Actualidad lírica (3 poemas)

Adiós a las cámaras: Kevin Smith

¿Y nos dices adiós? ¿Tan de repente?
No son horas de tirar la toalla
por la hipnótica y pequeña pantalla:
eso en ti me resulta incongruente.

¿Es que ya no encuentras más aliciente
o es que temes el fin del mundo maya?
Anda, vuelve a pasarte de la raya,
devuélvenos tu humor irreverente.

De hinojos te pido, Kevin Smith,
que devuelvas al cine tu matiz,
ahora que hasta el Affleck es talentoso…

Requieren las películas la sabia
palabra de la esporádica labia
del magnífico Bob el Silencioso.

El regreso de Il Cavaliere oscuro

Silvio dice que vuelve. ¡Qué narices!
Regresa con sus frases de portada,
su calva reluciente y mal peinada,
la mueca en su sonrisa, sus deslices.

Retorna Il Cavaliere a sus raíces
para dar la postrera campanada;
la Italia más ingenua y desarmada
teme ya por sus débiles cervices…

“Ahora que la cosa está tan chunga
hacen falta colirios bunga bunga”,
pensó Silvio mirando sus propias fotos.

Monti, maltemiéndose el naufragio,
nos consuela con un ténebre presagio:
“¡Lo que él quiere no es votos, sino bótox!”.

Haikus para Mo Yan

Cobardica valiente.
El verbo es un témpano.
La prensa arde.

La voz, grillete
que pesa demasiado;
tu eco ventrílocuo.

Llueve al alba.
Las gotas, las lágrimas,
anidan las rejas.

No hables.
El silencio: la cárcel
del pensamiento.

Todo permanece.
La mañana de labios carmesí
se funde con la bandera.

Tu memoria, un espejo.
Tu mapa, una plaza donde el viento
descansa y muere.

República del oro,
sepulcro del desconsuelo
y la misericordia.

Aún quedan provincias
que el miedo no ha conquistado;
fértiles promesas.

Dos labios rígidos
ocultan la libertad de la lengua,
de la suave palabra.

La vida: nostalgia
teñida de rojo en el almanaque.
Pétreo recuerdo.

Recta fortaleza
la opinión: el genio rehén
de lo intocable.

Nobel: víctima,
cómplice del relente inexplicable
de las edades.

Luces y robles
y pupilas se alimentan
del pan de tu vejez.

En el lago de la mesa
alguien rebusca entre tus cartas:
no se las leas.