Un año más, The Wave Pictures

En principio, Le Club es uno de esos sitios donde no entraría a propósito. De momento, las veces que he estado ha sido para conciertos así que no sé cómo será fuera de eso, pero me acuerdo qué pensé la primera vez que fui, para ver a The New Raemon. Una bola de discoteca, placas de neón, pachangueo y un escenario minúsculo en dos niveles (que ampliaron desde la última vez, y menos mal, porque era una carrera de obstáculos de cables, amplis y pies de micro para el que tenía que subir a él). A pesar de eso, es donde he visto tocar a algunos de mis grupos favoritos, como la semana pasada.

Para no variar, llego tarde, y me da tiempo a sacarme el abrigo antes de que Allo Darlin’ suban al escenario. El grupo inglés, al que no conocía de antes de saber que iban de gira con The Wave Pictures, suenan muy bien. Presentan su último disco, Europe (Fortuna Pop!, 2012). Tienen un rollo estilo Lacrosse, o Foxes!, unas letras originales y un ukelele. Me sacan un par de sonrisas y me ponen de humor para la siguiente actuación.

Cuando acaban, mientras esperamos a que salgan The Wave Pictures, me pongo muy en plan club de fans de John Boy, como cada vez que los veo. Con qué van a empezar, qué van a dejar fuera, por favor que toquen esta. Al final me acaba dando igual, pero es algo que me gusta hacer, especialmente si voy con Rebeca, mi compañera de conciertos por excelencia, que es quién más acierta en las predicciones.

Noto un golpe en el hombro, y es Franic Rozycki, bajista del trío, que está subiendo al escenario. Afinan, y empiezan. Presentan su nuevo disco, Long Black Cars, publicado en abril de este año en la discográfica Moshi Moshi. Desde Instant Coffe Baby (Moshi Moshi, 2008), es para mi gusto lo mejor que han publicado. Temas como Spaghetti, Skimo Kiss o Never Go Home Again son los que pertenecen a este disco. También recuerdan temas de álbumes anteriores como Beer in the Breakers, If You Leave it Alone, Susan Rode the Cyclone o Instant Coffee Baby, como Little Surprise, Cassius Clay, o la más coreada, Strange Fruit for David. También presentan algunos temas nuevos escritos durante su gira por Estados Unidos.

El problema de un grupo que desde 2003 ha sacado mínimo un disco por año, dos en muchos casos, y cantidad de EPs y colaboraciones, es que hay mucho que dejar fuera, sobre todo si, como es el caso, comparte escenario. El concierto se hizo muy corto, faltaron muchas canciones que había que tocar, como Kiss me, Just Like a Drummer o sobre todo Now You Are Pregnant. Por otro lado, llevaban varias giras con un setlist parecido respecto a los discos más antiguos, por lo que parece que han decidido probar algo nuevo.

Lo mejor de este grupo, tanto al escucharlos en casa como especialmente al verlos en directo, es que parece el típico grupo de amigos que llevan juntos toda la vida, con los mismos gustos en música y que hacen lo que les gusta. Producen sus propios discos hasta que se encuentran con Moshi Moshi, discográfica que les deja hacer lo que quieren y no les pone trabas. Con Long Black Cars siguen con esta línea, con todas sus influencias e intereses (como cuentan en esta entrevista para la revista DIY). Son un grupo que no necesita nada más que sus canciones para hacer muy buenos directos, a los que nunca me canso de ver, porque lo pasan bien, se ve que les gusta mucho lo que hacen (lo que se ve cada vez menos) y me tienen con una sonrisa en la cara todo lo que dure el concierto. Si tenéis la oportunidad de verlos, sin dudarlo, pero cuidado, que enganchan.