A Regadeira de Adela: el ‘microarte’ en Santiago

A Regadeira // ALBA HERRE

A Regadeira de Adela es un nuevo espacio artístico en Santiago de Compostela que en la noche del 15 de noviembre veía por primera vez sus salas repletas de arte.  Se trata de una casa con una historia muy especial situada en Rúa Tras San Fiz de Solobrio nº2 y, aunque con discreto cartel, sabes que has llegado al lugar correcto cuando “Cou” (Antón Coucheiro, uno de los creadores de la iniciativa) te da la bienvenida y te ofrece un programa en el que puedes elegir qué pieza te apetece ver hoy.

Este espacio surge de la reforma de una casa con sus respectivas estancias (baño, ropero, salón y alcoba), para llenarlas de diferentes formas artísticas y expresiones de sentimientos. Escaleras largas con alfombras estampadas en rojo y detalles en los laterales te reciben al entrar en A Regadeira; un distribuidor espacioso, el baño vintage a más no poder, un ropero de paredes rojas y además un salón para las mejores fiestas y una alcoba como para quedarse a vivir.

¿Y qué se puede ver en A Regadeira de Adela? Pequeñas obras de 15 minutos de todo tipo de naturaleza artística: danza, performance, teatro, improvisación, musical… ¡Aquí todo cabe siempre y cuando dure 15 minutos! El microarte se denomina de esa forma por la acotación temporal, nunca por la calidad, que de eso ya se nota que sobra.

Desde la organización, Cou nos cuenta que tienen previstas ya las actuaciones de los próximos dos meses y que “artistas de todas las índoles de Santiago y Galicia van a pisar A Regadeira de Adela y dejar huella”.

La idea surge cuando en los últimos años han desaparecido todas las salas independientes de artes escénicas en Santiago de Compostela”

Cou nos comenta también que desde hace algunos años y hasta ahora todas las salas independientes de la capital coruñesa han ido desapareciendo dejando una clara necesidad sin cubrir en todos los artistas compostelanos. Tal es el tema que él mismo, junto con Olalla y Alfonso deciden apostar por el arte (los tres son actores) y crear un espacio diferente de lo alternativo que se ha ido perdiendo poco a poco.

“Hace un año ya quisimos montar algo como esto, pero no pudo ser. Ahora hemos encontrado esta casa y nos hemos lanzado”. Nos comenta Cou que a la vez que encontraban esta pequeña casa con el espacio perfecto para lo que querían montar, también encontraban la historia que movería A Regadeira de Adela. “Casualidades, casualidades, encontramos una historia. Encontramos a una señora que se llamaba Adela Steiner Regueiro, una compostelana, hija de un checo y una gallega, que ya en los años 50 estaba haciendo lo que podríamos llamar microteatro”. Se trataba de reuniones en casa de esta señora, en las que se realizaban diferentes manifestaciones artísticas, lecturas dramatizadas, tertulias, pequeñas performances, clases de música y siempre para un público reducido. “Adela vivió aquí mismo, y claro, eso había que aprovecharlo”.

La Regadeira no es fruto de la casualidad

Una regadeira en la Regadeira // ALBA HERRE

Le pregunto a Cou sobre el nombre de este nuevo espacio, del por qué de ‘A Regadeira’. Y la respuesta se veía venir, aunque tiene matices: “Hay que estar como regaderas para montar algo así”. Además “hace falta regar el panorama cultural en Santiago”. Y así como nos cuenta cómo hace algunos años había tres salas alternativas que han ido despareciendo, y claro “no nos vamos a quedar sentados, hay que hacer algo”. Y además, el tercer por qué al nombre de ‘Regadeira’: “Adela se llamaba Regueiro de apellido y también un compañero suyo chileno se apellidaba Rego. Ellos se hacían llamar la Regadera y tuvieron su propio manifiesto en el que se recogía su interés por mezclar las artes”.

Los micro-artistas

Para los primeros meses de este proyecto, ‘La Regadeira de Adela’ tendrá en cartel a amigos y conocidos de Cou, Olalla y Alfonso, que han ido conociendo a lo largo de su carrera artística del mundo del teatro, danza y espectáculo dentro del panorama gallego. Hay alguna excepción que viene desde fuera de las fronteras gallegas pero por ahora son las menos, debido a la inversión por parte del artista que supone llegar hasta Galicia para el beneficio que pueda obtener económico. “Vamos poco a poco”, afirma Cou.

A través de su página web reciben las propuestas artísticas y de ahí se crea la programación de la sala a lo largo de las semanas.

Nos cuenta además Cou, que la compañía teatral The Momento (en la que él mismo actúa) va a explotar un nuevo proyecto de improvisación en tamaño micro. “Se trata de una improvisación fragmentada y dinámica que queremos ver si funciona”.

Espacio muy versátil

Para hacernos una idea, aunque el microteatro ya se ha realizado en Madrid y se ha ido moviendo durante todos estos años por distintas capitales españolas, este nuevo espacio de la Regadeira tiene dos características propias: no es una sala propiamente, sino que se trata de una casa y además, no sólo se hace microteatro. Hay musical, danza, habrá magia… Por eso se ha denominado microcasa de artes. Además, en las paredes de este peculiar espacio se encuentran obras de artistas plásticos gallegos que están a la venta y que en encajan perfectamente con la decoración.

Todo esto da la amplitud de la que Antón Coucheiro nos habla en cuanto al espacio alternativo para todo tipo de arte, sólo encajado en el formato 15×15: 15 minutos, 15 personas.

El precio: 3€

A nivel económico, hay una falta de ayudas económicas por parte de las instituciones públicas, por lo que el dinero invertido tiene que estar acorde al trabajo y esfuerzo realizado. “Aquí no hay intermediarios, todo va para los artistas y para el mantenimiento de la sala. Lo que pasa es que no estamos acostumbrados a pagar lo que vale, ya que las subvencionas hasta ahora han hecho que el espectador solo pague una parte del esfuerzo del artista”. Para Cou 3 euros es un precio razonable teniendo en cuenta todas estas circunstancias.

Acercar el teatro a las personas 

Lo que persigue pues este nuevo espacio de dimensiones micro es promover los espacios alternativos donde tengan cabida todos los nuevos artistas que van surgiendo así como fomentar el teatro entre personas que no irían al teatro una hora y media y que, sin embargo, se animan con una obra de 15 minutos.

Escaleras de entrada en A Regadeira de Adela // ALBA HERRE

El proyecto irá cogiendo forma poco a poco y ahora se nutre del boca a boca. Se trata de un espacio innovador que cubre necesidades culturales que se precisan en el panorama santiagués que ha quedado más vacío en los últimos tiempos. Con este tipo de iniciativas se pone de manifiesto una vez más que la apuesta artística no tiene que conllevar una gran inversión; a veces es todo más cuestión de ganas y encontrar un micro-camino alternativo.