ofrece experiencias que estoy plenamente convencida de que nada más puede ofrecer. Es muy posible que lo que nos ofrece la música sea algo que no conocemos, no sabemos por qué pero modifica totalmente nuestros sentimientos, hay que cuidarlo, y mucho.

Un buen ejemplo es esto es la melancolía, todos sentimos melancolía en algún momento de nuestra vida y normalmente viene provocada por unos sentimientos o una situación muy fuerte. Sin embargo puede ser que una simple canción te haga sentir esa melancolía, te haga recordar esa melancolía. Para mi eso es experimentar emociones y aprender a conocerlas, eso es aprendizaje.

¿Qué cambiarías en el mundo de la música para mejorar la situación actual?

Los músicos no pretendemos que nadie nos de palmaditas en la espalda, no pretendo ser una profesional estrella, pero sí quiero ser valorada por mi profesión, sobretodo por que es algo que requiere mucho esfuerzo, mucha dedicación, mucho sufrimiento y hay muy pocas formas de desarrollarnos. Para ello necesitamos que cambie la percepción social de la música, y para poder conseguir esto, debemos cambiar dos cosas antes.

La primera es evidentemente la docencia de la música en las escuelas, yo no soy la indicada para decir cómo, pero estoy convencida de que podemos hacerlo mejor, podemos educar muchísimo mejor.

Debemos cambiar también la organización de los grados superiores de música. Fue un gran logro que los estudios musicales tuvieran la consideración de estudios universitarios, sin embargo, la forma de gestionar los conservatorios superiores no puede ser la misma que la de gestionar las universidades. Nosotros necesitamos una enseñanza mucho más individualizada. Mis profesores tienen que estar atentos a todo: a cómo coloco los dedos, a cómo muevo el arco, a cómo coloco el instrumento.

Si somos 10 personas para aprender, hay dos opciones. Puedes dedicarnos 1 hora a cada uno o dedicarnos 10 horas a la clase entera. El primer resultado va a ser infinitamente mejor que el segundo. Además, los mejores profesores son grandes músicos, y no pueden dedicarse únicamente a la docencia, necesitamos un sistema que permita a estos profesores enseñar y seguir tocando en las orquestas de las que forman parte.

Si cambiamos estas dos cosas, creo que conseguiríamos solucionar muchos de los problemas de los que venimos hablando.

Si pudieras mandarle un mensaje al político del futuro… ¿Qué le dirías?

No les pido a los políticos que nos traten mejor de lo que nos merecemos, sólo queremos poder vivir tranquilos haciendo y disfrutando (subrayo esa palabra) de nuestro medio de vida. Sinceramente no envido nada sus “útiles” trabajos. No les pido que escojan la música como un medio para enseñar, sé que no son capaces de ver la utilidad ni la necesidad de estas medidas (ellos verán si quieren acabar creando una fábrica de máquinas insensibles que se convertirán muy probablemente en los futuros corruptos del país). Les pido que se den cuenta de que existimos y que nos representen a nosotros y a la cultura musical en las instituciones.

Si quieren conservar la música
como un privilegio, que dejen
de lado su doble moral y 
atiendan a las necesidades que tiene.

Les pido, en definitiva, que cuando contraten a un cuarteto de cuerda para uno de sus actos oficiales y presuman de lo bien que queda eso piensen también en el esfuerzo y la situación laboral de esas personas.

 

*Fotos aportadas por la entrevistada